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Assange, un año 'refugiado' en la embajada de Ecuador en Londres con el ciberespionaje en auge

  • Reino Unido y Ecuador no han alcanzado un acuerdo sobre su caso
  • El caso de Snowden toma el testigo de Wikileaks

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Assange, un año 'refugiado' en la embajada de Ecuador en Londres con el ciberespionaje en auge

Lleva un año encerrado en la Embajada de Ecuador de Londres y, por el momento, no hay acuerdo para su caso. Julian Assange, el fundador de Wikileaks, no ha podido salir del recinto porque Reino Unido no le facilita un salvoconducto diplomático. El Gobierno británico y ecuatoriano, que le concedió el asilo político, han acordado crear una comisión para resolver el caso. La tormenta de Wikileaks, la mayor filtración de documentos secretos de las historia de EE.UU. ha amainado, pero otros casos han tomado el testigo. El más reciente, el del ex asesor de inteligencia estadounidense, Edward Snowden.

Assange, australiano de nacionalidad, se encerró hace un año en la embajada para no ser detenido y extraditado a Suecia. El país centroeuropeo le reclama para que responda de los tres delitos sexuales y el Tribunal Supremo de Reino Unido la autorizó.

La justicia británica da luz verde a la extradición del fundador de WikiLeaks, Julian Assange

Pero el creador de Wikileaks, portal que publicó los más de 700.000 cables diplomáticos que pusieron en jaque a gobiernos de medio mundo, si es entregado a Suecia de ahí será extraditado a Estados Unidos, donde se le reclama por haber difundido secretos de Estado.

Un mes después de que Wikileaks difundiera los documentos que golpeaban directamente a los servicios diplomáticos estadounidenses y de medio mundo, en noviembre de 2010, Interpol ya había emitido una orden de arresto internacional contra él. Fue detenido en Londres el 7 de diciembre de ese año y se inició un largo proceso legal que terminó el 30 de mayo de 2012, cuando la Corte Suprema dio luz verde a la extradición.

Durante el proceso judicial, el antiguo "hacker" vivió bajo arresto domiciliario en una mansión en el este de Inglaterra de un amigo suyo y debía llevar consigo dispositivos electrónicos para que las fuerzas del orden pudieran localizarle y conocer sus movimientos. Assange ha denunciado que las acusaciones de agresión sexual, presentadas por dos mujeres suecas, no son más que una campaña dirigida desde Washington para detenerle. Para sus seguidores, es una estrategia de las agencias de inteligencia para desprestigiarle.

El informático sigue contando con el apoyo del Gobierno de Rafael Correa. "Assange no se va a escapar. No se lo va a llevar en el capó (maletero) de un coche. Saldrá por la puerta ancha (entrada), de frente" y "cuando tenga un salvoconducto", afirmó este lunes desde Londres el ministro de Exteriores ecuatoriano, Ricardo Patiño.

Bradley Manning en el banquillo

Assenge no es el único perseguido por la justicia estadounidense. A principios de junio comenzó el juicio contra el soldado Bradley Manning, el otro gran responsable de la publicación de los documentos secretos, tras pasar mil cien días de arresto y una larga fase preparatoria.

Comienza el juicio militar contra Bradley Manning, acusado de la filtración a Wikileaks

Manning, un exanalista de inteligencia en Irak, fue detenido en 2010 acusado de facilitar los documentos clasificados a WikiLeaks. El soldado se ha declarado culpable de 10 de los 22 cargos que se le imputan, los menos graves, algo que en el mejor de los casos le obligaría a pasar, como mínimo, 20 años entre rejas. También podría enfrentarse a la cadena perpetua ya que entre los delitos que la Fiscalía le imputa se encuentran el de traición y ayuda al enemigo.

El exanalista no ha negado su responsabilidad en la filtración. "La decisión (de enviar los documentos a WikiLeaks) fue mía y acepto la total responsabilidad", reconoció el propio Manning en una vista preliminar en el pasado febrero. Sin embargo, consideró que la información no iba a dañar a Estados Unidos, aunque "sí (podía) ser embarazosa" para el país, ya que no era más que un "catálogo de chismes".

La nueva tormenta de filtraciones: el caso Snowden

La tormenta de Wikileaks ha amainado, pero las filtraciones siguen poniendo en aprietos a la diplomacia estadounidense. El más reciente caso es el del ex asesor de la Agencia Nacional de Seguridad de Estados Unidos (NSA), Edward Snowden.

Informe Semanal - Espionaje masivo

A principios de junio, el diario británico The Guardian publicaba una información en la que se revelaba la existencia de dos programas secretos mediante los que el Gobierno de su país supuestamente recopila registros telefónicos y datos digitales de millones de usuarios.

El autor, Edward Snowden, trabajó durante cuatro años para la NSA como empleado de varias compañías adjudicatarias de contratos de defensa, la última de ellas Booz Allen Hamilton, desde la que tuvo acceso a la información secreta.

Poco después de reconocer que era el autor de las filtraciones, Snowden, de 29 años, desapareció del hotel de Hong Kong aunque poco después, desde paradero desconocido, aseguró que continuaba en la ciudad.

Este lunes, en un encuentro digital con el diario The Guardian, Snowden se defendió de las acusaciones de dañar la seguridad nacional del país. “No revelé las operaciones legítimas de Estados Unidos contra objetivos militares. Cuando señalé la NSA había hackeado infraestructuras civiles tales como universidades, hospitales y empresas privadas es porque es peligroso. Estos actos son abiertamente agresivos, criminales están equivocados, no importa la razón”, comento.

Pero Estados Unidos ha abierto una investigación penal con el objetivo de detener a Snowden. Incluso, el director del FBI, Robert Mueller, ha llegado a insinuar que teme que pueda facilitar información secreta a China.

El dilema de Obama

El caso de Snowden, como en su momento el de Wikileaks, ha generado una corriente de apoyo popular que está poniendo en aprietos a la diplomacia estadounidenses y al propio Obama. El presidente intenta mantenerse en terreno neutral.

Este lunes, en una entrevista, Obama ha defendido su programa de espionaje, aunque intenta "Uno no tiene que sacrificar su libertad para lograr seguridad", afirmó el presidente en una entrevista con el periodista estadounidense Charlie Rose.

"Eso no quiere decir que no haya precios que uno tenga que pagar por algunos programas. Todos nos sometemos a grandes controles en los aeropuertos a los que no nos sometíamos cuando éramos jóvenes. Y lo mismo se puede decir de las normas que prohíben conducir borracho. Pero eso no significa que hayamos abandonado nuestras libertades", dijo un Obama entre la espada y la pared.

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