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Las claves de la semana

Multimedallistas, oros que no llegaron, héroes nacionales y otras cifras olímpicas

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Agunos de los princpales medallistas del mundo y de España en la historia olímpica: de izquierda de derecha: David Cal, Michael Phelps, Larisa Latynina, Francisca von Almsick, Simone Biles y Mireia Belmonte
Agunos de los princpales medallistas del mundo y de España en la historia olímpica: de izquierda de derecha: David Cal, Michael Phelps, Larisa Latynina, Francisca von Almsick, Simone Biles y Mireia Belmonte. RTVE.es / EFE

No existe mejor caja de resonancia para los logros de un deportista que los Juegos Olímpicos, ni los Juegos Olímpicos serían el mayor acontecimiento deportivo del mundo sin las victorias de los deportistas. Quizás lo importante sea participar, pero también forma parte del espíritu olímpico llegar más lejos, más alto y más fuerte, especialmente que los rivales. A pocos días de que por fin den comienzo los Juegos de Tokyo 2020, y sean cuales sean sus posibilidades reales, más de 11.000 atletas sueñan con ganar una medalla.

En última instancia, las medallas olímpicas marcan la frontera más allá de la cual está la gloria, el éxito, la fama y la posteridad. Hay quien busca con ahínco alcanzarla, durante décadas incluso, y nunca lo logra. Y también hay quien se instala de forma permanente en el podio, coleccionando gesta tras gesta, hasta convertirse en mitos.

1. Los coleccionistas de medallas

Quien mejor conoce esa sensación es Michael Phelps, ganador de 28 medallas olímpicas, las mismas que India, el segundo país más poblado del planeta, y más que 152 de los países que desfilarán en la ceremonia inaugural de Tokyo 2020. Por si fuera poco, 23 de ellas son de oro, lo que habla de una tasa de éxito elevadísima: Phelps compitió en 30 pruebas olímpicas y solo en dos no alcanzó las medallas -una de ellas su debut, con 15 años, en Sidney 2000-. El nadador estadounidense es también el deportista con más medallas de oro en una única edición de los juegos: ganó ocho en Pekín 2008.

Hasta su irrupción y durante casi medio siglo, la atleta con más medallas fue la gimnasta soviética Larisa Latynina, que ganó 18 medallas entre 1956 y 1964. Su impacto en la disciplina, junto al de otros gimnastas soviéticos como Nicolay Andrianov o Boris Shaklin, fue enorme. Solo pudo eclipsarla la aparición de otra estrella, Nadia Comaneci, la primera gimnasta que obtuvo un diez en una prueba olímpica, y ganadora de cinco oros, tres platas y un bronce.

Entre los deportistas con más medallas, hay auténticos mitos del deporte, como Paavo Nurmi, el finlandés volador, que revolucionó las carreras de fondo y ganó nueve oros y tres platas. O Carl Lewis, con sus nueve oros, cuatro de ellos en salto de longitud, en cuatro ediciones consecutivas. Mark Spitz, el referente de Phelps, con su siete oros en la piscina de Múnich 1972. Usain Bolt, con sus magníficos ocho oros: nunca ganó otro metal. O Vera Cavslavska, la excelsa gimnasta checoslovaca a la que ni siquiera sus siete medallas de oro evitaron las represalias por apoyar la Primavera de Praga.

2. La fiebre del oro

Hay una categoría especial de multimedallistas: aquellos que, pese a obtener numerosas preseas, nunca lograron subir a lo más alto del podio. El caso más sangrante es el de la nadadora alemana Franziska van Almsick, quien ganó cuatro platas y seis bronces en cuatro ediciones distintas de los juegos, pero nunca consiguió ser campeona olímpica. Procedente de la Alemania oriental, hoy sigue siendo una celebridad en su país y uno de los símbolos de la reunificación, pero en su palmarés falta el brillo del oro olímpico.

Más conocida incluso fue la jamaicana Merlene Ottey, la mujer que más medallas ha ganado en atletismo -igualada con Allyson Felix, que aspira a superarla en Tokyo 2020-, aunque nunca alcanzó el título. Estuvo muy cerca en Atlanta 1996, ya que solo cinco milésimas le separaron de Gail Devers en la final de los 100 metros, pero se tiene que conformar con tres platas y seis bronces.


