Hay un hombre enfadado
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La vida se ve de otra manera desde la jubilación. La contemplación de la actualidad sin tener que trabajar sobre ella se entiende de otra forma, con distancia, despego, tranquilidad, sin las prisas de tener que montar una pieza para el Telediario. Y todo esto me sirve para ir a menos velocidad de la que iba antes y contemplar el panorama, mediático, informativo, ambiental, el paisaje y la naturaleza, con más calma, a distancia.
Y en uno de esos paseos por las imágenes del día me encuentro con un hombre enfadado. Trataba él de dar sus explicaciones, un poco precipitadas, atropellándose a sí mismo porque nadie le interrumpía y buscaba la justificación sobre algo de lo que nadie le había preguntado hasta ese momento. Quiso hablar y lo hizo.
Nunca he cruzado una palabra con este hombre enfadado, su terreno no era el mío, su deporte no era el mundo en el que yo me movía, pero le observé dado el peso que este hombre tiene en el horizonte deportivo nacional e internacional.
La imagen que en mi cabeza me había hecho de él distaba mucho de lo que la pantalla me estaba ofreciendo. Su lenguaje no verbal era muy claro, movía papeles, levantaba una y otra vez las manos, señalaba, subía los hombros, su cabeza iba a derecha e izquierda, bajaba la mirada, colocaba, de nuevo, los papeles…Un analista de comunicación no verbal me hubiera dicho que estaba enfadado, disparado en el discurso y que por dentro ardía. La imagen que proyectaba era esa, la de un hombre que estaba muy molesto.
Hubiera preferido quedarme solo con esa idea de un desahogo delante de un micrófono ante muchos periodistas y cámaras de televisión que grabaron ese momento. Todavía no sabía lo que estaba diciendo, aunque me lo imaginaba.
Un universo de egos
La racha que su equipo ha llevado en los últimos meses no es, posiblemente, la que él querría. Cada temporada se espera de su equipo lo máximo, el triunfo en todas las competiciones posibles, armonía entre los jugadores, complicidad entre estos y el entrenador, éxito, boato, triunfos, buena imagen, pero no sé por qué desde hace mucho tiempo lo que rezuma no es eso.
El mundo del fútbol es un universo de egos, tanto deportivos como personales. Muchos de esos jugadores son espléndidos dentro del terreno de juego, pero su vida se paraliza cuando acaba su carrera deportiva porque no han sido capaces, no han querido, no han podido, prepararse para el día de después de que su etapa vital como deportista acabara y siguen pensando que son las imágenes idolatradas que fueron en el pasado, en su máximo esplendor deportivo cuando han dejado de serlo. Gestionar todos esos sentimientos y sensaciones no es fácil y mucho menos, cuando desde pequeño lo que te han alimentado ha sido lo contrario. Nadie los ha preparado para el día de su jubilación deportiva y tampoco nadie les ha preparado para convivir con compañeros tan buenos o mejores que ellos mismos. Y de repente, les viene el eclipse: se ven oscurecidos por personas que tienen el mismo objetivo que tú y que compiten contigo por ser el mejor del ranking. Entonces es cuando aparecen las reacciones extravagantes, impropias de personas adultas y más dignas de niños a los que alguien le ha quitado el caramelo a la puerta del colegio. Eso ocurre porque nadie les ha enseñado a gestionar esos momentos y entonces aparecen más señores enfadados.
Florentino Pérez se dirige a los periodistas en la rueda de prensa AFP7 via Europa Press AFP
Con cualquier contratiempo se frustran, se enojan, se alteran… todo lo que no sea éxito y triunfos ni les conviene ni son capaces de metabolizarlo y es cuando aparece la verdadera personalidad de cada una de estas personas. Esa esencia que tienen dentro, que es la que les define porque es su verdadero ser y que disimulan en el día a día para ofrecer una imagen más amable a su entorno y a la sociedad, pero en el fondo, son así.
Comportamientos que vienen de lejos
Y volviendo a las imágenes que vi en televisión, preferiría no haberme enterado del contenido, antiguo, añejo, ofensivo y que pensaba que un señor de su clase y categoría ya había superado. Yo debo ser una de esas niñas a las que deja hablar con paternalismo y condescendencia porque siempre me he dedicado al periodismo deportivo, como haciéndonos un favor a las mujeres a las que, por cierto, cuestiona su conocimiento de fútbol como si sólo tuvieran la patente de corso en la especialidad mis compañeros masculinos en la profesión.
Me vinieron a la cabeza de inmediato las imágenes que, por cierto, están en el archivo de RTVE, de Mari Carmen Izquierdo entrevistando a Santiago Bernabéu y respondiéndole cuando él le cuestionaba su conocimiento sobre el fútbol. Eran imágenes en blanco y negro, de otro tiempo, de hace varias décadas y en estos días, después de lo que he visto y oído, casi me he vuelto a situar en esa etapa en blanco y negro, viendo el UHF y he sentido pena, mucha pena porque no esperaba de alguien que presume de señorío y clase tales expresiones y modales para con la clase periodística, especialmente, mis compañeras que cubren el fútbol.