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Final Copa del Rey

Heliópolis acoge su primera gran final con 90 años recién cumplidos

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El estadio Benito Villamarín, en una imagen aérea de 1979.
El estadio Benito Villamarín, en una imagen aérea de 1979.

Han tenido que pasar 90 años para que acoja su primera gran final: el Benito Villamarín será el escenario donde se decidirá el campeón de la Copa del Rey 2019. Pero en estas nueve décadas, el estadio ha vivido muchas otras historias, y no sólo de fútbol.

El recinto se construyó para la Exposición Iberoamericana de Sevilla en 1929, aunque alejado de los edificios principales del parque de María Luisa.

De hecho, se levantó sobre los terrenos de un cortijo que, según crónicas de la época, fueron vendidos por un precio mucho mayor del que había presupuestado el Ayuntamiento.

Al mismo tiempo se construyeron allí una serie de hotelitos para alojar a los visitantes de la muestra internacional en lo que se dio a llamar Heliópolis (ciudad del sol, en griego), nombre que también recibió el propio estadio.

Hasta allí se llega por la larga avenida de la Palmera, vía que articuló la expansión al sur de la ciudad.

Pero precisamente su lejanía del centro de la ciudad fue uno de los factores por los que el Stadium de la Exposición cayó en desuso.

Apenas tuvo uso para el partido inaugural (el 17 de marzo de 1929 con un amistoso entre las selecciones de España y Portugal) y algunas exhibiciones más durante aquellos fastos, pero no tuvo mantenimiento.

En 1936 el Ayuntamiento encontró una solución: cederlo al Betis, que acabana de ganar la Liga (primera y única en su palmarés) en el más modesto Campo del Patronato. Pero la Guerra Civil paró en seco esos planes. De hecho, durante la contienda, el estadio de Heliópolis sirvió de aparcamiento para tanques de las tropas fascistas italianas.

El traslado del Betis se produjo en 1939, pero el club vivió dos décadas convulsas fuera de la élite. En 1958 regresó a Primera bajo la presidencia de Benito Villamarín y logró la propiedad con el estadio, que pasó a llevar el nombre del empresario.

 EFE

En condiciones muy ventajosas para el Real Betis, en 1961 se firmó el contrato de compraventa en el mismo campo de juego, en una ceremonia presidida por el cardenal Bueno Monreal al término de la cual se disputó un amistoso ante la Fiorentina.

El 82 y el 12-1

Con todo, la primera gran remodelación del estadio tardó en llegar. No fue hasta 1982, con motivo del Mundial, cuando triplicó su capacidad original hasta los 48.000 espectadores.

Allí se disputaron dos partidos de la fase de grupos, los dos con victorias por goleada del combinado brasileño liderado por Zico.

Pero el encuentro de selecciones más famoso que se disputó ahí llegó un año después, el famoso 12-1 de España a Malta que clasificó a la ‘Furia’ (como se conocía entonces al combinado nacional) para la Eurocopa 1984.

Resumen de los 12 goles de España ante Malta en diciembre de 1983 que permitieron el pase de la selección a la Eurocopa.

El país entero vibró con el gol de Juan Señor, narrado por José Ángel de la Casa en TVE.

Avanzando en la historia de la casa, de la verdiblanca, se encuentra una coincidencia con otra Expo en Sevilla, la del 92. Al margen de la competición deportiva, el Villamarín acogió sus conciertos más importantes (Elton John o Guns and Roses; aunque Michael Jackson canceló el suyo alegando defectos en el recinto).

A la vez, en ese año entró en vigor la ley que obligó a la mayoría de clubes de fútbol a convertirse en sociedades anónimas. En el caso del Betis Manuel Ruiz de Lopera se convirtió en el máximo accionista e incluso puso su nombre al estadio entre 1997 y 2010, época en la que se acometió una renovación.

Tras la intervención del club, la masa social decidió rebautizarlo en honor del fallecido presidente Benito Villamarín.

El estadio del Real Betis Balompié volverá a llamarse Benito Villamarín, tras el resultado del referendo convocado por el consejo de administración del club verdiblanco, en el que participaron 9.926 socios. La opción ganadora obtuvo 6.107 votos, por 2.786 de la denominación Heliópolis, la segunda más votada, mientras que la que menos respaldo tuvo fue Ciudad del Betis, con 655.

Y su aspecto actual lo adoptó en 2017, cuando se rehizo la tribuna sur y se amplió hasta las 60.700 localidades, lo que lo ha convertido en el cuarto con más capacidad de España, empatado con el del Espanyol.

Sevilla, 18 años después

Esta será la cuarta vez en la historia que la capital hispalense alberga una final de Copa. En 1925 se jugó la final en el estadio Reina Victoria (el campo del Sevilla en esa fecha). En 1999 y 2001 la competición se decidió en el Estadio Olímpico, denominación en ese momento del recinto ahora semiabandonado en La Cartuja y que también tiene capacidad para 60.000 espectadores.

La edición de 2019 es novedosa porque la sede de la final se ha elegido mediante un concurso público por parte de la Real Federación Española de Fútbol. La candidatura del Villamarín se impuso a la de Mestalla.

Curiosamente, en pleno enfrentamiento entre la federación y la Liga, este estadio los unirá simbólicamente en una fecha: y es que el campeonato regular se creó también en 1929 y, como Heliópolis, acaba de celebrar sus 90 años.

Y este sábado se levantará aquí por primera vez un trofeo de una gran competición futbolística.