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Un hospital y dos médicos para los 14.000 refugiados en zona de guerra en Yarmuk

  • El Hospital Palestina es el unico centro sanitario que sigue trabajando
  • Las condiciones sanitarias en el centro de refugiados son muy precarias
  • "Por la falta de medicinas hay una tasa alta de amputaciones", dice una activista

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CONTINÚAN LOS ATAQUES EN AL YARMUK TRAS MÁS DE UNA SEMANA SIN TREGUA
Un hombre busca entre los escombros junto a la entrada de un edificio en el campo de refugiados de Al Yarmuk, en el sur de Damasco (Siria).

El Hospital Palestina es el único centro sanitario que queda funcionando en el campo de refugiados de Al Yarmuk, en el sur de Damasco. Sin apenas medicinas, con tan sólo dos médicos y decenas de heridos que llegan cada día víctimas del fuego cruzado entre las tropas de Bachar al Asad, los rebeldes y los combatientes del Estado Islámico. La violencia no solo continúa, sino que se ha intensificado, según la ONU.

"El hospital sigue abierto, pero a él no llegan suministros de medicinas", ha señalado una portavoz de la Liga Palestina para los Derechos Humanos, que pidió el anonimato, a la agencia Efe. La mujer está en contacto con activistas fuera y dentro del campamento, aunque es casi imposible contactar con el interior porque fallan las telecomunicaciones.

El centro sanitario continúa funcionando, pese a que sobre él cayó este jueves un barril de explosivos lanzado por helicópteros gubernamentales que lo dañó parcialmente. Su personal salió ileso del ataque.

Debido a la falta de medicamentos hay una tasa alta de amputaciones

"Debido a la falta de medicamentos hay una tasa alta de amputaciones", indica la activista, quien agrega que el otro hospital que había en el campo, el centro sanitario de Basel, está destruido desde hace tiempo.

Más de 12.000 civiles atrapados

A estas difíciles condiciones en el Hospital Palestina se suma el hecho de que en sus inmediaciones hay combates porque geográficamente está en una esquina de Al Yarmuk, contigua con el distrito de Al Hayar al Asuad, por donde entraron los combatientes del grupo terrorista Estado Islámico (EI) el 1 de abril.

Desde ese día, los milicianos del EI se enfrentan a la organización Aknaf Beit al Maqdis -una facción palestina opuesta al régimen de Bachar al Asad- y a otros grupos rebeldes sirios en el campo.

Según la portavoz de la Liga Palestina para los Derechos Humanos, de los 18.000 habitantes que tenía el campo antes de la entrada del EI, han salido unos 4.000, con lo que quedarían unos 14.000, aunque, según destacó, hay quienes rebajan su número a 12.000.

Vista de un grafiti en una pared a la entrada del campo de refugiados de Al Yarmuk. Fuente: EFE/Youssef Badawi.

Sin agua ni comida

También ha recordado que antes de la ofensiva del EI la situación ya era complicada en el lugar por el cerco impuesto por las autoridades con cortes continuos del agua e interrupciones del reparto de comida.

Tras una suspensión, el pasado 5 de marzo se reanudó el reparto de paquetes de alimentos y se distribuyeron 4.503 con comida para veinte días.

Si se echan las cuentas las familias se habrán quedado ya sin alimentos

"Si se echan las cuentas las familias se habrán quedado ya sin alimentos", ha indicado la activista, que ha recordado que hace dos días dos personas fallecieron por falta de comida y medicinas. La ayuda humanitaria sigue sin poder llegar debido a los intensos combates.

Jóvenes captados para combatir

Aun así, ha explicado que algunas personas, la mayoría mujeres, logran salir para conseguir provisiones en el vecino barrio de Beit Sahem y luego regresan a sus casas en Al Yarmuk, "aunque para ello tienen que atravesar tres puestos de control".

En cuanto a los que han huido del campo, sus principales necesidades son agua, alimentos, alojamiento y seguridad. En ese sentido, la activista ha destacado que los evacuados han salido a zonas como Yalda, Babila y Beit Sahem, que están cercadas y donde hay choques.

Además, los hombres jóvenes que no han hecho el servicio militar son captados en cuanto salen por las autoridades que los envían al ejército.

La Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (UNRWA) ha hecho este viernes un llamamiento a la comunidad internacional para que no permanezca como "un testigo silencioso" ante lo que podría convertirse en una masacre. La situación en Al Yarmuk está alcanzando "las cotas más bajas del infierno" y "no debe permitirse que descienda más", ha indicado el portavoz de la UNRWA, Christopher Gunness.