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Acuerdo de alto el fuego entre el Gobierno de Siria y los rebeldes
Guerra en Siria

Acuerdo de alto el fuego entre el Gobierno de Siria y los rebeldes

  • El cese de las hostilidades, tras seis años de guerra, entrará en vigor este viernes

  • El pacto contempla la reanudación de las negociaciones de paz, aún sin fecha

  • Los grupos yihadistas, como el Estado Islámico, están excluidos del acuerdo

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El Gobierno sirio y los rebeldes han sellado este jueves, tras seis años de guerra civil, un acuerdo para el establecimiento de un alto el fuego general, que entrará en vigor en la medianoche del jueves al viernes y abarcará todo el territorio de Siria, así como para la reanudación de las conversaciones de paz, en una fecha aún por determinar, para buscar un arreglo definitivo del conflicto.

El acuerdo ha sido anunciado por el presidente de Rusia, Vladímir Putin, el principal aliado del régimen de Bachar al Asad, y ratificado posteriormente por el Gobierno de Turquía, que respalda a la oposición.

Ambos países, junto a Irán, actuarán como garantes del cese de las hostilidades y de las negociaciones de paz, que tendrán lugar en Astaná, la capital de Kazajistán, y no en Ginebra bajo los auspicios de Naciones Unidas, como había ocurrido en ocasiones anteriores.

El cese de las hostilidades excluye a los grupos yihadistas que operan en la guerra civil siria, tal como ha detallado Ankara: "Fuera del acuerdo quedan los grupos que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas acepta como organizaciones terroristas", reza un comunicado del Gobierno turco, que no menciona ningún grupo en concreto.

Divergencias en torno a los grupos incluidos en el acuerdo

En este sentido, todas las partes coinciden en que el Estado Islámico no está incluido en el alto el fuego, pero existen divergencias en cuanto al Frente al Nusra, un grupo salafista que actuaba como filial de Al Qaeda en la región y que ahora, ya independizado, se denomina Frente de Conquista del Levante.

Así, el Ejército sirio interpreta que también queda fuera del acuerdo, pero el Ejército Libre Sirio, la principal milicia opositora, asegura que ninguna facción está incluida "en las zonas controladas por la oposición", lo que incluiría a los salafistas, que combaten junto a los rebeldes en varios frentes.

El portavoz del Ejército Libre Sirio, Osama Abu Zais, también ha excluido del alto el fuego a las milicias kurdas que controlan amplias franjas del norte de Siria, junto a la frontera con Turquía, y que tampoco participarían en las conversaciones de paz.

De hecho, la Comisión Suprema para las Negociaciones, la principal alianza de la oposición siria, ha reclamado que el alto el fuego sea "global y no parcial", según ha declarado su portavoz, Riad Nasan Aga, que también ha señalado que el cese de las hostilidades debe estar acompañado por "el levantamiento del bloqueo, la liberación de los presos políticos y la entrada de ayuda humanitaria" en el país.

El presidente ruso, Vladimir Putin, con sus ministros de Defensa y Exteriores, Sergei Shoigu (derecha) y Sergei Lavrov El presidente ruso, Vladimir Putin, con sus ministros de Defensa y Exteriores, Sergei Shoigu (derecha) y Sergei Lavrov

Detener todos los ataques armados

Más allá de estas divergencias, ambas partes se han comprometido, según explica el comunicado del Ministerio de Exteriores turco, a "parar los ataques armados, incluidos los ataques aéreos, y a no ampliar las regiones que tienen bajo control".

La nota especifica que tanto Rusia como Turquía, que han sido los mediadores del acuerdo, actuarán como garantes de su cumplimiento: "Turquía y Rusia darán un fuerte apoyo a la tregua y harán juntos el seguimiento de esta", indica el texto.

Putin, en este sentido, ha instado a todas las facciones a respetar la tregua: "Llamo al Gobierno de Siria, a la oposición armada, a todos los países de la región implicados y que tienen influencia en los bandos en conflicto a apoyar los acuerdos", ha subrayado el presidente ruso durante una reunión en el Kremlin con sus ministros de Exteriores, Serguéi Lavrov, y Defensa, Sherguéi Shoigu.

Los acuerdos alcanzados son, sin lugar a dudas, frágiles

"Los acuerdos alcanzados son, sin lugar a dudas, frágiles", ha reconocido Putin, que ha remarcado que "exigen una especial atención y vigilancia". El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, también ha señalado, en una comparecencia televisada, que "esta ventana de oportunidad no se puede malgastar; es una oportunidad histórica".

Últimos combates

El presidente sirio, Bachar al Asad, le ha asegurado a Putin en una conversación telefónica que apoya el alto el fuego: "El líder sirio se mostró dispuesto a cumplir [los acuerdos]", ha informado el Kremlin en un comunicado.

Sin embargo, y pese a lo proclamado por Moscú, todavía no existe el asentimiento de todas las facciones: horas después del anuncio de Putin, la milicia islamista Ahrar al Sham, uno de los principales grupos rebeldes, ha señalado que tiene dudas sobre el pacto: "Ahrar al Sham tiene ciertas reservas sobre el acuerdo propuesto y las negociaciones vinculadas al mismo, por lo que aún no lo ha firmado. Aclararemos nuestras reservas a su debido tiempo”, ha comentado un portavoz del grupo, Ahamad Qura Ali.