El húngaro Laszlo Cseh, por su parte, tiene poco que reprocharse, puesto que su especialidad era la mariposa y coincidió con el mejor de toda la historia, un tal Michael Phelps. En Río 2016, tras quedar por detrás del estadounidense en cinco carreras olímpicas, consiguió por fin alcanzarle: en los 100 metros mariposa, ambos marcaron el mismo tiempo, aunque por detrás de Joseph Schooling, por lo que compartieron la plata.

Otro nadador, Frank Beaurepair, logró tres platas y tres bronces a principios del siglo XX, aunque en su caso la vida le compensó largamente de la ausencia del oro: se hizo millonario, llegó a ser alcalde de Melbourne, su ciudad natal, y participó en el comité organizador de los Juegos Olímpicos que se celebraron allí en 1956. También fue una estrella el italiano Piero d’Inzeo, oficial de caballería y jinete olímpico en ocho ediciones consecutivas. Su hermano pequeño, Raimundo, le arrebató el oro en la prueba de saltos de Roma 1960, pero fueron inseparables y murieron con solo tres meses de diferencia, entre el cariño de los italianos, que adoraban a los "hermanos invencibles".

3. El orgullo de una nación

Si todos los medallistas son héroes, pocos son tan adorados como aquellos que han logrado la única medalla olímpica para su país. "Yo gané una medalla con 20 años y me convertí en la figura más importante de un país, no solamente en el deporte", asegura el guatemalteco Erick Barrondo, plata en los 20 kilómetros marcha de los Juegos de Londres 2012, en la página oficial del Comité Olímpico Internacional. Su triunfo inspira a cientos de jóvenes en un país donde el fútbol es el deporte dominante: "Tengo una gran responsabilidad con 16 millones de guatemaltecos”, afirma.

La medalla de oro de la judoka Majlinda Kelmendi en Río 2016 tuvo incluso un valor geopolítico: consiguió visibilizar como un país soberano a Kosovo, al que aún no reconocen como tal casi un centenar de los 193 países integrados en Naciones Unidas -entre ellos, España-. "La gente en Kosovo me ve como una heroína. Les he demostrado que si quieren algo, pueden conseguirlo", afirmaba poco después de su victoria en la categoría de peso semiligero.

El jordano Ahmad Abughaush, oro en peso pluma de taekwondo en Río 2016, es un ídolo no solo en su país, sino para los palestinos -sus abuelos fueron expulsados de un pueblo cercano a Jerusalén en 1948, cuando se fundó Israel- y para toda la comunidad árabe. Fue aclamado por una multitud en el aeropuerto de Amán y recibido por la familia real jordana: "Mucha gente me ve ahora como un ídolo y es una gran responsabilidad. No es fácil, porque todo lo que haces debe ser un ejemplo", contaba entonces al COI. Su futuro parece haberse ensombrecido en el último año, ya que, según los medios locales, fue encarcelado 80 días por "falsificación de documentos" y llegó a anunciar su retirada con apenas 24 años, aunque tras su puesta en libertad ha deslizado un posible retorno al tatami.

A día de hoy, hay 22 países (21 si no se reconoce a Kosovo) que tienen una única medalla en los Juegos Olímpicos de verano, mientras que otros 73 aún no han logrado ni siquiera una presea y esperan su oportunidad en Tokio. En el otro extremo del medallero, Estados Unidos acumula 2.524 medallas, el país más laureado en la historia del olimpismo moderno.

4. Los multimedallistas españoles

España, por su parte, acumula 151 medallas y, de los 404 atletas que han obtenido alguna presea representando al país, el que más ha logrado es el piragüista David Cal, con un oro y cuatro platas.

Otros cuatro deportistas alcanzan las cuatro medallas: el ciclista Joan Llaneras, el piragüista Saúl Craviotto, la nadadora Mireia Belmonte, la nadadora artística Andrea Fuentes y la tenista Arantxa Sánchez Vicario. Craviotto y Belmonte pueden ampliar su palmarés este verano, ya que ambos participan en Tokyo 2020, y serán los abanderados españoles en la ceremonia de inauguración de estos juegos.

