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En Brasil corre fútbol por las venas

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Una joven muestra su euforia en el Fan Fest de Rio de Janeiro unos días antes del Mundial de Sudáfrica. O.F.

Si a España le gusta el fútbol a Brasil más. Si los españoles viven como locos el Mundial de Sudáfrica los cariocas más. Si nosotros esperábamos ansiosos el debut de 'La Roja' los seguidores de 'La Canarinha' más más y más.

Pero lo cierto es que el pentacampeón no se ha estrenado con la esperada goleada ante Corea del Norte -de la que tanto alardeaban algunos medios locales- y tras la insulsa victoria por 2-1 ofrecen titulares tan planos como Brasil gana por 2-1 a Corea en su debut. ¿Será que los periodistas cariocas son más calmados?

A pesar de este comienzo poco convincente, la torcida - como se conoce a los hichas brasileños- ya se siente campeona y no va a soltar su título de favorito hasta el final.

Al menos una semana antes del comienzo del Mundial Rio de Janeiro ya había teñido sus calles y playas de verdeamarelho; no sólo para dar todo su apoyo a su selección si no para dejar bien claro quién es el país más futbolero del mundo.

Tiendas y bancos cerrados

Fuegos artificiales, calles abarrotadas y tiendas y bancos cerrados 'por el Mundial'. El furor de este país por el fútbol es tal que incluso el Gobierno ha autorizado el cierre de comercios a la hora del partido frente a Corea del Norte (las 15:30 en Rio de Janeiro) así como jornadas de trabajo reducidas u horarios especiales para los funcionarios públicos. Francamente, solo falta una ley que establezca como derecho fundamental ver los partidos de fútbol.

La playa de Copacabana es uno de los lugares donde más se está viviendo esta euforia. Ha sido elegida por la FIFA como una de las seis sedes no sudafricanas de los Fan Fest de la Fifa, espacios de ocio con pantallas inmensas desde donde los ciudadanos pueden seguir todos los partidos. Incluso en los primeros partidos del Mundial la gente ya hacía cola para entrar en este espacio gratuito y disfrutar de los partidos en los que ni siquiera jugaba su selección. Un ambiente que reflejaba la pasión desmesurada que se siente por este deporte.

La  tripulación... viendo el partido

La ola verde-amarilla está presente en bares y restaurantes, que decoran con banderines todas sus esquinas, en las calles con gente que incluso disfraza a sus mascotas o incluso en el aeropuerto internacional de Rio de Janeiro donde pueden verse imágenes tan sorprendentes como toda una tripulación de una compañía aérea local siguiendo un partido mientras esperan al embarque.

En este Mundial de fúltbol Brasil defiende tanto su título de pentacampeón como el del país más futbolero del mundo. Pero la pregunta es: si se han vueltos locos con un Mundial que no organizan, ¿qué harán en el próximo?, que sí organizará Rio.

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