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De Chechenia a Boston: las huellas del terror

  • El móvil de los hermanos de origen checheno es una incógnita
  • EE.UU. se pregunta por qué atentaron contra su país de acogida
  • El temor a que algo así se repita planea sobre los vecinos de Watertown
  • La reforma migratoria podría ser la primera víctima política del atentado

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El sospechoso del atentado de Boston cruzó un jardín particular de Watertown para esconderse

Los estadounidenses ya han puesto nombre y rostro a los presuntos responsables del peor ataque terrorista en suelo norteamericano desde el 11-S. Pero, como ha reconocido, Barack Obama “aún hay muchas preguntas sin respuesta”.

¿Cómo es posible que unos jóvenes que han crecido y estudiado aquí, como parte de nuestras comunidades y de nuestro país recurran a semejante violencia?, se ha preguntado el presidente de EE.UU. en la rueda de prensa posterior a la captura de Dzhokhar Tsarnáev, el joven de origen checheno que ha puesto en jaque a las fuerzas de seguridad de todo el país.

"Cualquier intento de trazar algún vínculo entre Chechenia y los Tsarnáev, si son encontrados culpables, será en vano. Ellos crecieron en América, sus opiniones y convicciones se formaron allí. La raíz del mal hay que buscarla en América", advirtió el portavoz del líder chechén, Ramzán Kadírov, en la red social Instagram.

Antes de que las autoridades confirmaran que dos hermanos de origen checheno, Dzhokhar y Tamerlan Tsarnaev, estaban implicados en el atentado de la maratón de Boston, el ex director asistente del FBI, Tom Fuentes, declaraba que el ataque tenía el sello de Al Qaeda, pero también del terrorismo doméstico: “Puedes ver la marca de los dos”.

La marca de Adam Lanza, el asesino de la escuela de Newtown, y la huella de lobos solitarios yihadistas, como Faisal Shahzad, el americano-paquistaní de 32 años que puso un coche-bomba en Times Square, en Nueva York, en un ataque frustrado en 2010, similar al cometido en la víspera de Navidad meses antes por Abdul Farauk Abdulmutallab. En esta ocasión, ¿cuál fue el móvil para cometer un ataque tan indiscriminado contra inocentes que competían en un evento deportivo?

Inspiración yihadista

“Los últimos datos, las consultas de páginas de Internet islamistas, y su procedencia apuntan a inspiración yihadista en este atentado, aunque no creo que fuera un ataque ordenado por ninguna organización sino que actuaron de forma independiente”, señala a RTVE.es Luis de la Corte,  profesor experto en terrorismo, seguridad y defensa de la Universidad Autónoma de Madrid. Aunque solo Dzhokhar, si sobrevive, podrá dar una respuesta.

A la sociedad estadounidense le preocupa encontrar la raíz del mal de la que habla Kadírov. ¿Qué hace que dos jóvenes que llegaron a EE.UU. siendo unos niños ataquen al país que les acoge?

“Relacionar los problemas de integración con la radicalización es un planteamiento insuficiente. Muchos de los autores de atentados en suelo occidental eran personas bien integradas. Por ejemplo, los que cometieron los atentados del 7 de julio de 2005 en Londres habían nacido en Reino Unido y hacían una vida normal”, asegura De la Corte.

Dzhokhar, de 19 años, el más joven de los dos hermanos Tsarnáev era, según sus compañeros, un estadounidense normal. Vestía como un adolescente más, no tenía acento y participaba activamente en la vida universitaria. Era un alumno brillante, uno de los mejores de la clase de lucha y le gustaba el hip-hop. Quería ser popular y trataba de llevarse bien con todo el mundo.

El influjo de Tamerlan

Su hermano, Tamerlan, de 26 años, no era tan sociable. Él mismo declaró a una publicación que no tenía “ni un amigo estadounidense” porque no les entendía. Estudió ingeniería y practicó boxeo hasta que empezó a observar cada vez de forma más estricta las leyes del Corán.

