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Guerra en Siria

Siria, economía, religión y propaganda: retrato de una "tormenta perfecta"

  • El profesor y periodista de origen sirio Pablo Sapag analiza el origen del conflicto sirio
  • Su libro Siria en perspectiva, ofrece claves sobre la realidad social y política del país
  • La guerra de Siria deja en 7 años casi medio millón de muertos y 12 millones de desplazados

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Un miliciano del Ejército de Siria Democrática toma una foto con su teléfono en la ciudad siria de Raqa
Un miliciano del Ejército de Siria Democrática toma una foto con su teléfono en la ciudad siria de Raqa

Casi medio millón de muertos y unos doce millones de desplazados, por no contar con la destrucción masiva de infraestructuras, viviendas y patrimonio artístico, son el legado de siete años de guerra en Siria.

Aún es difícil entender cómo este conflicto se ha tragado a un país que fuera modelo de convivencia y cuna de grandes religiones. Hoy yace bajo el odio y el ruido que facciones enfrentadas no logran convertir en diálogo.

Etiquetada muy pronto por los medios como "guerra civil" e incluida en el contexto de las llamadas "primaveras árabes", lo que ha ocurrido en Siria es algo "más complejo", explica a RTVE.es Pablo Sapag, periodista y escritor español de origen sirio.

En su libro Siria en perspectiva (Ediciones Complutense, 2017), este profesor universitario critica esas etiquetas "simplistas" y opta por el calificativo de "nueva guerra", más "académico y matizado". Un conflicto que Sapag describe como una "tormenta perfecta", resultado de un cúmulo de circunstancias simultáneas, externas e internas, que la chispa de las "primaveras árabes" hizo "explotar", explica.

Una tormenta perfecta

Corría el año 2011. Cinco años de sequía habían precipitado un "éxodo masivo" de campesinos a las ciudades sirias. Esta masa empobrecida se hunde, hacinada en suburbios de ciudades cuya bonanza es inaccesible. La corrupción monopoliza las oportunidades de prosperar y el descontento apuntala el rechazo social a una institucionalidad y una gobernabilidad, "excesivamente dependiente de los aparatos de seguridad y sus métodos, cuestionados tanto dentro como fuera de Siria", señala Sapag.

Protagonizan las protestas "movimientos que actúan motivados por legitimas demandas en el ámbito económico, social, político, los derechos humanos, etc., pero que no tienen una capacidad de ofrecer una alternativa", explica Sapag.

Finalmente, "ese lugar lo terminan utilizando los islamistas", añade, que sí articulan una opción consistente de gobierno. Pero lo hacen "favorecidos por potencias externas, que aprovechan ese movimiento para hacer avanzar sus agendas regionales", concluye.

Y no se trata "solo del islam político, sino el yihadismo puro y duro", insiste el escritor de origen sirio.

Este clima de tensión sumado a las revueltas en Túnez, Egipto o Libia, facilitó lo que el autor denomina el "tercer levantamiento armado islamista" en el país en los últimos 50 años. Este acontecimiento se constituye en una circunstancia propia, previa, muy particular de la realidad siria. Desmarca además el conflicto bélico posterior de las "primaveras árabes" y lo convierte, según el autor de este trabajo, en un fenómeno singular.

La religión como catalizador social

La clave del origen de esta guerra "es la confesionalidad", subraya el profesor. "En Siria la sociedad ha desarrollado con el paso de los siglos comportamientos multiconfesionales: los musulmanes celebran la Navidad y los cristianos celebran determinadas fiestas musulmanas (...) Hay rezos y espacios de culto religioso que son compartidos, empezando por la mezquita omeya que no es un templo únicamente musulman", describe.

Sapag: la clave del origen de la guerra siria "es la confesionalidad"

Compatibilizar esta sociedad multiconfesional con el sector conservador que desea un estado confesional "es el dilema permanente de Siria", y el "alineamiento de esa tensión permanente con determinados movimientos de potencias regionales y globales", explica Sapag, origina "una crisis de las dimensiones de esta".

Una crisis apenas comprendida por el mundo exterior a ella, señala el escritor. El principal motivo, un relato "simplificado" por parte de los medios de comunicación, y adulterado por la "propaganda" alentada por loas actores en conflicto.

La propaganda: herramienta y actor en la sombra

"La propaganda se sostiene en la simplificación y aquí lo que se ha hecho ha sido simplificar la realidad de Siria para vender un discurso propagandístico de buenos y malos", critica Sapag.

Según el autor, ha sido "la propia complejidad de Siria" la que ha facilitado esto. Y no solo en pos de intereses directos, también como fenómeno de distorsión por si mismo: "El periodismo se ha acabado convirtiendo en correa de transmisión de la propaganda (...) los periodistas deberían haber hecho otro tipo de esfuerzo para atender esta complejidad", denuncia.

Ante esta dificultad, "los medios han acabado comprando el discurso de propaganda", se lamenta el autor, también periodista. "La propaganda ha ido funcionando de este modo casi sola y la propia dinámica de los medios han propiciado esto", concluye.

Entrevista al presidente sirio Bachar al Asad: "Nunca he tenido la sensación de estar perdiendo la guerra"

Bashar al Asad, una figura controvertida ¿y necesaria?

El presidente sirio, Bashar Al Asad, "es un personaje que es fruto de la realidad de Siria", explica Sapag, quien ha tenido la oportunidad de entrevistar al mandatario personalmente.

Criticado y denostado por la represión de las primeras manifestaciones en 2011, posteriormente por su alianza con Rusia en esta guerra, y denunciado por acciones militares y uso de armas químicas, el presidente sirio "ha resistido esta crisis" y, en opinión del autor, "no puede dar una espantada".

Para Sapag, Al Asad "hace un análisis de la situación y en ese análisis pesan más los elementos sociales colectivos y del estado sirio que los personales y se ha dado cuenta de que tiene que mantener el tipo". El autor considera que una salida de escena del actual presidente "podría debilitar aún más el Estado y esto supondría la captura de este Estado por los grupos islamistas radicales".

Según este periodista y escritor, "son los propios suníes quienes no quieren que Bashar al Asad se vaya, porque está actuando como una pantalla para que los propios suníes no tengan que enfrentarse a esos otros suníes que quieren confesionalizar el Estado (...) Esto es también parte del dilema, la proyección política de Basar al Asad después de la guerra".

Pablo Sapag es profesor del Departamento de Periodismo y Comunicación Global de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid y experto en propaganda.