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Relaciones internacionales

Las dos Coreas abren la línea telefónica entre Kim Jong-un y Moon Jae-in

  • Es el paso previo de la cumbre histórica entre los dos líderes la próxima semana
  • Los dos países podrían alcanzar un acuerdo de paz en la reunión
  • Según Seúl, Pyongyang se ha comprometido a la completa desnuclearización

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El teléfono que conecta a las dos Coreas en la oficina presidencial de Corea del Sur
El teléfono que conecta a las dos Coreas en la oficina presidencial de Corea del Sur.

Corea del Norte y Corea del Sur han abierto este viernes el teléfono rojo que conecta a los dirigentes de los dos países, según informa la agencia surcoreana Yonhap, que cita a la presidencia de Seúl.

La línea comunica directamente la Casa Azul, la oficina presidencial surcoreana, con la Comisión de Asuntos de Estado norcoreana presidida por Kim, según ha explicado en un comunicado uno de los responsables del comité preparatorio de la cumbre de la próxima semana entre el presidente surcoreano, Moon Jae-in, y el dirigente norcoreano, Kim Jong-un, que se reunirán por primera vez en 11 años en la zona desmilitarizada que divide la Península desde la Guerra de Corea (1950-1953), hasta la actualidad.

Según la nota, el teléfono, que se encuentra "sobre la mesa del presidente Moon", ya ha sido probado por Seúl y "la conexión fue perfecta". Aunque no está confirmado oficialmente, se cree que los dos líderes podrían mantener una conversación telefónica previa a su encuentro del 27 de abril.

En él, Seúl busca alcanzar un acuerdo de paz desde el conflicto, que terminó con la firma de un armisticio entre el Norte, China y EE.UU., que nunca fue reemplazado por un tratado de paz definitivo.

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Desnuclearización norcoreana sin retirada de tropas estadounidenses

Según Seúl, el régimen norcoreano se ha comprometido a deshacerse de sus armas nucleares sin pedir a cambio la retirada de las tropas estadounidendeses de la Península. "Corea del Norte ha expresado su intención de completar su desnuclearización [...]. Y no está haciendo ninguna demanda que EE.UU. no pueda aceptar, como la retirada de tropas estadounidenses", afirmó Moon Jae-in el jueves, que se refirió por primera vez a la salida de los militares de EE.UU.

Corea del Norte no está haciendo ninguna demanda que EE.UU. no pueda aceptar

Por su parte, el régimen norcoreano siempre ha sostenido que el desarrollo de su arsenal atómico se basa en su necesidad de defenderse de las "políticas hostiles" de Estados Unidos en el sur de la frontera. En la actualidad, unos 28.500 soldados estadounidenses se encuentran desplegados en Corea del Sur, país con el que realizan maniobras militares conjuntas cada primavera y otoño, y que Pyongyang interpreta como una amenaza de invasión e incluso un ensayo para derrocar al régimen.

La retirada de las tropas sería el asunto más espinoso para unas negociaciones con el régimen de Kim Jong-un, según ha explicado a Efe el profesor Mun In-chul, del Instituto de Estudios para la Paz y la Unificación de la Universidad de Seúl. "Esto pondría a Seúl en una posición muy incómoda porque esa exigencia condiciona la alianza con Washington que ha existido desde el fin de la Guerra de Corea", apunta.

China ha anunciado este miércoles oficialmente que el líder norcoreano, Kim Jong-un, realizó esta semana una visita a Pekín durante la cual señaló su compromiso para alcanzar la desnuclearización de la península coreana.

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El presidente surcoreano apuesta por la vía diplomática para resolver el conflicto armamentístico norcoreano, por lo que ha insistido en que su Gobierno estaría dispuesto a "ayudar a reducir las diferencias entre Washington y Pyongyang para explorar condiciones realistas que puedan ser aceptadas por las dos partes".

La compleja negociación de la paz, que debería hacerse a tres o cuatro bandas, se ve por parte de Seúl como el camino para que Pyongyang renuncie a su programa nuclear sin temer por la permanencia del régimen.

Este viernes, el Partido de los Trabajadores de Corea del Norte celebra un pleno en el que se podrían tomar decisiones en el marco del "importante período histórico" que vive el país de cara a la cumbre entre Kim Jong-Un, Moon Jae-in y Donald Trump.

La reunión entre Trump y Kim, prevista para junio, pondría fin a meses de tensa retórica entre los dos líderes, acentuada por los constantes ensayos armamentísticos de Pyongyang. Aunque Trump ha mostrado su entusiasmo por la reunión, este mismo miércoles advertía de que podría dejar plantado al líder norcoreano si considera que la reunión no está siendo "fructífera"

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