Comprar un galápago americano como mascota es una práctica habitual. El problema es que, cuando estos animales crecen, a muchas personas les molestan y los sueltan en lagos artificiales o incluso en ríos y pantanos. Además de estar absolutamente prohibido, es algo muy peligroso para nuestro medio natural. El Departamento de Medio Ambiente recuerda la importancia de avisar a sus profesionales, que se encargan de recogerlos y llevarlos a un sitio seguro.
EFE/ Jesús Diges