El control y la vigilancia de los montes es una responsabilidad de las administraciones pública, pero en algunas zonas de Galicia se han creado grupos de voluntarios que refuerzan estas tareas para intentar llegar a todos los rincones y avisar ante cualquier columna de humo.
Desde lo alto del Monte Enxa distribuyen y organizan la vigilancia. Son más de 40 vecinos del Barbanza los que forman cuadrillas para proteger sus tierras del fuego. Los vecinos son los que conocen mejor que nadie el terreno y las pistas.
Debido a las altas temperaturas y a las fuertes rachas de viento, el riesgo de incendio se incrementa en las cinco mil hectáreas que vigilan. Una labor que mantendrán hasta el mes de octubre.
Informe Semanal