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Bryant y Artest ponen a los Ángeles Lakers en la final de la NBA

Por
LAKERS DE LOS ÁNGELES LAKERS VS SUNS DE PHOENIX
El jugador de los Lakers de Los Ángeles Kobe Bryant defiende ante Grant Hill de los Suns de Phoenix.

Ficha técnica:

103 - Phoenix Suns (34+19+21+29): Nash (21), Richardson (13), López (-), Stoudemire (27), Hill (6) -cinco inicial-, Frye (12), Dudley (3), Barbosa (7), Dragic (12) y Amundson (2).

111 - Los Ángeles Lakers (37+28+28+20): Bryant (37), Fisher (11), Bynum (10), Gasol (9), Artest (25) -cinco inicial-, Odom (6), Farmar (8), Vujacic (5) y Brown (-).

Árbitros: Scott Foster, Bill Kennedy, Greg Willard. No señalaron faltas técnicas. No hubo eliminados por personales.

Incidencias: Sexto partido de las finales de la Conferencia Oeste del baloncesto profesional de la NBA, que se disputó en el US Airways Center, de Phoenix, ante 18.422 espectadores.

El escolta estrella Kobe Bryant y el polémico alero Ron Artest se convirtieron en las figuras que guiaron a Los Ángeles Lakers al triunfo de 103-111 ante los Suns de Phoenix en el sexto partido de las finales de la Conferencia Oeste, que ganaron por 4-2 al mejor de siete.

Los Lakers, gracias a la canasta milagrosa de Artest en el quinto partido y a su mejor actuación en la fase final en el sexto, consiguieron llegar a las finales de la NBA para defender su título de campeones ante los Celtics de Boston, ganadores del título en la Conferencia Este, a partir del próximo jueves, en el Staples Center.

El triunfo milagroso en el quinto partido iba a tener doble efecto positivo para los Lakers que no sólo llegaron al US Airways Center, de Phoenix, con la ventaja de 3-2, sino que además le habían robado a los Suns el convencimiento moral que tenían que podían superar a los actuales campeones de liga.

Artest, protagonista del partido

Además, que también generó en Artest el convencimiento que debía seguir siendo protagonista en la serie a su estilo y manera, sin importar el haber llegado tarde al entrenamiento, ser multado, y las advertencias del entrenador de los Lakers, Phil Jackson, que no hiciese tiros de triples.

Simplemente, Artest sabía que estaba inspirado, que los Suns estaban tocados y que después de la hazaña de la canasta milagrosa del quinto partido, Bryant, el líder del equipo, le dio toda su confianza para que fuese su lugarteniente, en lugar del ala-pívot español Pau Gasol.

Todo resultó a la perfección para los Lakers, que vieron como Bryant, en su línea de siempre, dominó por completo a la defensa de los Suns, Artest se mostraba seguro en todo lo que tiraba a canasta y los campeones controlaban el marcador, el ritmo del partido y el duelo ofensivo entre ambos equipos.

Además, los Lakers tenían el dominio bajo los aros y de ahí que poco a poco fueron imponiendo su mejor clase y consistencia en el ataque para irse al descanso con la ventaja parcial de 12 puntos (53-62) que iba a ser decisiva, porque la ampliaron en el tercero y aunque los Suns reaccionaron en el cuarto ya fue demasiado tarde.

Bryant y sus 37 puntos

Bryant se erigió una vez más como el líder indiscutible de los Lakers al conseguir 37 puntos (12-25, 3-8, 10-11), seis rebotes, dos asistencias y dos recuperaciones de balón.

Pero además surgió una vez más en los momentos decisivos para conseguir los puntos claves como sucedió en los dos últimos minutos del partido cuando anotó nueve.

Bryant simbolizó su condición de súper estrella y jugador único al anotar un triple, que parecía imposible ante la defensa del veterano Grant Hill, para darle a los Lakers el parcial de 100-107 y 34 segundos por disputarse.

La última esperanza de remontada de los Suns se acabó ante la genialidad de Bryant, que se conforma con que alguno de sus compañeros le de un poco de ayuda extra y el resto lo pone él.

Esta ayuda le llego esta vez por mediación de Artest, que aportaba 25 puntos (10-16, 4-7, 1-2), cuatro rebotes, tres robos y dos asistencias, para convertirse de nuevo en el factor ganador del partido, como sucedió en el quinto.

Pau Gasol, gran labor de equipo

De ahí, que no importase que Gasol tuviese una irrelevante actuación en cuanto a las estadísticas, pero si válida en la labor de equipo durante los 41 minutos que estuvo en el campo.

El jugador de Sant Boi aportó sólo nueve puntos después de anotar 2 de 9 tiros de campo y 5-6 desde la línea de personal, capturó siete rebotes, dio dos asistencias y puso un tapón.

Mientras que los Lakers como equipo lograban un 47% en los tiros de campo, el 42 (10-24) de triples y el 82 (23-28) de personal. Además, tenían nada menos que 41 rebotes por tan sólo 31 de los Suns, que ahí fue donde perdieron la oportunidad de tener opción al triunfo.

En todo lo demás ambos equipos estuvieron igualados, pero las segundas oportunidades que tuvieron los Lakers en los tiros a canasta iban a establecer la diferencia.

"Esta vez si supimos ajustar nuestra defensa en los momentos decisivos y ahí se abrió el camino del triunfo", declaró Jackson. "Ahora estamos de nuevo en las Finales y con la ventaja de campo, pero con un rival que sabe muy bien como ganar de visitante".

Pero los Lakers están, desde ya, listos para la esperada y ansiada revancha de las finales del 2008, cuando los Celtics les ganaron por 4-2 y consiguieron el duodécimo titulo de campeones.

El duelo entre ambos será el undécimo en unas finales de la NBA, en las que son los grandes protagonistas al repartirse 32 títulos, incluidos los 15 que también han ganado los Lakers.

Los Suns, bajos en defensa

Mientras, los Suns, con el ala-pívot Amare Stoudemire, que tal vez jugó su último partido en Phoenix, volvieron a demostrar que mientras que no consigan hacer mejor defensa en los partidos decisivos nunca van a lograr un título de liga.

De ahí que los 27 puntos y cuatro rebotes de Stoudemire, que se convertirá en agente libre a partir del próximo 1 de julio, no sirvieron para conseguir la victoria y haber forzado el séptimo partido.

Tampoco los 21 puntos, nueve asistencias y cinco rebotes del veterano base canadiense Steve Nash, que jugó su partido número 118 de los "playoffs" sin haber podido disputar unas Finales --el que más en la historia de la NBA--, le permitieron ver cumplido el gran sueño de luchar por un anillo de campeón.