Así, la primera prueba de fuego para la tregua será el cese de las hostilidades esta medianoche, ya que, a pocas horas de la entrada en vigor del acuerdo, se siguen registrando combates. El Observatorio Sirio de Derechos Humanos, una organización con sede en Londres que supervisa el conflicto, ha informado de que una serie de bombardeos y disparos de artillería de las fuerzas gubernamentales sobre varias localidades de la región de Guta Oriental, el principal bastión de los rebeldes en la perfieria de Damasco, ha causado la muerte de al menos 15 civiles, cinco menores de edad y tres mujeres.

Asimismo, una portavoz del Ministerio de Exteriores ruso ha indicado que la embajada rusa en Damasco ha sido alcanzada a última hora de la tarde por un disparo de mortero, si bien no ha causado víctimas. Durante la madrugada, antes del anuncio de alto el fuego, aviones rusos han bombardeado posiciones del Estado Islámico en Al Bab, localidad del norte de Siria cercada por fuerzas turcas; hace tan sólo tres días, Ankara reprochaba a la coalición internacional liderada por Estados Unidos que no le prestara esta cobertura aérea.

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Alepo, el punto de inflexión

El cese de las hostilidades en Siria llega tras la derrota de la oposición en Alepo, la ciudad más importante de Siria antes de la guerra, que representa un punto de inflexión en el conflicto. De hecho, el propio Bachar al Asad calificó esa victoria como "histórica" y aseguró que cambiaría el curso de la guerra civil que desangra el país desde 2011.

El enviado especial de la ONU para Siria, Staffan de Mistura, ha expresado su satisfacción por el anuncio del alto el fuego y ha señalado que debe ser un paso crucial hacia unas negociaciones diplomáticas que pongan fin al conflicto armado. "Estos avances deben contribuir a las negociaciones entre las partes sirias, inclusivas y productivas, que han sido convocadas bajo el auspicio de la ONU para el próximo 8 de febrero", indicaba en un comunicado.

De Mistura, que entre febrero y abril de este año pilotó tres rondas de conversaciones de paz en Ginebra que concluyeron sin avances, ha subrayado que espera que la vuelta a la calma en Siria facilite la entrada de ayuda humanitaria en todo el territorio y de lugar a "conversaciones productivas" entre los contendientes.

Estados Unidos, por su parte, ha mantenido un perfil bajo, aunque el Gobierno estadounidense ha valorado el alto el fuego: "Cualquier esfuerzo por frenar la violencia, salvar vidas y crear las condiciones para unas negociaciones políticas renovadas será bienvenido", ha comentado un portavoz del Departamento de Estado, Mark Toner. "Esperamos que [el acuerdo] sea implantado por completo y respetado por todas las partes", ha añadido.

Una victoria diplomática de Putin

La consecución del alto el fuego en Siria es una indudable victoria diplomática de Vladímir Putin, al cerrar el pacto sin el concurso de Estados Unidos y al margen del paraguas de Naciones Unidas. El jefe del Kremlin ha destacado que Rusia llevaba "mucho tiempo" esperando el acuerdo y que ha trabajado muy duro junto a Turquía y otros socios regionales, como Irán, remarcando que esos tres países los serán "garantes" del cumplimiento de los acuerdos.

Especialmente significativo es el hecho de que las negociaciones de paz salgan de Ginebra para reanudarse en Astaná, como resultado de un pacto cerrado hace un par de semanas entre Putin y Erdogan. De hecho, el presidente ruso ha invitado a todas las partes y países involucrados a "participar activamente en las negociaciones previstas en la capital kazaja".

El ministro ruso de Exteriores, Serguéi Lavrov, ha señalado que Arabia Saudí, Catar, Egipto, Jordania e Irak serán invitados a sumarse al acuerdo de paz. "Y, por supuesto, invitamos a los representantes de la ONU. Eso permitirá garantizar el continuismo del proceso político teniendo en cuenta los marcos establecidos en la resolución 2254 aprobada por el Consejo de Seguridad", ha recalcado.

El titular de Exteriores ha avanzado, en este sentido, que los documentos consensuados por Damasco y la oposición siria serán presentados este mismo jueves ante el Consejo de Seguridad. En cuanto a Estados Unidos, ha expresado su confianza en que "cuando el gobierno de Donald Trump asuma sus funciones, también se sume a estos esfuerzos para trabajar de manera colectiva y amistosa", al tiempo que consideraba "ingenuo" esperar un cambio de actitud por parte del equipo del actual presidente, Barack Obama.

Por su parte, el ministro de Defensa, Serguéi Shoigu, ha explicado cómo se han desarrollado las conversaciones que han desembocado en el acuerdo: "Durante los últimos dos meses hemos mantenido negociaciones con los líderes de la oposición siria moderada con mediación turca. Dichos grupos controlan gran parte de las regiones centrales de Siria que no están subordinadas a Damasco".

Shoigu ha estimado que el número de efectivos de dichos grupos opositores en "más de 60.000", que estarían equipados con tanques T-55 y T-72, además de piezas de artillería.

El ministerio de Defensa ha publicado una lista de organizaciones opositoras que se han sumado al acuerdo, entre las que destacan Yeish al-Islam (Brigada del Islam), Ahrar al-Sham o Yeish al-Muhajireen. Shoigu ha advertido de que aquellos grupos armados que no secunden el alto el fuego serán catalogados de terroristas y contra ellos se utilizarán los mismos métodos que contra las organizaciones yihadistas.

Como consecuencia del acuerdo, Putin ha anunciado la reducción del contingente militar de su país en Siria, cuyo grueso ya había sido retirado en febrero pasado, aunque la presencia naval rusa en el Mediterráneo Oriental se ha incrementado en los últimos meses. "Por supuesto, continuaremos la lucha contra el terrorismo internacional", ha apostillado el presidente ruso.

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