Un descenso vivido con el corazón en la boca: lágrimas en Girona y un final amargo pese a la victoria del Mallorca
- El Girona consumó su descenso tras no pasar del empate ante el Elche en una jornada de máxima tensión
- El Mallorca ganó con contundencia al Real Oviedo (3-0), pero la carambola nunca llegó
LaLiga bajó el telón con una de esas noches que justifican la existencia del transistor. Noventa minutos de nervios, cuentas imposibles y estadios pendientes de lo que ocurría a cientos de kilómetros. Y cuando el reloj agotó el añadido, la emoción dejó paso a la realidad: Girona y Mallorca acompañarán al Real Oviedo a Segunda División.
Montilivi fue el epicentro. Allí, Girona y Elche disputaban una final sin red. El equipo catalán, que necesitaba ganar para salvarse, dominó el inicio, encerró al Elche y buscó el gol con más corazón que claridad, pero el conjunto ilicitano golpeó justo antes del descanso. Álvaro silenció Montilivi con una volea demoledora que congeló al Girona y disparó el pánico en las gradas.
Mientras tanto, el Mallorca hacía su trabajo: ganar y esperar el milagro. El equipo bermellón, obligado a mirar constantemente al resto de campos, encontró primero el alivio con el tanto de Pablo Torre y después la esperanza con los goles de Morlanes y Muriqi. Pero el fútbol no le devolvió el favor.
Del sueño al silencio
La segunda mitad fue un ejercicio de supervivencia emocional. Cada gol alteraba el mapa del descenso. El tanto de Luis Milla para el Getafe complicó la vida a Osasuna y abrió una pequeña rendija para el Girona, que necesitaba un último empujón. Pero ese gol nunca llegó.
El conjunto de Eder Sarabia resistió como pudo en Montilivi. Retrocedió metros, defendió cada balón como si fuera el último y convirtió el tramo final en una prueba de resistencia. El Girona atacó con desesperación, mirando de reojo el resto de marcadores y aferrándose a una última oportunidad, pero el empate final condenó al conjunto catalán.
Un año después de pelear por Europa, el Girona dice adiós a la Primera División ante su gente.
Son Moix creyó hasta el final
En Palma, el desenlace tuvo otro matiz. El Mallorca cumplió su parte con una victoria sólida ante un Real Oviedo ya descendido, pero dependía de que se produjera una complicada combinación de resultados en cuatro de los encuentros.
Cada gol bermellón aumentaba la tensión. Primero Pablo Torre, después Morlanes y finalmente Muriqi alimentaron la ilusión de una salvación imposible. La afición acompañó hasta el final con esperanza, especialmente cuando el Girona encerró al Elche en el tramo final, pero la noticia del empate acabó llegando desde Montilivi, impidiendo el milagro.
Los últimos billetes europeos ya tienen dueño
La pelea continental seguía en juego con dos plazas por cubrir en una última jornada en la que Celta y Getafe partían con ventaja. Y no fallaron. El conjunto celeste certificó su presencia en la Europa League tras imponerse al Sevilla en Balaídos con el gol de Moriba, mientras que el Getafe selló la Conference League en el Coliseum gracias al tanto de Luis Milla ante Osasuna.
Por detrás, Valencia y Rayo Vallecano se quedaron a las puertas pese a ganar sus respectivos duelos frente al Barça y al Alavés.
Mestalla remontó y el Bernabéu cerró con fiesta
También hubo emociones en el ático de la clasificación. El Valencia firmó la remontada frente al Barcelona (3-1), aunque no le sirvió para alcanzar Europa. Lewandowski adelantó a los azulgranas en el que fue su último partido como culé, pero Javi Guerra y Luis Rioja respondieron de inmediato para culminar la temporada con una alegría para la afición valencianista.
En La Cartuja, el Betis cerró el curso con una victoria trabajada ante el Levante. Abde adelantó a los verdiblancos en el inicio, pero Carlos Espí igualó antes del descanso para mantener vivo a un Levante que se jugaba la permanencia. El conjunto andaluz acabó imponiéndose en la segunda mitad con el tanto de Fornals, en un tramo final en el que los granotas necesitaron de otros resultados para confirmar su continuidad.
El Real Madrid, por su parte, goleó al Athletic Club en el Bernabéu (4-2) en una noche marcada por la emotiva despedida de Carvajal. Gonzalo, Bellingham, Mbappé y Brahim lideraron el triunfo blanco en un partido abierto que también tuvo respuesta rojiblanca con los tantos de Guruzeta e Izeta.
Y un año más, la noche fue de la incertidumbre, de los alivios y los silencios, y de los ecos que llegan desde otros campos sabiendo que, un gol, siempre puede cambiarlo todo.