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Al Qusair, la batalla estratégica por el control de la frontera sirio-libanesa

  • La localidad fronteriza es un punto estratégico para ambos bandos
  • La presencia de Hizbulá en la ofensiva, la más clara de la guerra

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Funeral de un miliciano de Hizbulá que supuestamente murió en los combates de la localidad siria de Al Qusair AFP AFP PHOTO/MAHMOUD ZAYYAT

Desde el comienzo de la guerra en Siria, la localidad de Al Qusair ha sido un punto vital para ambos bandos. Situada a escasos kilómetros de la frontera con Líbano - y de los territorios controlados por Hizbulá en el país de los cedros - los rebeldes hicieron de la localidad uno de sus principales bastiones, centro estratégico para la entrada y salida de material y personas desde el otro lado de la frontera. Desde el pasado sábado, el régimen sirio mantiene una dura ofensiva por aire y tierra para retomar el control del lugar. Y en ella, su aliado, el ‘Partido de Dios’, ha decidido jugar un papel más relevante. La guerra siria se expande cada día más y amenaza con traspasar las fronteras vecinas.

Bachar Al Asad lo ha calificado como “la madre de todas las batallas” y desde Alepo, los rebeldes del Ejército Libre Sirio (ELS) aseguran que han enviado este miércoles refuerzos para recuperar el control total. Se trata de la brigada Al Tauhid (monoteísmo) uno de los principales grupos del Ejército Libre Sirio (ELS) que cuenta con alrededor de 7.000 combatientes.

"Necesito tiempo para evaluar la situación, pero es seguro que, con la ayuda de Dios, saldremos victoriosos”, ha comentado a Efe coronel, Abdelyabar Akidi. También lo ha hecho el opositor Frente Islámico Sirio (FIS), que incluye varias brigadas de combatientes islamistas y que ha revelado que ha enviado refuerzos:la brigada de Al Haq ya se encuentra en las afueras de la ciudad, junto a miembros de la brigada Ahrar al Sham, considerada como el núcleo de la organización islamista.

Es la respuesta de los milicianos al intenso asedio del régimen. Damasco asegura que ya controla parte de la localidad, informaciones casi imposibles de confirmar por la ausencia de periodistas extranjeros. Pero en la batalla de Al Qusair también interviene, según informaciones locales e informes de inteligencia de EE.UU., otro actor importante: la poderosa milicia integrista libanesa Hizbulá, aliada de Al Asad.

La frontera con Líbano

Según fuentes rebeldes facilitadas por la red opositora Amar, más de 70 personas han muerto y 500 han resultado heridas solo en los últimos tres días. Fuentes del Partido de Dios han indicado a AFP que al menos 75 milicianos han caído en los enfrentamientos. El Partido de Dios, fiel a su estrategia de comunicación, ni confirma ni desmiente su participación en el asalto.

Lo cierto es que la estratégica región, situada en la provincia de Homs, resulta vital para ambos bandos. Situada a unos 20 kilómetros de la frontera libanesa, Al Qusair ha sido un centro de operaciones logísticas rebeldes desde el principio del conflicto. La ciudad es también uno de los nexos de unión de Damasco con Hizbulá con la costa, aunque no el único.

Además, Al Qusair puede ser la llave para otras regiones. “Si Al Qusair cae, Dios no lo quiera, los opositores en Homs van a estar en grave peligro”, comenta a Reuters Abu Jaafar Al Mugharbil, activista rebelde.

En los pueblos de alrededor habitan muchos libaneses y al otro lado de la frontera se encuentran los dominios de Hizbulá, en el Valle de la Beká. La ciudad se encuentra en la carretera que conduce a la ciudad libanesa de Balbek, bastión del ‘Partido de Dios’. Por el camino también hay otras importantes localidades estratégicas para Hizbulá, como el pueblo fronterizo de Hermel, donde ya se han enfrentado en algunas ocasiones los rebeldes sirios con los milicianos chiíes libaneses.

Hizbulá en la guerra Siria

En Líbano, muchos ya ven las consecuencias de la batalla de Al Qusair. En los últimos días, han empezado a llegar hasta localidades libanesas como Tamnine el Fawka, controladas por Hizbulá, los cuerpos de los milicianos del ‘Partido de Dios’ que supuestamente habrían muerto en esta ofensiva. La milicia chií, que de facto controla buena parte de Líbano, hasta hace poco se había mantenido oficialmente al margen del conflicto, aunque nadie dudaba de su apoyo al régimen.

Ahora, pocos, muy pocos, dudan de su presencia en la guerra. Algunos, como el secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, ya lo denuncian públicamente.
"Hay varios miles de milicianos de Hizbulá en sobre el terreno en Siria, que están contribuyendo a la violencia y condenamos eso", dijo este miércoles desde Jordania, donde participó en una nueva conferencia de los países Amigos de Siria.

Según fuentes rebeldes, entre 700 y 1500 milicianos de la guerrilla libanesa, aliada del régimen sirio, se desplegaron por las zonas de Al Qusair y la vecina localidad de Al Naziriya. Una información, sin embargo, casi imposible de contrastar.

Nadie puede precisar esta información. La poderosa milicia, a la que EE.UU. califica como terrorista, nunca ha desvelado la totalidad de miembros, especialmente el de los combatientes de su brazo armado, la Resistencia Islámica. Según el Gulf Research Centre de Catar, el movimiento cuenta actualmente con entre 6.000 y 15.000 milicianos. Según la Agencia de noticias iraní Fars, con más de 65.000. Ambas cifran proceden de fuentes más o menos interesadas.

Contagio a Líbano

En las últimas semanas el líder de Hizbulá, Hasan Nasralá, ha endurecido su discurso respecto a Siria, pero su giro ha generado algunas críticas dentro de su propia comunidad y Líbano.

De hecho, algunos analistas libaneses vinculan la ofensiva de Asad y Hizbulá sobre Al Qusair al un nuevo estallido de violencia en alguna de las ciudades de Líbano, como Trípoli.

En los últimos días, decenas de personas han muerto y 130 han resultado heridas tras nuevos choques entre partidarios y detractores del régimen sirio en la ciudad libanesa de Trípoli. Los mayores enfrentamientos se han producido en Bab el Tebaneh, un barrio de mayoría suní, y el de Yabal Mohsen, de predominio alauí, la secta chií a la que pertenece el presidente sirio, Bachar al Asad.

Tras dos años de conflicto en Siria, más de 70.000 muertos y un millón de refugiados, sobre el terreno ni los rebeldes sirios ni el régimen parecen capaces de inclinar militarmente la balanza. Las batallas resultan cada vez más estratégicas. Ahora es Al Qusair, hace casi año fue la de Alepo; batallas cada vez más cercanas de los países vecinos, con más actores en juego y con mayor riesgo de ‘regionalizar’ el conflicto.

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