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Entra en vigor en Cataluña un impuesto sobre las bebidas azucaradas

  • Hay dos tipos de subida en función de la cantidad de azúcar que contengan
  • Afecta a refrescos, néctar de frutas, bebidas deportivas, batidos, zumos

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Cataluña pone en marcha un impuesto sobre las bebidas azucaradas

Las empresas de la industria, distribución y la hostelería empezarán a aplicar en Cataluña este lunes 1 de mayo, el nuevo impuesto autonómico que grava a las bebidas azucaradas envasadas.

Según ha recordado la Asociación de Empresas de Fabricantes y Distribuidores (AECOC), la nueva medida impositiva prevé dos subidas: una de 0,08 céntimos por litro, si el producto tiene entre 5 y 8 gramos de azúcar por cada 100 mililitros, y una de hasta 0,12 céntimos por litro, en caso de que la cantidad de azúcar supere los 8 gramos por cada 100 mililitros.

La AECOC ha añadido que los productos afectados por la ley son todos los refrescos o sodas, bebidas de néctar de frutas, bebidas deportivas, bebidas de té y café, bebidas energéticas, leches endulzadas, bebidas alternativas de la leche, batidos y bebidas de leche con zumo de fruta, bebidas vegetales y aguas con sabores.

La asociación también ha comunicado que algunas empresas de distribución se están preparando para informar a los consumidores en los establecimientos de venta de los nuevos precios.

El impuesto podría extenderse a otros productos

El secretario de Hacienda de la Generalitat, Lluís Salvadó, ha asegurado este lunes que el nuevo impuesto sobre las bebidas azucaradas forma parte de una "nueva cultura" para "corregir" cuestiones de salud, por lo que "hay la voluntad" de aplicar un impuesto similar en otros productos con exceso de grasa y azúcar.

"El impuesto de bebidas azucaradas forma parte de una nueva cultura de impuestos. El impuesto queda enmarcado en la nueva corriente de usar los impuestos para corregir ciertos problemas que tiene la sociedad", ha señalado Salvadó en declaraciones a Rac1.

Para Salvadó, "el objetivo del Govern es corregir determinados hábitos, no tanto de los consumidores como de los propios fabricantes". "Existe la voluntad de poner este impuesto sobre los alimentos con exceso de azúcar o de grasa", ha añadido.

"Hoy, seguramente, no se notará que la bebida es más cara. El impuesto se empieza a repercutir a partir de la fecha que el punto de venta ha comprado el producto al distribuidor", ha aclarado Salvadó, para quien "la idea es que el consumidor pague el impuesto (...) para que se produzca un cambio de hábitos del consumidor".

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