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La ONU ha declarado oficialmente la hambruna en el norte y centro de Gaza al cumplirse tres criterios: el 20% de los hogares sin acceso a alimentos, el 30% de los niños con desnutrición aguda y una tasa de mortalidad de dos personas por cada 10.000 al día. Naciones Unidas ha responsabilizado directamente a Israel por bloquear sistemáticamente la entrada de ayuda humanitaria, calificando el uso del hambre como "arma de guerra".

Medio millón de personas ya están afectadas, y la cifra podría aumentar a dos tercios de la población gazatí antes de septiembre. Pese a las acusaciones, Israel ha negado toda responsabilidad y, por el contrario, ha acusado a Hamás de manipular los datos.

Hamás ha dado luz verde a una tregua temporal de 60 días para intercambiar 50 rehenes —vivos y fallecidos— por 200 prisioneros palestinos, incluidos 140 condenados a cadena perpetua. Durante ese periodo, las partes tienen previsto negociar un alto el fuego permanente que incluiría la retirada del Ejército israelí de Gaza. Como parte del pacto, Hamás aceptaría exiliar a sus dirigentes y ceder el control del enclave a una administración civil respaldada por países árabes. La propuesta, mediada por Qatar y Egipto, queda ahora pendiente de respuesta por parte de Israel.

De primeras, la propuesta puede satisfacer parcialmente al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, quien ha insistido en varias ocasiones que solo detendrá la ofensiva si Hamás libera a todos los rehenes y se desarma por completo.

Mientras tanto, continúa el éxodo masivo desde la ciudad de Gaza, donde un millón de personas intenta huir ante los bombardeos. Israel ha intensificado sus ataques tras aprobar un plan para ocupar la ciudad antes del 7 de octubre, fecha clave por cumplirse dos años del ataque de Hamás. Solo esta madrugada, 25 palestinos han muerto en la Franja.

Foto: OMAR AL-QATTAA/AFP

Crece la oposición en Israel al plan del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, de ocupar Gaza. Varios centenares de pilotos han convocado esta tarde una protesta y para el domingo los familiares de los rehenes llaman a una huelga general que no deja de sumar apoyos. Los sindicato dicen que no pueden secundar la huelga porque no se convoca por un tema laboral, pero las asociaciones de familiares llaman a que, durante las horas de trabajo, se lleven a cabo iniciativas que exijan la liberación inmediata de los secuestrados y muestren así su apoyo a los rehenes.

Foto: Dawoud Abu Alkas / Reuters

Familiares de los rehenes de Hamás han protestado en Tel Aviv ante el plan del Gobierno de Benjamín Netanyahu de ocupar Ciudad de Gaza antes del 7 de octubre. Los afectados se agarran a ese margen de tiempo para intentar convencer al Ejecutivo y al Ejército para que la vía diplomática fructifique y los secuestrados israelíes que siguen vivos puedan regresar a casa. Foto: JACK GUEZ / AFP

Desde 1967, Gaza ha vivido pocos años de paz. Fue conquistada por Israel a Egipto en la Guerra de los Seis Días y la ocupó durante 38 años en medio de grandes tensiones. Fue allí donde estalló la Primera Intifada en 1987. Ese mismo año nació allí Hamás, bajo la mirada condescendiente de Israel.

FOTO: AP Photo/Leo Correa

La decisión del gabinete de seguridad del Gobierno israelí de aprobar un plan que incluye tomar Ciudad de Gaza y desplazar a su millón de habitantes ha provocado múltiples reacciones negativas dentro y fuera del país. El líder de la oposición, Yair Lapid, afirma que la medida "es un desastre que conducirá a muchos más desastres" y la ONU ha pedido que se "detenga inmediatamente" el plan ordenado por el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu. Por su parte, Hamás ha calificado el plan israelí de "crimen de guerra" y ha advertido que se traducirá en el "sacrificio" de los rehenes.

Desde Europa, España condena firmemente la escalada, pidiendo un alto el fuego inmediato y la solución de dos Estados. Reino Unido, con el primer ministro Keir Starmer, también considera el plan erróneo y peligroso. Alemania ha suspendido temporalmente las exportaciones de armamento a Israel para Gaza, y Francia y Países Bajos critican la operación por agravar la crisis humanitaria y retirar licencias de exportación militar. Bélgica ha convocado al embajador israelí para expresar su rechazo.

Otros países como Australia y Turquía han pedido que se detenga la ocupación para evitar empeorar la crisis humanitaria, y la ONU, a través de su Alto Comisionado para los Derechos Humanos, ha exigido a Israel que suspenda la operación, calificándola de ilegal y contraria a resoluciones internacionales.