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La complejidad geológica de Ultima Thule fascina a los científicos

  • Su excelente estado de conservación ayudará a comprender las etapas más tempranas de la formación planetaria
  • La investigación se basa en los datos de la nave New Horizons, situada a 6.600 millones de kilómetros de la Tierra

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Ultima Thule consiste en un lóbulo grande y plano conectado a un lóbulo más pequeño y redondo.
Ultima Thule consiste en un lóbulo grande y plano conectado a un lóbulo más pequeño y redondo. NASA/JHUAPL/SwRI

El análisis de los datos enviados por la nave New Horizons de la NASA de su sobrevuelo por el objeto Ultima Thule, que se encuentra en el Cinturón de Kuiper, está fascinando a los científicos por su complejidad geológica. El equipo de la misión ha expuesto sus insólitos hallazgos en la 50ª Conferencia de Ciencia Lunar y Planetaria en The Woodlands, Texas.

Ultima Thule es el primer binario de contacto primordial explorado. Las imágenes de aproximación de Ultima Thule insinuaban una forma extraña, parecida a un muñeco de nieve para el binario, pero un mayor análisis de las imágenes, tomadas a 3.500 kilómetros, han descubierto lo inusual de la forma de este objeto. Con 35 kilómetros de largo, Ultima Thule consiste en un lóbulo grande y plano conectado a un lóbulo más pequeño y redondo.

Esta extraña forma es la mayor sorpresa, hasta ahora, del sobrevuelo. "Nunca hemos visto nada como esto en ningún lugar del sistema solar", afirma el investigador principal de New Horizons, Alan Stern, del Southwest Research Institute, Boulder, Colorado. "Es enviar a la comunidad científica planetaria a la mesa de dibujo para entender cómo se forman los planetesimales, los componentes básicos de los planetas", añade.

Sus dos lóbulos se orbitaron entre sí

Al estar tan bien conservado, Ultima Thule ofrece nuestra mirada más clara hacia la era de la acreción planetesimal y las etapas más tempranas de la formación planetaria. Aparentemente, los dos lóbulos de Ultima Thule se orbitaron entre sí, como muchos de los llamados mundos binarios en el Cinturón de Kuiper, hasta que algo los unió en una fusión "suave".

"Esto encaja con las ideas generales del inicio de nuestro sistema solar", dice William McKinnon, un coinvestigador de New Horizons de la Universidad de Washington en St. Louis. "Gran parte del impulso orbital del binario Ultima Thule debe haberse agotado para que se unan de esta manera. Pero todavía no sabemos qué procesos fueron los más importantes para hacer que eso suceda", agrega.

Esa fusión puede haber dejado su marca en la superficie. El "cuello" que conecta a Ultima y Thule está remodelado, y podría indicar una cizalladura entre los lóbulos, según explica Kirby Runyon, miembro del equipo científico de New Horizons del Laboratorio de Física Aplicada Johns Hopkins en Laurel, Maryland.

Runyon y otros geólogos del equipo están describiendo y tratando de comprender las muchas características de la superficie de Ultima Thule, desde puntos brillantes y parches hasta colinas y valles, pasando por cráteres y fosas. Los cráteres, aunque a primera vista parecen cráteres de impacto, podrían tener otros orígenes.

Algunos pueden ser cráteres de pozo, donde el material se drena hacia las grietas subterráneas, o un resultado de la sublimación, donde el hielo pasó directamente de sólido a gas y dejó pozos en su lugar. La depresión más grande es una característica de 8 kilómetros de ancho que el equipo ha apodado cráter de Maryland. Podría ser un cráter de impacto, o podría haberse formado de una de las otras formas mencionadas anteriormente.

Más rojo que Plutón

En color y composición, los datos de New Horizons revelaron que Ultima Thule se parece a muchos otros objetos encontrados en su región del Cinturón de Kuiper. Consistente con las observaciones previas al vuelo desde el telescopio Hubble, Ultima Thule es muy rojo, incluso más rojo que Plutón, que New Horizons pasó volando en el borde interior del Cinturón de Kuiper en 2015, y casi del mismo color que muchos otros objetos de esta región conocidos como 'fríos clásicos' ('frío' no se refiere a la temperatura, sino a las órbitas circulares, no inclinadas de estos objetos; "clásico" en el sentido de que sus órbitas han cambiado poco desde su formación, y representan una muestra del Cinturón de Kuiper primordial).

"Esta es la primera vez que se explora uno de estos objetos 'ultra rojos', y nuestras observaciones abren todo tipo de preguntas nuevas -sostiene Carly Howett, miembro del equipo científico de New Horizons de SwRI-. La imagen en color incluso revela diferencias sutiles en la coloración en toda la superficie, y realmente queremos saber por qué".

Evidencias de metanol

Los científicos de New Horizons también han visto evidencia de metanol, agua helada y moléculas orgánicas en la superficie. "El espectro de Ultima Thule es similar a algunos de los objetos más extremos que hemos visto en el sistema solar exterior", asegura Silvia Protopapa, una coinvestigadora de New Horizons de SwRI, por lo que, según añade, New Horizons brinda a los científicos una oportunidad "increíble" para estudiar uno de estos cuerpos de cerca.

La transmisión de datos de Ultima Thule continúa, aunque todos los datos del sobrevuelo no estarán en tierra hasta fines del verano de 2020. Mientras tanto, New Horizons continúa realizando observaciones a distancia de objetos adicionales del Cinturón de Kuiper y mapeando el ambiente de radiación de partículas cargadas y polvo en el cinturón de Kuiper.

La nave espacial New Horizons está a 6.600 millones de kilómetros de la Tierra, operando normalmente y acelerando más en el Cinturón de Kuiper hasta casi 53.000 kilómetros por hora.

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