El Campo de Gibraltar y el Peñón acaban de iniciar una nueva etapa. Desde un lado y otro, todas las miradas se posaban este 15 de julio a medianoche en la verja que, hoy, ya no existe. "Ha sido un momentazo único, histórico... como la caída del muro de Berlín", comentaba allí mismo una chica, testigo del momento. Se convertía en una de las primeras en cruzar el paso sin necesidad de pasar ningún control. España acababa de ganar a Francia en las semifinales del Mundial, "y yo estaba atascada, en el coche, celebrándolo", añadía otra, "y dije, me voy para la frontera, que tengo que vivirlo, sin carnet, sin nada…después de tantísimos años".
Durante más de un siglo, la verja ha condicionado la vida de varias generaciones de la zona. Y, para los que vivieron los años de cierre total a la sombra del Peñón la emoción ha sido indescriptible. ''Estoy muy contento, pero también con el peso de la responsabilidad porque viene una carga de trabajo importante para mi ayuntamiento", confiesa Juan Franco Rodríguez, alcalde de la Línea de la Concepción.
Tras años de negociación, el acuerdo político se firmaba esta semana en Bruselas casi al mismo tiempo, entre la UE y Reino Unido, con la representación de los gobiernos español, británico y gibraltareño y de la Comisión Europea. Para Fabián Picardo, ministro principal de Gibraltar, "hemos sido valientes en conseguir que las personas tengan la libertad de entenderse, de estar juntas, de enamorarse, que es lo que hacen aquí los niños y las niñas del Campo de Gibraltar sin tener que tener ese trámite burocrático de enseñar pasaportes".
El tráfico en la zona sigue teniendo complicaciones, aunque los controles se han traslado al puerto y al aeropuerto. A partir de ahora, los pasajeros que lleguen en barco o en avión y tengan atravesar las nuevas puertas de entrada al espacio Schengen deberán pasar un doble filtro: el de las autoridades gibraltareñas y el de las europeas. A la libre circulación de personas se suma la de mercancías, con la eliminación de aranceles y de cuotas en los bienes que se comercien. La colonia británica no aplica el IVA, pero sí se introduce un impuesto sobre algunas transacciones. Al tabaco y al alcohol; no a actividades esenciales para la economía gibraltareña como son los juegos, las apuestas en línea y los seguros. A finales de junio, Hacienda sacaba a Gibraltar de la lista de paraísos fiscales. La nueva situación pretende aliviar, especialmente, la vida de los habitantes de la zona. El impacto se prevé enorme.
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