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Quince años después de la caída y muerte de Muamar el Gadafi, Libia sigue sin encontrar respuesta a cómo convertir el final de una dictadura en un Estado capaz de garantizar seguridad, justicia y servicios y de administrar de forma transparente la riqueza nacional. La división política persiste. Y no se trata solo de una disputa entre gobiernos, sino también de un sistema de poder sostenido por grupos armados, milicias, redes económicas y actores extranjeros. Tras el final del régimen gadafista, la nueva Libia nacía marcada por el desgobierno y los desmanes y excesos de los rebeldes y se ha visto convulsionada por crisis y conflictos, incluso por una guerra civil. El país vive en una inestabilidad e inseguridad permanentes, quince años después de la muerte del dictador libio.

Foto: TVE

El Telediario del 11 de septiembre de 2001 fue uno de los más largos de la historia y fue comandado por una mujer, Ana Blanco, que describe esa jornada como "un día duro, muy duro". Cuatro aviones comerciales que cubrían rutas dentro de EE.UU. fueron secuestrados en pleno vuelo por 19 terroristas de Al Qaeda, el primero se estrelló contra la torre norte del World Trade Center de Nueva York poco antes de las 9 de la mañana en EE.UU, casi las 15.00 horas de España, poco antes del comienzo de la emisión del informativo de TVE. Los atentados dejaron casi 3.000 muertos y unos 25.000 heridos. Supusieron el fin de una época.

Foto: RTVE

En el laboratorio forense de Nueva York, todavía intentan extraer ADN de los restos recuperados hace veinticinco años. En 2001 se retiró la humedad de 22.000 fragmentos para evitar que se degradaran y así poder conservarlos para conseguir mejores resultados a medida que la ciencia avanzara.

Pero extraer el ADN no basta. Para saber a quién pertenece, deben compararlo con el de un familiar. Entre las víctimas había personas de 80 países y localizar a algunos de sus parientes sigue formando parte de la investigación.

En 2025, gracias a nuevas técnicas consiguieron identificar a tres víctimas. Y este agosto fueron más allá. Por primera vez, partieron del ADN extraído de uno de los restos para reconstruir relaciones familiares, localizar a los parientes de otra víctima y confirmar su identidad. 25 años después, casi 1.100 víctimas siguen sin identificar.

Foto: Adam Gray/AP Photo — Monumento Conmemorativo del 11-S

El silencio del 25º aniversario del 11-S contrasta con el pánico de aquel día. Aquí en España eran casi las tres de la tarde. En Nueva York, las 8:46 de la mañana cuando el primer avión impactaba contra la torre norte. 17 minutos después, un segundo avión se desintegra contra la torre sur. TVE ha vuelto a hablar con Pedro Escudero, un español que aquel día trabajaba en el World Trade Center para la compañía Lehman Brothers. "Convertirte en una víctima es lo más fácil, lo difícil es convertirte en superviviente", asegura.

FOTOGRAFÍA: EFE/EPA/ADAM GRAY / POOL

Ha pasado un cuarto de siglo y los que lo vieron o vivieron en directo, nunca podrán olvidarlo. Aquel 11 de septiembre muchos se preguntaban quién estaba detrás, pero pocos apuntaban a un millonario saudí llamado Osama Bin Laden. Y pocos pensaban en un terrorismo global. El yihadismo ya existía, pero entonces no parecía una amenaza tan grande. Los atentados de grupos como Yihad Islámica egipcia o La Vanguardia Combatiente de Siria, se habían dirigido contra los líderes locales, como el presidente egipcio, Anwar Al Sadat, o el sirio, Hafez Al Asad. Parecía una amenaza local o nacional.

Las primeras señales las envió Al Qaeda con los ataques a las embajadas estadounidenses de Tanzania y Kenia, o contra el portaviones USS COLE. Pero con el 11S, de repente, todo cambió. Pocos conocen tan bien un fenómeno que ha ido adaptándose como el general en la Reserva y exsecretario de Seguridad Nacional, Miguel Ángel Ballesteros, quien cree que el terrorismo yihadista está más cerca de España que nunca: en el Sahel.

Foto: Combatientes anti-talibanes en Afganistán en diciembre de 2001. ROMEO GACAD / AFP

El 11-S los responsables de inteligencia de Estados Unidos vieron en sus televisores las Torres Gemelas cayendo. En cuestión de horas tenían los nombres de los secuestradores, sus pasaportes, ya sabían que era Al Qaeda. Y se preguntaban por qué no habían sido capaces de conectar antes toda esa información. En la investigación posterior apareció un documento que había sido depositado sobre la mesa del presidente de EE.UU., George W. Bush, un mes antes de los atentados, donde le advertían de que Osama bin Laden estaba decidido a atacar EE.UU.

La gran conclusión fue que tenían que coordinarse mejor. Antes del 11-S, el FBI y la CIA no compartían información. Pero también que se necesitan aliados, y una buena reputación como país.

Foto: Jeenah Moon / POOL / AFP

Después de los ataques del 11S contra las Torres Gemelas, hace 25 años, la amenaza yihadista convirtió a Europa en objetivo. España sufrió las explosiones en cuatro trenes de cercanías el 11 de marzo de 2004. Murieron 192 personas, el mayor atentado de la historia en el país. Luego, el terror se extendió por Londres, París, Bruselas... Las organizaciones terroristas utilizan sus acciones para infundir miedo y llamar la atención de futuros radicales.

Foto: EFE/Juan M. Espinosa

Nadie habría apostado a que 25 años después de la islamofobia que desataron los atentados del 11-S, Nueva York tendría un alcalde musulmán. A un neoyorkino como Kiev Shakil, en el colegio pasaron a llamarme "sobrino de Bin Laden". Ahora prepara un documental sobre cómo cambió el 11-S a los musulmanoamericanos.

El escenario hoy es distinto. No solo han sobrevivido mezquitas en pleno distrito financiero, sino que desde 2001 se han construido y ampliado más en Nueva York, se organizan rezos en Times Square durante el Ramadán y, en general, la comunidad musulmana ha ganado relevancia social y política, con Zohran Mamdani y Mamdanistán (así han bautizado algunos a su mandato) como el mayor exponente de todo ello.

FOTOGRAFÍA: AP Photo/Yuki Iwamura.