“Él no era devoto, practicante. Pero hae tres años comenzó a rezar cinco veces al día”, ha declarado su tía Maret Tsarnaeva, a la CNN.

La madre de los sospechosos de Boston: "Mi hijo no iba a seguir el camino de la Yihad"

Excompañeros de clase de los hermanos creen que Tamerlan podría haber influenciado a su hermano. Así lo cree también su primo, Zaur Tsarnaev. “Yo solía avisar a Dzhokhar de que Tamerlan no era bueno. Siempre se metía en problemas, nunca era feliz ni sonreía. Pegaba a su novia. No era un buen hombre”, ha declarado a Reuters desde Makhachkala, la capital de Daguestán.

En los últimos meses, su canal de YouTube denotaba interés por contenidos religiosos de orientación radical y por actividades terroristas. Este comportamiento unido al tipo de arma utilizada en el ataque vuelven a apuntar hacia un móvil yihadista. "De acuerdo con las estadísticas, los extremistas suelen utilizar artefactos explosivos improvisados en sus ataque porque tienen fácil acceso a información sobre su fabricación en páginas de internet de líderes islamistas" como las que visitaba Tamerlan, apunta a RTVE.es el profesor De la Corte. "Y este tipo de armas atraen mayor atención mediática y mayor publicidad para sus ataques", añade.

Con dos ollas de la marca española Fagor cargadas de clavos, metralla y balines, Tamerlan y Dzhokhar, presuntamente arrebataron la tranquilidad a una ciudad icono de EE.UU. por su carácter abierto y multicultural. En Boston, dos chechenos pasan completamente desapercibidos. No ocurre lo mismo en Polonia, Francia, y Turquía, los países con más refugiados de esta comunidad. "Yo podría distinguir un checheno en Viena", comienza el columnista del New York Times Oliver Bullough, un artículo de opinión titulado Beslan se encuentra con Columbine en el que defiende que Boston, Dubrovka y Sandy Hook son todos actos terroristas sin importar la nacionalidad de los asesinos.

Primeras consecuencias

¿Terrorismo doméstico o extranjero? ¿Doméstico e islamista? Si Tamerlan y Dzhokhar hubieran nacido en EE.UU. en lugar de Daguestán, el senador republicano Charles Grassley no habría puesto sobre la mesa la que podría ser la primera consecuencia (y víctima) política del atentado en Boston: la reforma migratoria integral.

"¿Cómo pueden unos individuos eludir a las autoridades y planear semejantes ataques en nuestro suelo? ¿Cómo podemos reforzar nuestros controles de seguridad sobre la gente que quiere entrar en los EE.UU.?, se ha preguntado Grassley, manifestando el sentir general del partido republicano respecto al proyecto de Obama que pretende legalizar la situación de 11 millones de extranjeros indocumentados.

Al margen de la política, la huella del terror ha dejado una profunda marca en el ánimo y la memoria de una sociedad que había olvidado la amenaza de las bombas. La captura del segundo sospecho, el joven Dzhokhar, que escapó del tiroteo en el que murió su  hermano, ha sido acogida con enormes muestras de júbilo por los residentes de Watertown, una pacífica ciudad que este viernes se convirtió en un campo militar. Los 30.000 vecinos se atrincheraron en sus casas y, cuando las autoridades levantaron el toque de queda, salieron a la calle para felicitar a las gentes.

Boston empieza a recuperar la normalidad

“Esto me ha sacudido. Miro alrededor y sospecho de más gente que antes. Siento que esto no está arreglado", afirma a Reuters Rita Pratte, una estudiante de 19 años de Watertown. Su vecino, Tom Sheridan, un pintor de 35 años, tampoco oculta su angustia. “Estoy preocupado de que haya más gente así ahí fuera. Ya no será lo mismo”, dice. 

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