Un movimiento brusco y después, caos por el descarrilamiento de trenes en Adamuz: "Parecía un terremoto"
- Los supervivientes narran aún con "el susto en el cuerpo" los momentos vividos
- La información actualizada del descarrilamiento de dos trenes en Adamuz
El descarrilamiento de dos trenes de alta velocidad de Iryo y Renfe junto a la localidad cordobesa de Adamuz ha dejado decenas de víctimas y, todavía con el susto en el cuerpo, varios de los pasajeros de estos convoyes han podido contar los momentos de nerviosismo y preocupación vividos cuando se produjeron las primeras sacudidas y, más tarde, a medida que comenzó a conocerse la magnitud de la tragedia.
Los pasajeros del Iryo, que cubría la ruta entre Málaga y Madrid, han explicado que el tren había salido hacía poco tiempo de la estación de Córdoba y circulaba ya a una velocidad alta cuando se produjo "un movimiento muy brusco", como lo ha recordado Salvador Jiménez, periodista de RNE, que iba a bordo del convoy. Ese movimiento correspondía al descarrilamiento de los tres últimos vagones, uno de los cuales terminó volcado.
Cuando comenzaban a repartir las bandejas de la cena, "hubo un momento en que parecía un terremoto", cuenta Jiménez, que viajaba en el primer vagón. La tripulación comenzó a pedir ayuda para comprobar si había personal sanitario a bordo y los pasajeros empezaron a abandonar progresivamente el tren, para quedarse durante un tiempo junto a la vía mientras se realizaban las primeras asistencias de emergencia a las víctimas.
Jiménez ha asegurado desde el polideportivo de Adamuz, convertido en parada improvisada de los autobuses que debían recoger ahora a los viajeros para trasladarlos a Madrid, que siente "el susto en el cuerpo", consciente de la magnitud de la tragedia. Sí ha querido poner en valor que "todo el pueblo se ha volcado" con ellos y ha agradecido la labor de vecinos y de los efectivos de emergencia que han respondido al suceso.
Como una pesadilla
María Jiménez iba en el cuarto vagón del mismo tren y recuerda unas primeras "turbulencias" que luego se tradujeron en frenazos y, más tarde, en gritos. "Era una película de terror", ha explicado en una entrevista en RNE.
Esta pasajera sufrió un ataque de pánico ante lo que ella misma ha recordado como "muy duro", pero siente que tuvo "suerte" por viajar en el vagón cuatro y no en los posteriores. Aún nerviosa, cree que se va a despertar "en cualquier momento" de un mal sueño. "Es lo típico que crees que nunca te va a tocar vivir", ha reconocido.
Montse Ruiz, por su parte, viajaba en el último vagón del tren de Renfe y explica ante los medios que el tren iba "normal" cuando comenzó a detenerse. Llegó entonces "un freno en seco", lo que llevó a que personas y maletas se moviesen de forma descontrolada en el interior. También ella, aunque dolorida de la espalda y de camino al hospital, se siente afortunada: "He vuelto a nacer".
Otra de las afectadas ha contado desde Adamuz que estaba "nerviosa" pero, ya en un lugar seguro, ha dicho sentirse "bien". Todos coinciden en que el momento de la tragedia tripulación, pasajeros y servicios de emergencia se movilizaron para intentar ayudar a las personas más afectadas, ante la que es ya una de las peores tragedias ferroviarias de la historia de España.