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En una Gaza devastada, las familias comienzan a levantar tiendas entre los escombros de lo que fueron sus hogares. Los niños estudian sobre el polvo y celebran el alto el fuego, aunque la calma es frágil. En los últimos días se han multiplicado los ajustes de cuentas entre Hamás, milicias rivales y supuestos colaboradores de Israel. El presidente estadounidense, Donald Trump, ha advertido que, si Hamás no cumple, "alguien intervendrá", en referencia a Israel.

Mientras tanto, los cuerpos de palestinos que Israel ha devuelto como parte del acuerdo muestran signos de tortura, según las autoridades gazatíes. Hay más de un centenar de cadáveres sin identificar, muchos con manos atadas y ojos vendados. Las familias buscan a los suyos entre fotografías y listas. La ayuda humanitaria apenas avanza; los camiones del Programa Mundial de Alimentos logran entrar por el cruce de Kerem Shalom, pero las carreteras destruidas bloquean el acceso al norte de la Franja.

Foto: REUTERS

Lejos han quedado los días en que Estados Unidos recibía al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, entre aplausos y envíos de armas. En campaña, su homólogo estadounidense, Donald Trump, prometió no gastar más en la guerra y comenzó a negociar la paz con Putin, llamando "dictador" al líder ucraniano y marcando distancias desde su primer encuentro en la Casa Blanca.

Con el paso de los meses, la frustración de Trump con Moscú dio paso a nuevos acercamientos. Aunque evitó sancionar a Rusia, llegó a elogiar la resistencia ucraniana y a insinuar un renovado apoyo militar. Pero tras una larga conversación telefónica con Putin, el presidente estadounidense ha vuelto a cambiar el tono: "A Estados Unidos no le sobran misiles", dijo, dejando el éxito de la próxima reunión con Ucrania en el aire.

Foto: EVAN VUCCI

A unas horas de las elecciones presidenciales de Bolivia, hablamos con Jaime Dunn, economista de corte muy liberal y frustrado aspirante a la Presidencia que opina sobre la situación económica del país y las soluciones que ofrecen los aspirantes que se juegan el gobierno en las urnas. Jaime Dunn habla de una crisis fiscal que ha desembocado en una crisis social con falta de combustibles y precios de los alimentos disparados.

Bolivia acude a la primera segunda vuelta presidencial de su historia para elegir al presidente que acabe con dos décadas de dominio del Movimiento al Socialismo. Los conservadores Rodrigo Paz y Jorge Quiroga se enfrentan en unas elecciones marcadas por la grave crisis económica que vive el país y que necesita respuestas urgentes en medio de la que es la primera recesión de Bolivia en 40 años.

El presidente estadounidense, Donald Trump, ha asegurado que él y su homólogo ruso, Vladímir Putin, se reunirán en Budapest (Hungría), con el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, como anfitrión, "para ver si podemos poner fin a esta guerra 'ignominiosa' entre Rusia y Ucrania". El republicano ha asegurado ante la prensa en la Casa Blanca que la reunión tendrá lugar "en unas dos semanas".

FOTO: El presidente ruso, Vladímir Putin (izq.), y su homólogo estadounidense, Donald Trump (dcha.) Olga Maltseva, Saul Loeb / AFP

Los cadáveres de palestinos asesinados en prisiones israelíes tenían los ojos vendados, heridas de bala y podrían haber sido atropellados por tanques, según el ministerio de Salud de Gaza, que insiste en que identificar los cuerpos es extremadamente difícil. Las familias ven fotos de cadáveres no identificados en una pantalla. Es todo lo que tienen para reconocer a sus seres queridos.

La entrega de cadáveres enfrenta a Hamás e Israel. La milicia palestina sigue buscando bajo los escombros los 19 cuerpos que ha prometido devolver. Responsabilizan a Netanyahu de los retrasos en la entrega. Dicen que los ataques de Tel Aviv han destruido los túneles y edificios donde estaban.

Turquía ha anunciado que enviará a más de 80 expertos en rescate, y Estados Unidos estudia recompensar a los palestinos que ayuden en la búsqueda de rehenes. Para Israel es una excusa de Hamás. Netanyahu dice que la milicia está incumpliendo el acuerdo de paz. Mientras, Trump confía en que la primera fase salga adelante y ahora dice que no es necesaria una intervención estadounidense sobre terreno.

La tensión escala y la comida que entra en Gaza sigue siendo insuficiente para cubrir las enormes necesidades que tiene la población.

Perú vive una ola de protestas encabezadas por jóvenes de la Generación Z, hartos de la corrupción, la inseguridad y la inestabilidad política que arrastra el país durante años. Las manifestaciones, apoyadas por otros colectivos, fueron violentamente reprimidas el miércoles, dejando al menos un muerto y decenas de heridos. La policía abrió fuego cuando los manifestantes intentaron entrar en el Congreso.

Los jóvenes han exigido el cierre del Parlamento y han rechazado al nuevo presidente, José Jeri, al que acusan de ser tan corrupto como su antecesora, Dina Boluarte. Conectados por redes sociales y unidos bajo el símbolo de la bandera pirata del anime One Piece, los jóvenes de la nueva generación se presentan como parte de un movimiento global que desafía a los Gobiernos autoritarios y reclama un cambio generacional.

Foto: HUGO CUROTTO/AFP

Diez días después del alto el fuego, Husam y su familia regresan a su hogar en la Franja de Gaza. Su casa aún resiste, pero alrededor solo queda destrucción: donde antes había edificios y mercados, ahora se extiende un paisaje de ruinas. “Solía tomar café aquí… pero la escena es horrorosa”, dice Husam desde su balcón.

En medio del caos, un hospital sigue funcionando con recursos mínimos. “Tratamos heridas por explosiones y balas; falta de todo”, cuenta un médico extranjero. Las familias carecen de agua, alimentos y medios para cocinar. Pese a la tregua, la vida sigue suspendida entre la desesperanza y la duda de si realmente se puede volver a empezar.

La situación política y económica de Mongolia no atraviesa un buen momento. El pasado mes de junio el primer ministro se vio obligado a dimitir tras no obtener la confianza del Parlamento en una moción. Analizamos qué ocurre en el gobierno con Eduardo Tzili-Apango, profesor asociado del Departamento de Política y Cultura de la Universidad Autónoma Metropolitana de México.

Bolivia llega a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en una de las peores crisis económicas que se recuerda en mucho tiempo. Según datos del Gobierno, el país ha entrado en recesión por primera vez desde hace 40 años, exceptuando el año 2020 por la pandemia del covid. Detrás de todo esto hay falta de divisas, precios disparados y, lo que más se ve en las calles, largas colas en las gasolineras de coches y de camiones. En el último año, Bolivia ha visto como no tenía dólares para importar combustibles en un país donde todo se mueve gracias a ellos. En las ciudades de La Paz y de El Alto, cientos de camiones están parados en sus calles, el 40% se ven obligados a dormir en las gasolineras con la esperanza de que llegue la cisterna. Allí lo está comprobando nuestro enviado especial, Santiago Barnuevo.