Si se atiende a los oros logrados, tan solo seis deportistas españoles han conseguido ser campeón olímpico en más de una ocasión: además los citados Craviotto y Llaneras, en esta selecta lista entran el gimnasta Gervasio Deferr, la regatista Theresa Zabell, el tenista Rafael Nadal y el regatista José Luis Doreste.

5. Las estrellas que coleccionarán medallas en Tokyo 2020

La apuesta más segura parece la de Simone Biles, que ya fue la atleta más destacada de los Juegos de Río 2016 y se perfila de nuevo como la gran estrella en Tokio. Biles, que ganó cuatro medallas de oro y una de bronce hace cinco años, tiene grandes posibilidades de sumar tres oros más, ya que es favorita en el concurso individual y en suelo, su prueba favorita, al tiempo que el equipo estadounidense aspira a ganar el concurso por equipos. Y es probable que pelee por las medallas en salto y en la barra de equilibrio, por lo que podría alcanzar la decena de medallas y colocarse entre los 30 atletas más laureados de la historia.

En el equipo de natación estadounidense destaca Katie Ledecky, que ya posee cinco medallas de oro y una de plata, y que, a sus 24 años, se presenta en un gran momento de forma, dominando las pruebas de clasificación de su país. Competirá en 200 metros libres, 400 metros libres, 800 metros libres -su prueba favorita, que ganó en Londres 2012 con solo 15 años- y en 1.500 metros libres.

Asimismo, habrá que estar atentos al joven Caeleb Dressel, al que llaman 'el nuevo Phelps', aunque es un nadador más volcado en las pruebas de velocidad que el tiburón de Baltimore; contando las pruebas de relevos, podría sumar hasta seis medallas, para añadirlas al oro que ya ganó en Río 2016.

En atletismo, la jamaicana Shelly-Ann Fraser-Pryce intentará arañar algún metal más para un palmarés que ya incluye dos oros, tres platas y un bronce ganados en tres juegos distintos. Y la estadounidense Allyson Felix, otra veterana que afronta sus quintos Juegos Olímpicos y que ya está entre los más grandes de la historia con seis oros y tres platas, buscará nuevas hazañas en los 400 metros, tras no conseguir clasificarse para su distancia fetiche, los 200 metros.

6. Posdata: los Juegos Olímpicos de Tokyo 2020 en algunas cifras

  • ¿Cuántos países participan en los juegos de Tokio? En puridad, a los Juegos no se acude como representante de un país, sino de un comité olímpico nacional, lo que permite, por ejemplo, que en esta edición haya un Equipo Olímpico de Refugiados. Para Tokyo 2020, el Comité Olímpico Internacional reconoce a 206 comités olímpicos, pero Corea del Norte ha declinado su participación por la pandemia de Covid-19 y los atletas rusos acuden bajo la bandera de su comité olímpico, no de su país, dado que el himno y la bandera de Rusia están vetados por la sanción de la Agencia Mundial Antidopaje.
  • ¿Cuántos atletas participan? La cifra es orientativa, porque depende de diversos factores como lesiones y otros contratiempos, pero se estima que unos 11.100. De ellos, 321 serán españoles -15 más que en Río 2016-, repartidos en 184 hombres y 137 mujeres, según precisaba esta semana el Comité Olímpico Español.
  • ¿Cuántos deportes habrá en Tokio? La cifra oficial de COI es de 46, aunque se puede considerar que son 48 si se separan las tres disciplinas ecuestres (doma, saltos y concurso completo). Este año se recupera el béisbol/softbol, ausente desde Pekín 2008, y se incorporan cinco deportes nuevos: el surf, el skateboarding, la escalada deportiva, el ciclismo BMX estilo libre y el karate. Para premiar a los vencedores en las 339 pruebas distintas, se repartirán unas 5.000 medallas.
  • ¿Cuánto cuestan los Juegos Olímpicos? El presupuesto se ha disparado hasta los 15.400 millones de dólares (más de 13.000 millones de euros, al cambio actual), según el último informe al respecto del Comité Olímpico Internacional. Esta cifra convierte los Juegos de Tokyo 2020 en los más costosos de la historia -si bien no hay cifras oficiales de Pekín 2008-, superando a Londres 2012. Japón, además, no contará con el retorno esperado, toda vez que la pandemia impide que haya público extranjero e incluso espectadores locales en las gradas de los estadios.

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