Varias ONG denuncian que ya son centenares los muertos por la reacción de las fuerzas de seguridad a las manifestaciones en Irán. Calles tomadas, cánticos pidiendo la muerte del dictador, llamando a la libertad.
Después de 15 días de protestas y casi 200 muertos confirmados, los hospitales están repletos de heridos, según fuentes médicas iraníes, así que pocos dudan que la cifra será mayor. En un intento de esconder lo que ocurre en el país, los iraníes llevan tres días desconectados de internet y sin posibilidad de realizar llamadas al exterior.
Pero el levantamiento no decae y las amenazas del régimen tampoco. Los alborotadores, dice, serán considerados "enemigos de Dios", un crimen castigado con pena de muerte. Hay más de 2.200 detenidos. Aunque el presidente del país, Masoud Pezeshkian, ha asegurado que tomarán medidas contra la crisis económica que inició las protestas y ofrece diálogo, sigue señalando a la injerencia de agentes externos.
El líder opositor, heredero del último sah, desde Estados Unidos no ha dejado de llamar a la resistencia hasta la victoria. Y tras el continuo respaldo a las manifestaciones por parte de Israel y las reiteradas amenazas de Trump de intervenir en el país, el parlamento de Irán advierte: Israel y las instalaciones militares estadounidenses serán "objetivo legítimo".
La posibilidad de que Trump cumpla su palabra habría sido tratada en una conversación entre Marco Rubio y Netanyahu e Israel se encuentra en "estado de alerta". Cercado interna y externamente, el régimen de los ayatolás afronta el que parece ser el mayor momento de debilidad de su historia.
Foto: Social Media / Zuma Press
Con las gafas de Anna Bosch