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El Algarrobico, una mole urbanística fantasma en plena naturaleza

  • Las obras llevan paradas desde 2006, con el 94,4% del hotel construido
  • La promotora explica que le concedieron todas las licencias legales
  • Los ecologistas denuncian la localización del edificio y piden derribarlo
  • La demolición costaría a los ciudadanos cerca de 300 millones de euros

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Hotel El Algarrobico del Cabo de Gata
Hotel El Algarrobico del Cabo de Gata

La imagen lo dice todo. Este el es el hotel de El Algarrobico, una inmensa construcción de 24 plantas en pleno Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar. Es una obra inacabada que lleva parada desde 2006.

Desde el ayuntamiento de Carboneras, término municipal al que pertenece, temen que el caso, que está en los juzgados, pueda demorarse al menos una década más.

"Antes que político soy ciudadano y estamos indignados con este tema. Que se abra o que se derribe, pero que se haga ya”, ha asegurado el alcalde. “Es un culebrón lo que tenemos. Llevamos así desde 2006, y no es muy productivo, ojalá que veamos el final antes de viejos", ha añadido.

El último capitulo del largo proceso se ha producido esta semana. Grupos ecologistas habían solicitado al juez que se acelerase el derribo del edificio, amparándose en una sentencia de 2008 que declaraba nula la licencia de obras. Pero hasta que la decisión no sea firme y se resuelvan los recursos pendientes, el edificio no se toca, ni para terminarlo, ni para demolerlo.

Obra autorizada

El subdirector general de la promotora Azata del Sol, José Rodríguez, ha explicado a RTVE.es que las obras se llevaron a cabo dentro de la legalidad. Compraron la parcela, que ya estaba calificada como terreno urbanizable, en 2002. A principios de 2003 les concedieron todas las licencias necesarias para construirlo. “Es una construcción complicada porque el terreno es muy malo y fue muy costosa”. En 2005, el hotel estaba casi acabado.

"Hicimos un proyecto adaptado a ese ordenamiento. Teníamos las aprobaciones urbanísticas de la Dirección Provincial de Costas, de la Junta de Andalucía y del Ayuntamiento". "Además nos concedieron todas las licencias necesarias para construir el hotel: municipales, de la Junta por Sanidad y por Turismo, de la Diputación para hacer las carreteras...". “Incluso la pedimos a la Consejería de Medio Ambiente, que nos notificó que al ser una zona urbanizable ellos no tenían competencia”.

Según Rodríguez, el problema se desató cuando el Gobierno en el que era ministra de Medio Ambiente Cristina Narbona elevó a cien metros la distancia que debía haber entre el hotel y el mar, un cambio que se produjo cuando el edificio ya estaba hecho.

Cuando lo vimos, nos llevamos las manos a la cabeza, porque el hotel ya estaba construido

"La normativa cuando lo construimos establecía 20 metros. Nosotros decidimos darle más margen y empezamos a construir a partir de los 50 metros, por lo que todo era legal". "El cambio se hizo en el último momento por lo que se hizo, para parar las obras. Cuando lo vimos, nos llevamos las manos a la cabeza, porque el hotel ya estaba construido".

Incluso "el Gobierno trató de expropiar el hotel" tras aquel cambio, lo que dio lugar a un montón de juicios. Las obras se detuvieron con el 94,41% del edificio ejecutado.

Los ecologistas, convencidos del derribo

“Estamos seguros de que el derribo se llevará a cabo" ha señalado por su parte a RTVE.es José Ignacio Domínguez, de Ecologistas en Acción. Lamentan que el juez haya rechazado su petición para acelerar la demolición, una decisión que ha tomado porque la ONG no ha podido depositar la fianza para compensar a la promotora si finalmente la justicia falla a su favor.

"La demolición del Algarrobico podría ser inmediata si la Junta de  Andalucía o el Ministerio de Medio Ambiente pidieran la ejecución  provisional de la sentencia que declaró ilegal la licencia de obras". "El juzgado no se la puede denegar puesto que el único escollo para ejecutar la sentencia es el depósito de fianza y las administraciones están exentas de depositar fianza de acuerdo con el artículo 84.5 de la Ley de la Jurisdicción Contencioso Administrativa", señalan los ecologistas en una nota.

