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'No tengas miedo', toda una declaración de principios

  • Es responsabilidad de las bellas artes poner en evidencia la realidad social
  • Montxo nos adentra con sensibilidad, elegancia y rigor en el abuso sexual infantil

Especial: No tengas miedo

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Las bellas artes cuando se comprometen con la realidad social y con sus problemas reales, sobre todo con los de las minorías y con los temas tabú, son los momentos cuando se engrandecen y cuando se acercan al gran público.

Es cierto que no es misión de las bellas artes solucionar los males y problemas del mundo, pero sí que es su responsabilidad ponerlos en evidencia, narrar la realidad, hacer pensar y, sobre todo, ser testigos de su existencia y difundir los temas para que la sociedad en su conjunto sea consciente de sus grandezas, pero también de sus servidumbres.

La Infancia ha sido muy tratada en casi todas las manifestaciones artísticas, en la mayoría de las ocasiones tres han sido las orientaciones: desde un mundo “rosa” lleno de un empalagoso contenido; desde el paternalismo existente sobre la protección y la culpa en el mundo de los adultos y, por fin, desde el sensacionalismo de pretender denunciar un hecho, a la par que se le banaliza y se trasmite con escasa credibilidad.

El compromiso social de Montxo

Montxo Armendáriz había escrito y realizado una visión del mundo infantil llena de sensibilidad y con gran riqueza narrativa, lo había hecho sin concesiones a la galería y con un gran compromiso, introduciendo innovaciones cinematográficas: situar en los momentos clave la cámara a la altura de los ojos del protagonista, el niño Xabi. Así su Secretos del corazón alcanza muy altas cotas de calidad y realismo del mundo infantil, de un mundo infantil de descubrimiento de la vida con sus grandes preguntas acerca del amor, de la muerte y del sexo.

Tras esta incursión, hoy Montxo Armendáriz da un paso más y nos introduce en el durísimo tema de los abusos sexuales a la infancia. Tema manido, pero en otras latitudes y con las orientaciones de la triada definida al inicio: trivialización, paternalismo y sensacionalismo.

Montxo se acerca con rigor y con un gran compromiso. Lejos de exponer desde la judicialización o del sensacionalismo o de la presión culpabilizante y exculpabilizadora o desde el nivel individualista. Lejos de estas fáciles y comerciales exposiciones, Montxo nos adentra, con sensibilidad, finura, elegancia y rigor, en la mente de la víctima de los abusos, de sus sinsabores, de sus contradicciones, de su sentimiento de vacío, de su búsqueda por saber algo, por dar sentido a algo , de su… sufrimiento.

Sí, nos expresa el terrible sufrimiento interior y personal en todo el proceso de evolución y de tránsito desde la infancia a la juventud. Nos explica, mejor que muchos libros de texto, lo que es algo tan difícil de conceptualizar como la disociación del funcionamiento psíquico y el tremendo sufrimiento que comporta.
Pero, sobre todo, Montxo nos expone un gran guión donde las sutilezas y los silencios ganan la partida a lo fácil y comercial que podía haber resultado explicitar todo.

Espectador como co-guionista

En el guión se busca al espectador como co-guionista para que termine la fina y elegante pincelada que el artista muestra con una cámara maestra en señalar sin explicitar, en exponer sin ofender, en aclarar sin paternalismo, en emocionar sin la fácil sensiblería.

Pero, además, los actores fundamentales acompañan con interpretaciones aparentemente sencillas, sin histerismos ni exageraciones forzadas, ajustadas sin superficialidad, unas interpretaciones que trasmiten credibilidad y realismo.

Viendo la película aparecían en mi mente los nombres (...)atendidos en mi larga vida profesional

Son personajes que se acaban adentrando en nosotros mismos hasta conseguir la emoción sin sensiblería, así, simplemente, porque emociona y sobrecoge ver la crudeza de la realidad. Viendo la película aparecían en mi mente los nombres concretos, las imágenes precisas de los casos clínicos atendidos en mi larga vida profesional.

Esta película reconforta, reanima y hace que sea verdad lo que decía Marañón, “que el médico que solo lee medicina, ni medicina sabe”. Esta película pasa a ser el mejor texto sobre el que estudiar y comprender lo que ocurre en esas mentes abusadas, tanto para la población en general como para los profesionales de la pedagogía, del trabajo social, de la psicología, de la psiquiatría de la infancia (si existiera en España) y del adulto y de la pediatría.

Será un gran instrumento para la formación y el debate. Sí, debería ser un texto obligatorio para el debate y la formación, porque es arte pero con un rigor superior, en muchas ocasiones, a lo que publican sobre el tema las revistas de mayor “impact-factor”.

Pero No tengas miedo termina siendo algo más que un juego de palabras para un título, se trasforma en el contenido para la propia salida en este tema de los abusos. Un saludo al optimismo y a que la salida de ese sufrimiento es enorme, claro que para ello hay que trabajar profesionalmente con estos niños y niñas de forma seria y precoz, claro que entonces debería haber profesionales como existen en otros países, pero éso, éso… será para ser abordado en otra ocasión y ¡ojalá! sea también contado por Montxo.

  • J.L. Pedreira Massa, Psiquiatra y Psicoterapeuta de infancia y adolescencia

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