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El frágil alto el fuego en Líbano pende de un hilo y ambas partes se acusan mutuamente de violarlo. Mientras tanto, continúan apareciendo cadáveres bajo los escombros y el Gobierno libanés ha actualizado el balance: cerca de 2.500 muertos en el último mes y medio.

En este contexto se celebran funerales de miembros de Hizbulá fallecidos durante estas seis semanas de guerra; en uno de ellos se han contabilizado 16 víctimas. La tregua está permitiendo ahora celebrar entierros que no pudieron realizarse durante los bombardeos, tanto de milicianos chiíes como de civiles, cuyos cuerpos están siendo trasladados desde cementerios temporales a sus lugares de origen.

El sepelio tiene lugar muy cerca de las posiciones israelíes en territorio libanés. En la localidad de Mansur, en el sur del país, la llamada “línea amarilla” —marcada por el Ejército israelí— delimita la zona a partir de la cual se despliegan sus tropas, con varias divisiones a lo largo de la frontera. La zona presenta amplios daños tras ataques con drones.

Desde ese punto es posible incluso divisar una bandera israelí en lo alto de una colina, en una de las áreas de mayor tensión durante el alto el fuego. Líbano denuncia que Israel está vulnerando la tregua con incursiones de drones más allá de esta línea, cuyo zumbido es perceptible en la zona.

Asimismo, se reportan trabajos de demolición al otro lado de la frontera, mientras que Israel denuncia ataques de Hizbulá e intentos de cruzar esa “línea amarilla”, que asegura haber repelido.

Foto: REUTERS/Louisa Gouliamaki

Más de 7.000 edificios en Nabatiya, en el sur del Líbano, están dañados por los bombardeos israelíes, según los datos provisionales.

Ha sido zona de guerra. Bajo fuego israelí, durante mes y medio, ha sido una ciudad fantasma hasta que llegó la tregua, el pasado jueves.

Para los que vuelven, son días de reencuentros, de ver cómo han quedado sus casas o sus negocios. Son días de limpiar y arreglar lo que se puede.

Foto: Mahmoud ZAYYAT / AFP

Israel ha atacado a Nabatiye sin descanso, pero todavía más la última semana, en especial el último día antes de la tregua. Toda una familia llora la muerte de cuatro de sus miembros, seis estaban en la casa cuando la bombardearon, dos sobrevivieron.

"Mi padre y su hermano estaban haciendo patatas fritas. Tenían hambre, él bajó a su habitación y en cuestión de minutos se encontró bajo los escombros. El techo no cayó sobre su cabeza por poco", explica. Su madre deambula entre las ruinas de su casa, busca entre los escombros, en lo que ha quedado reducida su vida aquí. Así de efímera es la diferencia entre la vida y la muerte en tiempos de guerra.

Foto: REUTERS / Zohra Bensemra

Irán ha anunciado que va a mantener los controles sobre el estratégico estrecho de Ormuz mientras Estados Unidos siga bloqueando sus puertos. La calma ha sido breve. A primera hora algunos buques lograban cruzar, después otros cargueros denunciaban disparos de la Guardia Revolucionaria.

El alto el fuego pende de un hilo. Podría no prorrogarse, afirma Trump, si no hay acuerdo antes del miércoles. A la vez, habla de buenas noticias de Oriente Medio, sin concretar cuáles.

En el punto de mira del presidente estadounidense está el uranio enriquecido de Irán, esencial para fabricar armas atómicas. La República Islámica niega que vaya a entregárselo y Trump amenaza: por las buenas o por las malas se hará con ese uranio.

Todo a la espera de nuevas negociaciones en Pakistán. El jefe del Ejército pakistaní regresa a su país tras una visita de tres días a Irán. Pide una "desescalada urgente". Egipto, otro de los mediadores, cree que el acuerdo puede estar cerca.

Mientras, el Líbano vive su segundo día sin bombas. Miles de desplazados siguen retornando al sur, pese a la amenaza de Israel de reanudar sus ataques, en medio de un frágil alto el fuego. Crece la brecha entre los partidarios de la milicia chií Hizbolá, financiada por Irán, y el gobierno libanés, que ha iniciado un diálogo con Israel y promete desarmarla.

Foto: Asghar Besharati/AP Photo

Un alto el fuego frágil ha comenzado este viernes entre Líbano e Israel. Muchos desplazados del sur del país han regresado a sus aldeas y ciudades para ver lo que queda de sus casas. Por su parte, el Gobierno israelí asegura que pese a la tregua seguirá ocupando el sur del Líbano, y que su objetivo sigue siendo desmantelar Hizbulá. Trump, sin embargo, asegura que ha "prohibido" a Israel bombardear Líbano.

Foto: EFE/ Wael Hamzeh

Muchos desplazados del sur del Líbano no han querido esperar a que se asiente la tregua con Israel, y han comenzado a volver a sus pueblos y ciudades. Hay más de un 1.200.000 desplazados internos en un mes y medio de guerra.

Mientras en el centro de la ciudad de Tiro buscan desaparecidos entre los escombros del último ataque israeli unos minutos antes del inicio de la tregua a medianoche. Hay mas de una decena de muertos y 50 heridos.

Foto: REUTERS/Louisa Gouliamaki