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'Abuelas' feministas: la generación del silencio también reclama sus derechos

  • Las mujeres mayores también reivindican sus derechos el próximo 8 de marzo
  • Las pensiones y cómo planificar su vejez, entre sus mayores preocupaciones​

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Las lideresas de Villaverde reivindican los derechos de las mujeres mayores

"'Abuela, ¿Cómo tienes la agenda?' Me preguntan mis nietos cuando me llaman por teléfono", reconoce Mariqueta entre risas. "Es que no paro: siempre estoy con alguna charla, normalmente feminista. La manifestación es un día más. Nosotras estamos en los barrios con las mujeres de asociaciones de barrio o de pueblo: se trata de llegar a ellas", explica contenta a RTVE.es.

Tiene cinco nietos, dos hijos y 77 años. Se define como una mujer progresista que defiende los derechos de las mujeres y la igualdad de oportunidades. Lleva 40 años haciéndolo, desde la administración local o desde el activismo, como presidenta de la Asociación de Mujeres para un Envejecimiento Saludable.

En 2006, durante el año mundial del envejecimiento, un colectivo de mujeres incluida ella, se dieron cuenta de que las mayores no existían. Ella las denomina 'la generación del silencio': "Fuimos las protagonistas de la mayor revolución de los derechos de la mujer en España y olvidamos que nos íbamos a hacer mayores, y que nosotras éramos la última generación que cuidábamos a nuestros padres. Nuestras hijas no iban a cuidarnos a nosotras porque tienen que realizarse", confiesa.

Por eso, desde su asociación reivindican que estas mujeres puedan decidir su vejez. "Queremos que la administración encuentre nuevas maneras de vivir para los mayores. No queremos salir del barrio, pero tampoco meternos en una residencia", reclama. De hecho, algunos miembros de la asociación están colaborando en el diseño de las primeras 'viviendas intergeneracionales' del municipio con el ayuntamiento de Vallecas.

La directora del Instituto de formación en Gerontología y Servicios Sociales, Mónica Ramos, defiende esa opción: "Cada vez se está teniendo más en cuenta a las mujeres mayores desde la administración, pero cuesta. Las mujeres mayores se considera que son vulnerables, pero pueden aportar cambios, aún pueden diseñar un futuro y formar parte de él". Ramos pone en valor que hay mucha gente mayor "muy bien de salud, activa, pero que no se siente interpelada" por lo que considera indispensable que la "administración esté detrás".

Las pensiones, la eterna lucha

Mariqueta también lamenta que "no calcularon" que, de las mujeres que consiguieron trabajar, muchas entraron en el mercado laboral de manera informal. No cotizaron durante los años que trabajaron fuera de casa o trabajaban a tiempo parcial combinándolo con el cuidado a los más pequeños o mayores. Esto también ha tenido sus consecuencias: una desigualdad en los recursos económicos durante la vejez.

"Una mujer sacrifica el desarrollo de toda su vida profesional por cuidar a una o dos criaturas quizás durante diez o doce años, cuando quiere volver, se ha desinsertado del empleo. Te has quedado totalmente desprotegida", señala la investigadora del Instituto de Estudios Fiscales, María Pazos.

"En comparación con los hombres, las pensiones son mucho menores, en un sistema de atención a la dependencia que no lo cubre todo. El gran volumen de pensiones son muy bajas", alerta Ramos.

Por eso, "más de un millón de mujeres viven de la pensión del marido. Cuando mueren tan sólo cobran el 50%. Las pensiones están realmente mal", sentencia la portavoz de Marea Pensionista, Conchita Riera. Hace seis años crearon la plataforma Marea Pensionista, una asociación activista que reivindica los derechos de los más mayores. "Estamos luchando, estamos creando el futuro. No nos manifestamos los 900.000 pensionistas que hay en Barcelona, pero hemos conseguido movilizar a mucha gente", admite. De lo que realmente se siente orgullosa es de haber conseguido que "se aplazara el plan de sostenibilidad y que se aumentara las pensiones de viudedad en un 8%", presume Conchita.

