Leclerc gana en Silverstone y Russell aprovecha una avería de Antonelli para apretar el Mundial de Fórmula 1
- El líder se quedó sin potencia en su monoplaza a 10 vueltas del final, cuando iba segundo, y acaba decimosexto
- Un accidente de Verstappen cuando estaba en posición de podio obligó a acabar la carera con el safety car en pista
Charles Leclerc ha sido el ganador este domingo el Gran Premio de Gran Bretaña, el noveno del Mundial de Fórmula Uno en la temporada actual, que se disputó en el circuito inglés de Silverstone, donde el italiano y actual líder del Mundial, Andrea Kimi Antonelli, concluyó decimosexto tras sufrir un par de averías en el tramo final de carrera.
Leclerc ha sumado su primera victoria en esta temporada aprovechándose en buena parte de esa avería mecánica del Mercedes de Antonelli. El italiano, que salió desde la pole position y parecía tener todas las papeletas para ganar, se estaba acercando a la cabeza de carrera a falta de 11 vueltas cuando redujo la velocidad y alertó al equipo de un problema con el coche.
La segunda plaza ha sido para George Russell, que ha aprovechando el accidente de Max Verstappen a cuatro vueltas del final y la salida de un coche de seguridad para no entrar en boxes y adelantar a un Hamilton que sí lo ha hecho. El 'safety car', sin embargo, no ha abandonado la pista y la carrera ha acabado con una fila de monoplazas tras él, con los españoles Carlos Sainz, decimotercero, y Fernando Alonso, decimoctavo.
Primera victoria de Leclerc desde 2024
"Es una sensación increíble. Por desgracia, el final quizá no fue el que habría soñado ni lo mejor para los aficionados que estaban en el circuito, pero en mi interior me alegré de que no hubiera una nueva salida para poder mantener esa victoria", declaró Leclerc sobre su primera victoria desde 2024.
"Con Kimi habría estado reñido. Iba muy rápido cuando se acercaba a mí. Habría sido muy difícil mantener el primer puesto. Luego me enteré de que tenía un problema, así que pensé: 'Vale, ahora tengo una gran ventaja y debería ser sencillo'", valoró el monegasco sobre el desgraciado final de su máximo rival este domingo en pista.
Lewis Hamilton completó el podio en tercera posición con el otro Ferrari, tras superar una penalización de cinco segundos por salida anticipada, y evitar otra por una posible infracción al no ver la bandera amarilla tras el accidente de Verstappen, pero los comisarios saldaron ese epidodio solo con una amonestacoión porque "las pruebas demostraron que no había ningún panel luminoso amarillo en el campo de visión inmediato del piloto y que la indicación en la pantalla del volante permaneció visible solo durante un breve momento por lo que el tiempo disponible para que el piloto reaccionara a la indicación de bandera amarilla era muy limitado".
Lío final tras el coche de seguridad
Hubo más confusión en torno al coche de seguridad: un mensaje sugería que entraría en boxes para permitir una última vuelta de carrera, pero acabó permaneciendo en pista hasta la última curva, privando al público de lo que podría haber sido un emocionante sprint final hacia la línea de meta.
Hamilton había entrado en boxes para cambiar a neumáticos nuevos, cayendo del segundo al tercer puesto, mientras que Russell —por detrás de su compatriota en pista— se mantuvo en pista en una apuesta que finalmente dio sus frutos cuando quedó claro que no había posibilidad de que le adelantasen.
Alonso gana con un coche de juguete
Antes, Alonso fue el ganador de uno de los momentos más divertidos del fin de semana: la carrera de coches construidos con por 28.000 piezas de Lego cada uno, previa a las de las tres de la tarde hora española. El asturiano, que cuando se subió al coche con el que tiene que competir en el Mundial volvió a sufrir la falta de fiabilidad de ese AMR26 ya en la vuelta de formación y tuvo que salir desde el pitlane, se impuso al volante de su Lego en un apasionante duelo duelo final con Esteban Ocon y Valtteri Bottas.
Es la segunda vez que el Mundial acoge una carrera de este tipo, tras el éxito de la de 2025 en Miami. Dentro del caos y las risas, varios pilotos se quedaron atascados en la grava de Silverstone y Carlos Sainz prefirió terminar la carrera en el coche de su antiguo compañero en McLaren, el británico Lando Norris.