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Fracasa el intento de declarar el acceso al agua y al saneamiento como derecho humano

  • La declaración del V Foro Mundial del Agua de Estambul lo recoge sólo en un anexo
  • El anexo sólo ha sido suscrito por 19 países, entre ellos España, que ha liderado la propuesta
  • La ministra de Medio Ambiente explica que intentarán que la UE apoye este derecho
  • Espinosa valora que se vea el agua como un bien y no sólo como recurso económico

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Una de cada cuatro personas no tiene agua potable

La Declaración Ministerial de Estambul, aprobada en la clausura del V Foro Mundial del Agua, no reconoce finalmente el acceso al agua y al saneamiento como un derecho humano, aunque sí aparece recogido en un anexo a la misma, suscrita por 19 países, entre ellos España.

La inclusión o no de ese derecho ha sido el aspecto más polémico de la Declaración. España ha liderado esta propuesta junto con un grupo de países latinoamericanos y Suiza, al que con posterioridad se ha incorporado Sudáfrica, con el objetivo de que Naciones Unidas lo reconozca.

Los 19 países, entre los que se encuentran Bolivia, Paraguay, Uruguay, Bangladesh, Marruecos, Guatemala, Ecuador, Cuba, Chile y Venezuela, se comprometen a realizar las acciones necesarias para la implementación progresiva de ese derecho.

En declaraciones a los medios, la ministra de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, Elena Espinosa, ha explicado que el contenido de este anexo podría tratarse en un Consejo de Ministros de la Unión Europea con el objetivo de sumar a los países comunitarios al documento.

"Como Gobierno de España podemos sentirnos orgullosos de defender un derecho que a lo mejor los españoles no lo apreciamos tanto, pero para personas que viven en otros países es hoy algo prácticamente inalcanzable", ha subrayado Espinosa.

La ministra considera que si los países de la UE se suman a los 19 que han suscrito el anexo "pronto podría ser una realidad" el reconocimiento de ese derecho, si bien ha opiniado que "es más importante que trabajemos para cumplir los objetivos que la propia declaración.

Por su parte, la directora general del Agua del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, Marta Morén, ha asegurado que aunque Francia y Alemania no hayan suscrito el anexo están de acuerdo.

Por ello, la Unión Europea en su reunión de coordinación ha preparado otro documento en el que manifiesta una posición similar al respecto, para que también quede como anexo a la Declaración de Estambul, ha señalado.

"Reconocemos las discusiones, los debates en el marco de las Naciones Unidas en lo que respecta a los Derechos Humanos y al acceso seguro al agua potable y al saneamiento. Reconocemos este derecho y revisaremos cómo podrá llevarse a cabo en nuestras leyes nacionales, reglamentos, políticas y prácticas", recoge el texto.

Avances de la declaración que generan esperanza

No obstante, la ministra Espinosa defiende que el Foro Mundial del Agua ha generado esperanza, al poner sobre la mesa un nuevo concepto que entiende el agua como un bien que hay que preservar para las generaciones futuras y no sólo como un recurso económico.

El documento, hecho público este domingo, Día Mundial del Agua, reconoce la necesidad de que exista una seguridad para el agua.

Considera "vital" incrementar la adaptación de la gestión a los cambios globales, sin precedentes y rápidos, que son muy importantes en el impacto sobre el agua, como el crecimiento de la población, migraciones, urbanizaciones, cambio climático, desertificación, sequías y degradación, entre otros.

Los ministros han puesto el énfasis en los esfuerzos necesarios para alcanzar los Objetivos del Milenio en 2015 y con ello mejorar el acceso al agua limpia y segura, al saneamiento y la higiene, además de al buen estado de los ecosistemas "lo antes posible", todo ello en un contexto de gestión integrada de los recursos hídricos.

Un punto también importante es la necesidad de responder a los desastres, tanto los naturales como aquellos inducidos por el ser humano, y los que son muy frecuentes en todos los territorios, especialmente en España, como inundaciones y sequías.

Apoyo a los países en desarrollo

El texto ahonda en la necesidad de poner sobre la mesa estrategias financieras y sostenibles, para apoyar a las economías en transición o a aquellos países en vías de desarrollo.

Los ministros reconocen también que el agua es una cuestión horizontal que afecta a multitud de sectores y servicios y se comprometen a transmitir su mensaje en todos los niveles políticos: nacional, internacional, regional y local.

La responsable española ha destacado que el foro ha constatado que hay que seguir produciendo alimentos para acabar con el hambre, pero siendo conscientes de que la agricultura es una de las actividades que utiliza más agua, por lo que debe trabajarse para que se produzcan ahorros importantes tanto de este recurso como de energía.