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La tercera jornada de huelga general paraliza Grecia y miles de manifestantes salen a la calle

  • Más de 25.000 manifestantes han protestado ante el Parlamento por el ajuste
  • Barcos y trenes han permanecido paralizados, el transporte aéreo ha funcionado
  • El Gobierno somete a votación nuevas medidas de austeridad

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Tercera huelga general del año en Grecia

Más de 25.000 personas han participado en la manifestación frente al parlamento de Atenas y en la cadena humana para protestar contra las duras políticas de ahorro del Gobierno, mientras el país ha vivido su tercera huelga general del año, que ha paralizado el país. Las protestas masivas durante la huelga general en Grecia contra las nuevas medidas de austeridad se han saldado con al menos 40 heridos, de ellos 35 policías, y más de 25 detenidos, según han informado fuentes policiales.

Las autoridades han cifrado la participación en las manifestaciones de hoy en unas 30.000 personas, mientras que los medios griegos la estiman en el doble de esa cifra. Según las autoridades, en otras ciudades del país también ha habido una participación masiva en las manifestaciones.

De acuerdo con fuentes sindicalistas, la ausencia en los puestos de trabajo en las empresas e industrias "fue completa", y en las compañías estatales rozó "un 90%".

Los barcos y trenes han permanecido paralizados, mientras que los vuelos han funcionado con normalidad. Los comercios han echado el cierre, al igual que los bancos y las administraciones.

Las manifestaciones convocadas por los sindicatos mayoritarios han terminado de manera pacífica y los incidentes se han producido a continuación por grupos de incontrolados. Ha habido graves enfrentamientos entre grupos radicales y policías, que han tenido que utilizar gases lacrimógenos y lanzar varias cargas para controlar la situación.

Las calles en los alrededores del Parlamento han ofrecido la imagen de un campo de batalla por la destrucción de contenedores y paradas de autobuses, devastadas por grupos de manifestantes encapuchados, que atacaron a la policía con piedras y bombas incendiarias. La policía ha llevado a cabo una veintena de detenciones, aunque los arrestados han sido luego puestos en libertad, según ha informado la policía.

También hubo incidentes violentos entre grupos de "indignados" y radicales, con los primeros intentando alejar a los grupos anarquistas violentos.

Protesta en la plaza Sintagma

El momento de mayor tensión se ha vivido cuando unas medio millar de personas han tratado de romper el cordón policial que rodea el edificio del Legislativo, justo cuando pasaba el coche del primer ministro Yorgos Papandréu, según fuentes policiales.

En la plaza Sintagma, algunos manifestantes han arrojado huevos y botellas de agua contra la comitiva del jefe del Ejecutivo y los agentes han detenido a 12 personas, que ya han sido puestas en libertad. Los agentes han usado gases lacrimógenos y mangueras de agua para contener a algunos de los concentrados más radicales que han respondido lanzando piedras y yogur, según Reuters.

Frente al Parlamento griego, protegido por un fuerte dispositivo policial de hasta 3.500 agentes, se han concentrado miles de manifestantes desde temprano para intentar bloquear el acceso de los diputados.

No debemos, no pagamos, no vendemos

En total, tres marchas distintas han coincidido en la plaza Sintagma frente al Parlamento, en la que los manifestantes portan pancartas con lemas como "Que se vayan los ladrones" o "No debemos, no pagamos, no vendemos".

El transporte está paralizado con la excepción de las aerolíneas y los aeropuertos, que funcionan normalmente para no afectar al turismo.

La amenaza de la quiebra

La presión popular y política sobre el primer ministro griego, George Papandreou, se acrecienta ante la necesidad de consensuar un plan de cinco años de duración que obedece a las exigencias de la 'troika' (el Fondo Monetario Internacional, el Banco Central Europeo y la Comisión Europea) con el fin de poder incrementar los plazos y la cuantía del rescate financiero y así evitar un posible default (declaración de bancarrota) de la economía griega.

Mientras la Unión Europea sigue debatiendo sobre un segundo rescate a Grecia para evitar la quiebra pero la discrepancia radica en la aportación privada de los bancos a la ayuda, si deben recomprar la deuda soberana griega a su vencimiento de forma voluntaria o obligatoria.

El economista jefe del Banco Central Europeo (BCE), Jürgen Stark, ha exigido a Grecia que cumpla las condiciones acordadas para recibir más ayudas financieras. En una entrevista con la cadena de radio Deutschlandfunk apunta que "Grecia debe cumplir las condiciones para el próximo tramo".

Grecia debe cumplir las condiciones para el próximo tramo

Stark reitera que la entidad monetaria apoya que los acreedores privados renueven de forma voluntaria sus bonos griegos una vez que hayan vencido, pero se opone firmemente a una reestructuración de la deuda.

El BCE no aceptará bonos griegos como garantía en sus operaciones de refinanciación en caso de que se produzca un impago. Stark no ve que la moneda única esté en peligro por la crisis de endeudamiento de Grecia y otros países de la zona del euro.

Más impuestos y recortes del gasto social

El Partido Socialista griego (PASOK) encabezado por Papandreou, presenta su plan de mitad de legislatura ante el Parlamento con el objetivo de que sea aprobado a finales de este mes. Entre las medidas figuran un nuevo incremento de los impuestos y más recortes en el gasto social.

La 'troika' ha presionado a los partidos griegos a que respalden la segunda tanda del rescate (y sus consiguientes medidas de austeridad a impulsar por el Ejecutivo) de cara a la reunión que mantendrán los ministros de Economía de la UE el próximo 20 de junio en la que, con casi toda seguridad, se definirán los patrones del nuevo rescate, que se situará entre los 60.000 y los 90.000 millones de euros. Esta nueva fase del rescate se añadirá al promulgado hace algo más de un año, cuyo montante se cifró en unos 110.000 millones de euros.

La aprobación de este nuevo programa europeo y el posterior visto bueno de la 'troika' desbloquearía el quinto tramo del primer rescate a Grecia, que está cifrado en 12.000 millones de euros.

Sigue subiendo la rentabilidad de los bonos griegos

La coyuntura griega está dominada por la contracción económica, un 5,5%, una alta tasa de paro, un 16%, y un ingente descontento social, que se ha traducido en numerosas huelgas y manifestaciones.

Este lunes, la agencia de ráting estadounidense Standard & Poor's situó la deuda de Grecia en su mínimo histórico (en el nivel del bono basura) y ha dejado entrever que la reestructuración de los casi 340.000 millones de deuda es un hecho prácticamente inevitable, lo que significaría la bancarrota de Grecia.

La rentabilidad de los bonos a seis y diez años continúa subiendo y, en este contexto, el Comisario de la UE para Asuntos Económicos y Monetarios, Olli Rehn, ha mostrado cierto optimismo. Rehn ha sugerido que este posible nuevo rescate podría animar a las entidades bancarias que en la actualidad tienen deuda griega a comprar más bonos, estabilizando así la situación financiera del país.

Al respecto, existen divisiones en el seno de las autoridades europeas sobre si los tenedores de bonos griegos privados (mayoritariamente bancos) deberían o no compartir la carga de la futura segunda parte del rescate financiero.

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