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Perú vive una ola de protestas encabezadas por jóvenes de la Generación Z, hartos de la corrupción, la inseguridad y la inestabilidad política que arrastra el país durante años. Las manifestaciones, apoyadas por otros colectivos, fueron violentamente reprimidas el miércoles, dejando al menos un muerto y decenas de heridos. La policía abrió fuego cuando los manifestantes intentaron entrar en el Congreso.

Los jóvenes han exigido el cierre del Parlamento y han rechazado al nuevo presidente, José Jeri, al que acusan de ser tan corrupto como su antecesora, Dina Boluarte. Conectados por redes sociales y unidos bajo el símbolo de la bandera pirata del anime One Piece, los jóvenes de la nueva generación se presentan como parte de un movimiento global que desafía a los Gobiernos autoritarios y reclama un cambio generacional.

Foto: HUGO CUROTTO/AFP

Diez días después del alto el fuego, Husam y su familia regresan a su hogar en la Franja de Gaza. Su casa aún resiste, pero alrededor solo queda destrucción: donde antes había edificios y mercados, ahora se extiende un paisaje de ruinas. “Solía tomar café aquí… pero la escena es horrorosa”, dice Husam desde su balcón.

En medio del caos, un hospital sigue funcionando con recursos mínimos. “Tratamos heridas por explosiones y balas; falta de todo”, cuenta un médico extranjero. Las familias carecen de agua, alimentos y medios para cocinar. Pese a la tregua, la vida sigue suspendida entre la desesperanza y la duda de si realmente se puede volver a empezar.

La situación política y económica de Mongolia no atraviesa un buen momento. El pasado mes de junio el primer ministro se vio obligado a dimitir tras no obtener la confianza del Parlamento en una moción. Analizamos qué ocurre en el gobierno con Eduardo Tzili-Apango, profesor asociado del Departamento de Política y Cultura de la Universidad Autónoma Metropolitana de México.

Bolivia llega a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en una de las peores crisis económicas que se recuerda en mucho tiempo. Según datos del Gobierno, el país ha entrado en recesión por primera vez desde hace 40 años, exceptuando el año 2020 por la pandemia del covid. Detrás de todo esto hay falta de divisas, precios disparados y, lo que más se ve en las calles, largas colas en las gasolineras de coches y de camiones. En el último año, Bolivia ha visto como no tenía dólares para importar combustibles en un país donde todo se mueve gracias a ellos. En las ciudades de La Paz y de El Alto, cientos de camiones están parados en sus calles, el 40% se ven obligados a dormir en las gasolineras con la esperanza de que llegue la cisterna. Allí lo está comprobando nuestro enviado especial, Santiago Barnuevo.

El primer ministro de Francia, Sébastien Lecornu, ha superado este jueves dos mociones de censura, presentadas por la ultraderecha y la izquierda radical, que amenazaban con tumbar su recién estrenado Gobierno. Supone un pequeño respiro para el presidente, Emmanuel Macron, y para un país que lleva meses sumido en la incertidumbre política. El jefe del Gobierno ha contado con el apoyo de los socialistas, que accedieron a no censurarle —al menos en esta ocasión— si Lecornu derogaba la impopular reforma de las pensiones de 2023, un paso que anunció el martes.

Foto: REUTERS/Benoit Tessier

Desde el Despacho Oval, el presidente estadounidense Donald Trump ha confirmado que ha autorizado a la CIA a actuar en Venezuela por un asunto de “drogas y migración”. Mientras el Pentágono despliega tropas y marines en el Caribe, el presidente ha presumido de tener “el mar bajo control” tras varios ataques a embarcaciones acusadas de narcotráfico.

Washington ha acusado nuevamente al presidente venezolano, Nicolás Maduro, de narcoterrorismo y ha ofrecido 50 millones de dólares por su captura. Por su parte, el líder bolivariano ha denunciado otro intento de golpe de Estado impulsado por Estados Unidos.

Foto: ANDREW CABALLERO-REYNOLDS

Los cuerpos de los dos últimos rehenes israelíes han llegado a Israel mientras continúan las tareas para localizar a los otros 19 cadáveres en Gaza. La búsqueda avanza lentamente entre los escombros y bajo la presión del Gobierno israelí y de las familias, que han comenzado a enterrar a los que ya han sido identificados.

Estados Unidos ha ofrecido recompensas a los gazatíes que ayuden a encontrar los cuerpos y ha insistido en que la demora no rompe el acuerdo de paz, pese a que Israel la usa como argumento para restringir la entrada de ayuda humanitaria.

Foto: ABIR SULTAN