Además, otras deben sufrir el agravante del mal estado salud por la multiplicidad de roles que han tenido que acarrear durante su vida: el cuidado de la familia, de la casa, acceder a trabajos precarios; y en el ámbito rural muchas trabajaban sin cobrar, explica Ramos. "Las que necesitan más atención no pueden acceder al sistema de atención privado y el sistema de Servicios sociales no les cubren las atenciones que necesitarían", denuncia.

Sin embargo, no todas la mujeres son iguales. "Hay mujeres mayores que en su tiempo pudieron estudiar y eligieron estar solteras. Tienen un patrón más 'masculinizado'. Tienen más empoderamiento y trayectorias laborales extendidas: en la vejez, por tanto, tienen más recursos", aclara Ramos.

"Cada una vive el feminismo como quiere"

Habitualmente, son las más activas, también tras jubilarse, las que siguen "en la lucha", como dicen ellas. Así lo hacen Conchita o las 'lideresas' de Villaverde. Un grupo de mujeres que superan los sesenta años de edad, que han demostrado ser un claro ejemplo de madurez activa y comprometida con su entorno. Su objetivo: el empoderamiento de la mujer madura. También tienen la misión de fomentar la perspectiva de género y contribuir a visibilizar las particularidades de las mujeres mayores en el marco general de la lucha por un mundo más igualitario.

Después de intentar sin éxito plantear la perspectiva de género en los centros de mayores, lo han logrado a través de la radio. Conducen un programa semanal en OMC, una de las radios comunitarias de Madrid. "Algunas mujeres venían a los talleres, pero ellos no. Ahora la sorpresa es que tenemos una constante en la perspectiva de género: se piensan que el machismo es lo contrario del feminismo. Por eso, decidimos hacer un programa de radio para hablar de ello", dice Carmen muy enérgica.

Los colectivos feministas, a veces, las desvalorizan, les cuestionan que qué les va a contar

"Nos ha estallado en la cara. La sociedad entonces, no estaba preparada para ese cambio que nosotras mismas habíamos propiciado con mucho gusto y del que nos sentimos orgullosas, pero nos hemos quedado fuera de la agenda feminista", critica Mariqueta.

Ramos coincide en que el feminismo nunca ha puesto su mirada en el envejecimiento: "Los colectivos feministas, a veces, las desvalorizan, les cuestionan que qué les va a contar...", asegura.

Sin embargo, Carmen rechaza esa idea, aunque reclama la voz de las más mayores. "Desde los colectivos más jóvenes como "la Manada", nos pedían que estuviésemos con ellas. La gente joven se reivindica, pero también tienen que conocernos a las de siempre. Ellas vienen marcando desde el 8M, pero a muchas mujeres que han estado incluso en la cárcel por luchar por nuestros derechos, no las pueden marcar".

Muchos años de experiencias y reivindicaciones

​Las mujeres mayores más reivindicativas siempre están allí, en las manifestaciones del 8-M, en las manifestaciones a favor del derechos a las pensiones, a favor de una vejez digna..."Al principio, éramos cuatro feministas, muy solas a veces, no sabíamos a quién entregarle la antorcha y de repente ver a tantas...", recalca Mariqueta.

Si las mujeres mayores se paran, se para el país.  Cuidan de los nietos, cuidan de sus maridos...

Se refiere a la huelga feminista del año pasado cuya organización convocante, la Comisión 8 de Marzo, logró que el feminismo y los derechos de la mujer estuvieran en la boca de todos. Lo demostraron las propias mujeres saliendo a la calle de manera masiva en muchas ciudades españolas y traspasaron el debate a nivel social.

Todas aseguran que participarán en la próxima manifestación del 8 de marzo, e incluso en la huelga: "Si las mujeres mayores se paran, se para el país. Cuidan de los nietos, cuidan de sus maridos...", exclama Ramos. El 8-M se comprobará cómo han marcado ese día en su agenda.

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