Increíble final de la Copa África: Senegal, campeona tras amagar con irse por un penalti que falló Brahim a lo panenka
- Senegal anotó el tanto de la victoria gracias a un buen disparo de Pape Gueye en la prórroga
El fútbol a veces es indescriptible. Una final de Copa África, aún más. Por poner contexto, Marruecos era el anfitrión de este torneo, al que ha llegado de forma invicta a la final. Enfrente, la potente selección de Senegal buscaba dar la sorpresa en Rabat.
Un gol anulado y un penalti provocan la marcha de Senegal del campo
En un partido sin demasiadas ocasiones, a partir del minuto 90 se desató la locura. En un córner para Senegal recién cumplido el añadido, Seck y Hakimi forcejearon en el área antes de que el defensa senegalés rematase y su rechace acabase dentro de la portería. La euforia de Senegal duró escasos segundos, los que tardó el colegiado Jean-Jacques Ndala en señalar falta.
Los senegaleses estallaron, sin comprender su decisión, pero sin ser conscientes de que aún quedaban varios giros más a la final. En el minuto 95, otro córner, pero esta vez para Marruecos, detonaría todo. Un agarrón de Diouf a Brahim desató la ira de la afición local, que rápidamente tornó en ilusión cuando vio que el colegiado hacía el gesto de ir al VAR.
Ndala señala el VAR en la final de la Copa África REUTERS
Ndala tardó poco en pitar el penalti y los gestos de frustración a Senegal fueron evidentes, aunque nadie esperaba el desenlace que provocaría. Porque nadie contaba con ello, pero si en alguna final de algún torneo podíamos esperar que algún equipo se marchase del campo, sería en la Copa África.
El entrenador de Senegal Pape Thiaw manda a su equipo irse
Y fue obra de su propio entrenador, Pape Thiaw, quien empezó a instigar a sus jugadores para abandonar el campo antes de que se lanzase la pena máxima. Si la intervención del VAR acabó en el minuto 98, en el 101' Pape Thiaw invadía el campo haciendo el gesto de irse y sus jugadores le siguieron, llegando a meterse dentro del túnel de vestuarios ante la incredulidad general.
Fuera del terreno de juego, el caos también llegó. Una multitud de furiosos aficionados senegaleses intentó entrar en el campo y la policía marroquí tuvo que contenerles.
Pape Thiaw manda a sus jugadores marcharse REUTERS
Sin embargo, fue su capitán Sadio Mané el que puso la voz de la tranquilidad unos minutos después, en el 108', ya que el reloj no se paró en ningún momento. El '10' senegalés pidió a todos los jugadores que volviesen al terreno de juego para comparecer a lo que parecía el acto final de una obra de locura.
Brahim, villano 'a lo panenka'
Volvieron al campo los 22 presentes en una escena más propia de aquella película llamada 'el penalti más largo del mundo' que de una final continental. Fue Brahim el que asumió la responsabilidad, y en su intento de ser héroe acabó convirtiéndose en villano para Marruecos en 'su' torneo, pese a brillar en el resto del torneo.
Brahim se lamenta tras el penalti fallado REUTERS
Su 'frivolité' a lo panenka en el 90' + 22' fue leída por Edouard Mendy y la cara del '10' marroquí lo dijo todo. Su valentía pasó a una cara larga correspondida por gestos de sus compañeros, que ya sabían que su victoria en esta Copa África dependía de la prórroga.
Papa Gueye logra un absoluto golazo para la victoria
Si el 'tiempo reglamentario' duro 112 minutos y no hubo un gol, a Pape Gueye tan solo le hicieron falta 3 en la prórroga para anotar el gol de la victoria. Un robo, una transición, y un zurdazo a la escuadra de Bono ponía el 0-1 de Senegal para silenciar a un estadio Prince Moulay Abdallah que ya tenía cara de circunstancias tras el penalti fallado.
El movimiento tras el gol de Regragi, entrenador marroquí, fue sentar a Brahim, principal activo en ataque de la selección norteafricana.
Tras el gol de Senegal, la reacción de Marruecos tan solo dejó un larguero en un córner de Aguerd y Senegal falló una ocasión de Cherif prácticamente solo contra la portería. Con pocas piernas y menos gasolina aún, Marruecos intentó igualar con varios centros laterales sin peligro. Senegal se lleva una de las finales de Copa África más locas jamás vista.