Domínguez ha reconocido, no obstante, que la mayoría del pueblo es favorable al hotel, pero insisten en la necesidad de que desaparezca. "Estamos estudiando poner una querella al alcalde por desobediencia  porque a pesar de que el Supremo ha dicho que no, el alcalde insiste en  calificar el terreno de El Algarrobico como urbanizable”, ha explicado. Ha añadido que la demolición podría hacerse de dos maneras: de manera súbita o de forma selectiva, que se alargaría más, pero se reciclarían los materiales empleados”.

El ayuntamiento quiere el mal menor

“Desde el ayuntamiento respetamos la legalidad, pero pensamos que ya que el hotel está terminado, lo suyo sería abrirlo y ponerlo al servicio del turismo y de los ciudadanos de Carboneras”, ha dicho a RTVE.es el alcalde de Carboneras, Salvador Hernández.

"Hay que respetar el medio ambiente, indudablemente, pero el interés público ahora mismo es el empleo”, ha añadido el primer edil, que reconoce que para su gusto personal el edificio se podría haber hecho "más pequeño" y "discreto".

El alcalde cree que lo mejor sería una salida negociada a la situación para que no se demore más el proceso, porque “la empresa tiene todos los permisos, por tanto tiene razón”. “La administración no puede darte una autorización hoy y mañana quitártela, tendrían que haberlo dicho antes, que un hotel no se hace en tres días", advierte.

Los comerciantes, a favor del hotel

Los comerciantes de Carboneras han defendido desde el primer día que  se abra el hotel "porque está dentro de la legalidad". "Es una cosa que ya  está hecha y derribarla ocasionaría más perjuicio que beneficio. España no está para tirar nada ahora mismo", ha dicho a RTVE.es Manuel Cañas, portavoz de los empresarios.

"Vi un cartel de los ecologistas que protestaban en el que se leía: 'Recuperemos la playa', pero la playa no se ha perdido nunca, los vecinos  de Carboneras seguimos yendo allí”, ha matizado Cañas, que mantiene la esperanza de que abran el hotel porque en su opinión "sería una aberración llegar a tirar eso”.

Todo lo malo del parque nos toca, y de lo bueno  no podemos aprovecharnos

“El 75% de Carboneras está dentro del Parque Natural Cabo de Gata- Níjar, pero nunca se nos menciona respecto al turismo que genera. Encima  el hotel está cerrado. Todo lo malo del parque nos toca, y de lo bueno  no podemos aprovecharnos”, concluye el comerciante.

La espera, enemiga común

Todas las partes están ahora pendientes de la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), que debe decidir si la obra es o no legal, un pronunciamiento que los ecologistas esperan que llegue en uno o dos meses.

"Habrá que ver cuál es la sentencia final y que es lo que se dice, pero la espera nos está costando muchísimo dinero”, ha dicho por su parte el encargado de la promotora. "Solicitamos hacer  operaciones de mantenimiento del edificio –para que no se deteriorase-, y  nos han dicho que no”. Los ecologistas se opusieron argumentando que  dichas obras se utilizarían para terminar el hotel”.

El alcalde de Carboneras ha explicado que si finalmente sucede, "pagar el derribo correspondería a los ciudadanos, y eso es una barbaridad”. “Lo peor es que no hay responsabilidad para nadie”, ha añadido. Además, "la empresa arremetería contra todas las administraciones", pues es una obra legal que "contó incluso con una subvención europea para llevarse a cabo”, agrega Hernández.

El coordinador general de Azata del Sol, Antonio Baena, calculó que la demolición costaría a los ciudadanos cerca de 300 millones de euros.

“Carboneras es un bonito pueblo pescador con unos 8.500 habitantes. Tenemos 24 kilómetros de costa y con el tema del hotel lo que parece fuera es que estamos todo el día con el urbanismo salvaje como si fuéramos corruptos", se lamenta el alcalde.