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La primera huelga de 24 horas bajo el Gobierno de Tsipras pone rostro al descontento de los griegos

  • Seguimiento desigual del paro, que ha tenido más repercusióin en el sector público
  • No ha circulado ni el metro ni los trenes, y los barcos han estado amarrados
  • Unas 20.000 personas se manifiestan en Atenas contra las políticas de austeridad

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Un grupo de manifestantes comunistas del PAME en el centro de Atenas
Un grupo de manifestantes comunistas del PAME en el centro de Atenas. REUTERS Michalis Karagiannis

La primera huelga general contra de los recortes que tiene que aplicar el Gobierno de Tsipras en el marco del tercer rescate ha tenido un seguimiento desigual. El impacto ha sido muy amplio en los servicios públicos -como suele ocurrir en las múltiples huelgas que ha vivido Grecia en los más de seis años que dura ya la crisis-, pero apenas se percibe en el sector privado.

"El problema es que no hay dinero en las tiendas y tienen que estar abiertas para sacar lo mínimo, porque no se gana nada", ha explicado a Efe Aléxandros, un comerciante de telas en el centro de Atenas, quien ha recalcado, sin embargo, que no por abrir deja de tener motivos de crítica contra el gabinete de Syriza. "Nos sentimos muy traicionados. Parece un Gobierno de derechas, la verdad", ha añadido.

La huelga ha tenido también un seguimiento dispar entre las grandes urbes y las provincias, y mientras en Atenas la vida cotidiana en los barrios continuó siendo normal, en pequeñas ciudades como Volos, por ejemplo, prácticamente toda la actividad comercial se paralizó.

Unos 20.000 manifestantes en Atenas

En la manifestación celebrada en el centro de Atenas participaron cerca de 20.000 personas, según un portavoz policial, una cifra comparable a la media de las huelgas generales contra el Gobierno del conservador Samarás.

Durante la concentración se han vivido algunos momentos de tensión con el lanzamiento de algunos cócteles molotov por parte de los manifestantes y de gases lacrimógenos por los policías antidisturbios. Incidentes violentos similares se produjeron asimismo en Salónica, la segunda mayor ciudad del país, donde, al igual que en Atenas, la manifestación discurrió por lo demás pacíficamente.

Me siento traicionado por Syriza, debemos reiniciar la lucha contra el capitalismo

"Estoy decepcionado y me siento traicionado por el Gobierno de Syriza y pienso que debemos reiniciar la lucha contra el capitalismo y el liberalismo que se ha impuesto en el mundo, en España y en Europa, opinaba Tasos un profesor de un colegio privado, de 50 años. A su juicio, los pueblos tienen que luchar para recuperar los derechos laborales conquistados hace un siglo, derechos que se han perdido.

Entre los ciudadanos que se sienten decepcionados de Tsipras, a quien votaron al menos en una de las dos elecciones que se celebraron este año figura Kali, una empleada de comercio, de 39 años. "Es una locura, estamos protestando contra un Gobierno de Syriza que en teoría también apoya esta manifestación", ha explicado a Efe, en alusión a que la sección sindical de Syriza también se sumó a la convocatoria a la huelga.

La huelga en contra de las políticas de austeridad había sido convocada por los principales sindicatos sectoriales, el del sector público, Adedy, y el del privado, GSEE, por un lado, y el comunista PAME, por el otro.

En declaraciones a Efe, un portavoz de GSEE, ha asegurado que la participación a nivel nacional fue del 70% en los principales sectores claves como los transportes, bancos, pero también en el comercio.

Paralización del transporte público

Los transportes públicos, en cambio, quedaron ampliamente paralizados, con un paro total del metro de Atenas y de los ferrocarriles. Desde la medianoche el metro está cerrado, los barcos amarrados a puerto y tampoco circulan los trenes.

Los autobuses han efectuado paros parciales y los tranvías han funcionado solamente unas horas por la mañana. En el tráfico aéreo las cancelaciones afectan únicamente a vuelos domésticos, mientras que los internacionales operan con normalidad.

Las consultas médicas han permanecido cerradas, pero el seguimiento en las farmacias -cuya asociación había llamado también a la huelga- no ha sido tan amplio como se esperaba. Los hospitales solo han ofrecido servicios mínimos y en los colegios ha habido un seguimiento totalmente desigual.

Tampoco han abierto sus puertas al público los museos y sitios arqueológicos para descontento de los turistas que no estaban al tanto de la huelga.

Seguimiento absoluto en los medios de comunicación

Absoluto fue el seguimiento del paro en los medios de comunicación, y en la televisión y la radio solo se emitieron programas de archivo, con excepción de unos pocos informativos centrados exclusivamente en la huelga.

El paro de 24 horas ha coincidido con el regreso de los acreedores a Atenas para desatascar algunos puntos pendientes que permitan desembolsar 2.000 millones del rescate y 10.000 millones para recapitalizar la banca antes del lunes.

Se trata fundamentalmente de llegar a un consenso sobre las ejecuciones hipotecarias, la cartera de créditos morosos de los bancos y sobre las devoluciones a plazos de las deudas a Hacienda y a la Seguridad Social.

Un acuerdo en los dos primeros temas es fundamental para poder desbloquear además los 10.000 millones de euros necesarios para recapitalizar a los bancos.

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