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La central nuclear de Garoña cerrará definitivamente tras no autorizar el Gobierno su reapertura

  • Argumenta falta de certidumbre política y responsabiliza del cierre a la oposición
  • Señala también las discrepancias entre entre Iberdrola y Endesa, sus propietarios
  • Nuclenor, titular de Garoña, pidió en 2014 la renovación de la licencia hasta 2031
  • El Consejo de Seguridad Nuclear emitió un dictamen favorable a la reapertura

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La central nuclear de Garoña cerrará definitivamente tras no autorizar el Gobierno su reapertura

El Gobierno ha decidido no autorizar la reapertura de la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos), que lleva cinco años parada y que, por lo tanto, cerrará de forma definitiva. Así lo ha anunciado este martes el ministro de Energía, Turismo y Agenda Digital, Álvaro Nadal, que ha comunicado la decisión una semana antes de que acabara el plazo para hacerlo.

Según ha señalado el titular de Energía ante los medios, la decisión se ha tomado principalmente por el contexto político actual en el que todos los grupos de la oposición se han opuesto a la reapertura de la central. "La central de Garoña se cerrará porque se ha usado como un símbolo para la confrontación política", ha llegado a decir Nadal.

En concreto, el ministro de Energía se ha referido a la proposición de ley registrada en febrero por el Grupo Socialista para el cierre de Garoña que tenía el respaldo de todos los grupos parlamentarios. "De aprobarse, es de obligado cumplimiento. Y cualquier central nuclear necesita certidumbre económica, política y social", ha dicho el ministro, para quien este factor no se daba en este caso.

En cualquier caso, Álvaro Nadal ha querido dejar claro que la decisión sobre Garoña no es aplicable a otras centrales. "Esto no es lo que va a ocurrir con el resto del parque nuclear", ha afirmado el ministro, quien ha asegurado que el resto tiene que "seguir operando". En este sentido ha cifrado en un 25% el incremento del precio de la electricidad si no hubiera nucleares.

Su nulo impacto en el sistema eléctrico, otro de los motivos

Pero también hay otros motivos. Nadal ha afirmado que la decisión se ha tomado por una serie de circunstancias como el impacto nulo que tiene el cierre de Garoña en el sistema eléctrico -del que está desconectado desde hace cinco años- y por las diferencias entre las empresas propietarias de la central (Endesa e Iberdrola).

Además, el ministro ha señalado que las inversiones que se tenían que hacer en Garoña era "muy significativas" y se tardaría "al menos dos años" volver a ponerla en funcionamiento. "En la situación de incertidumbre política, y ante la posibilidad de aprobarse normas en contra de la central durante ese periodo, hace inviable que hubiéramos tomado otra decisión", ha dicho Nadal.

En la lista de circunstancias que han decantado la balanza hacia el cierre de la central se encuentran también, según Nadal, que el futuro de la plantilla ya está acordado con la empresa, que los municipios seguirán recibiendo las asignaciones de Enresa mientras que se desmantele Garoña y que las administraciones -Ejecutivo central y Junta de Castilla y León- van a trabajar para impulsar la viabilidad económica de la comarca.

El Gobierno no autoriza la reapertura de la central de Garoña

Los siguientes pasos, el desmantelamiento y la clausura

Tras la declaración del cese definitivo de la explotación, el Ministerio de Energía ha informado que debe conceder, previo informe del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), la autorización de desmantelamiento y, posteriormente, la declaración de clausura.

El primer paso, según Energía, es que Nuclenor descargue el combustible gastado almacenado en la piscina, para lo que es necesario construir un Almacén Temporal Individualizado (ATI) con capacidad suficiente para almacenarlo todo. Tras ello, la empresa propietaria de Garoña debe haber acondicionado los residuos generados durante la explotación. El desmantelamiento lo debe solicitar Enresa, la empresa encargada de llevar a cabo estas actividades, que además deberá pedir la transferencia de titularidad de la central.

Una vez acabadas estas actividades, el Ejecutivo emitirá una declaración de clausura, previo informe del CSN. Tras esta declaración de clausura, Enresa debe devolver el emplazamiento al propietario, en este caso Nuclenor. Energía ha subrayado que "hay que tener en cuenta que, en aquellos casos en los que sea necesario, el Ministerio podrá acordar el establecimiento de restricciones de uso sobre los terrenos en los que se asentaba la instalación".

El ministro ha explicado que el cierre de la planta se prolongará entre 13 y 16 años, según recoge Efe.

El Consejo de Seguridad Nuclear respaldó su reapertura

En 2009, el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero autorizó a Nuclenor a explotar Garoña hasta 2013. No obstante, la planta dejó de producir electricidad ocho meses antes, en diciembre de 2012, a consecuencia de un nuevo impuesto sobre el combustible que estableció el Gobierno de Mariano Rajoy y que Nuclenor estimó que le supondría un coste inasumible. Por esta acción, para la que no tenía permiso, fue sancionada por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia con algo más de 18 millones de euros.

Nuclenor, el titular de Garoña, solicitó en 2014 la renovación de la licencia de explotación de la central -en la actualidad en situación de parada segura- hasta marzo de 2031, es decir hasta que el reactor cumpla 60 años de actividad. El Gobierno condicionó entonces su visto bueno a la reapertura a un informe favorable del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN).

El pasado mes de febrero de 2017, el Consejo de Seguridad Nuclear emitió un dictamen favorable a la reapertura, ligada a una serie de concidiones, como más inversiones en seguridad. Según el propio CSN, muchas de ellas ya habían sido acometidas.

Un mes más tarde, en marzo, el presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, aseguraba que la central nuclear "no es viable económicamente" y pidió a Endesa, con quien comparte el 50% de Nuclenor desistir de su explotación. De hecho, la posición de ambas compañías energéticas no permitió que la propietaria de la planta presentara alegaciones en el trámite de audiencia pública.

La energía nuclear en España

Garoña es la planta nuclear sin clausurar más antigua de España. Opera desde 1970 con un reactor de agua en ebullición fabricado por la compañía estadounidense General Electric, similar al de la accidentada central de Fukushima, en Japón.

Situada en la mancomunidad de municipios de Valle de Tobalina, en la margen izquierda del río Ebro, en 2009 tenía una potencia eléctrica de 466 MW, lo que se traducía en unos 4.000 millones de kilovatios/hora que representaban el 2,5% de toda la producción eléctrica de España.

Según datos del Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digitalen España se encuentran en funcionamiento seis centrales nucleares, todas ellas en la península. Dos de ellas, Almaraz y Ascó, que renovaron su actividad en 2011 y 2014, disponen de dos reactores cada una, por lo que suman ocho reactores de agua ligera, con una potencia total instalada de 7.727 MWe. Además, la central de José Cabrera cesó su actividad en 2006, mierntras que Vandellós I se encuentra en estado de latencia. 

La producción de energía eléctrica nuclear en España el años pasado fue de 55.546 GWh, un 1,4% más que en 2015, según los datos del informe de Red Eléctrica Españala El sistema eléctrico español. Avance 2016. La energía nuclear cubrió el 22% de la demanda total frente al 19,2% de la eólica o el 14,1% de la hidráulica.

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