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Después de la tempestad llegan los mosquitos: autoridades y expertos, en guardia para controlar su expansión

  • Varios ayuntamientos piden colaboración ciudadana para evitar aguas estancadas
  • Los expertos coinciden en que el cambio climático agrava los riesgos
Autoridades y expertos en guardia para controlar la expansión de los mosquitos
Fumigación de un campo de cultivo en Puebla del Río (Sevilla) en marzo de 2025 EFE/ Julio Muñoz

El arranque del año ha estado marcado en lo meteorológico por una sucesión de borrascas que han dejado a su paso una cantidad inusitada de lluvias. Y a más agua, más mosquitos, como coinciden expertos y autoridades que comienzan ya a prepararse para lo que pueda estar por venir, especialmente cuando comiencen a subir los termómetros y se temple más el ambiente.

Andalucía y Extremadura han sido dos de las comunidades más golpeadas por los últimos temporales y se da la circunstancia de que también son las autonomías con más focos de contagio del virus del Nilo Occidental, una enfermedad potencialmente mortal que ha terminado de consolidarse en el escenario epidemiológico, hasta el punto de convertirse en endémica en determinadas áreas.

Su principal vector de transmisión son los mosquitos del género Culex como podría ser el Culex pipiens, también conocido como mosquito común. Al contrario de lo que ocurre con el mosquito tigre, en esta especie los adultos logran sobrevivir al invierno y pueden sacar partido de un escenario de lluvias abundantes y temperaturas suaves, como explica Inés Martín, científica del Centro Nacional de Microbiología del Instituto de Salud Carlos III.

"La acumulación de agua puede dar lugar a criaderos", avisa en declaraciones a RTVE Noticias, para acto seguido enumerar potenciales focos de peligro como pueden ser piscinas no atendidas durante el invierno, terrenos baldíos o inmuebles abandonados.

El científico Jordi Figuerola, de la Estación Biológica de Doñana del CSIC, también da por hecho el "riesgo" de que los mosquitos críen en las próximas semanas en "los lugares donde haya agua encharcada". "Y, como ha llovido mucho, van a ser muchos", señala, matizando no obstante que las temperaturas aún son demasiado bajas y que el principal repunte puede llegar cuando los termómetros se estabilicen por encima de los 20ºC.

Doñana es uno de los tesoros naturales de Andalucía y, dado que el agua es protagonista, tendrá "muchos" mosquitos en los próximos meses. No serán, sin embargo, del tipo transmisor del virus del Nilo, asociado más a zonas de agua dulce o con acumulaciones de lluvias, sino que se trata de Aedes Caspius, una especie de cuyas picaduras deben cuidarse especialmente las personas con pieles sensibles o directamente alérgicas.

Prevenir para no lamentar

La portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC), María del Mar Tomás, indica que pese a que estas lluvias no han coincidido con la temporada cálida, una combinación que habría disparado el riesgo, sí es necesario controlar la población de mosquitos con larvicidas, siguiendo el ejemplo de las medidas que comenzó a adoptar la Junta de Andalucía en 2024 para combatir la expansión del virus del Nilo.

Desde la Junta recalcan que, independientemente de los últimos acontecimientos, Andalucía mantiene de manera "continua" un Programa de Vigilancia y Control Integral que se desarrolla de forma paralela a las iniciativas adoptadas a nivel municipal. La directora del Plan Estratégico Andaluz de Vigilancia y Control de Vectores Artrópodos con Incidencia en Salud, Carolina Sánchez, confirma además una "vigilancia integrada activa" durante todo el año, lo que se traduce, por ejemplo, en la colocación de trampas centinelas en todas las provincias, "incluso durante el invierno".

La consigna general parece clara: prevenir para no tener que lamentar más tarde, toda vez que los expertos coinciden en que el momento para controlar la población de mosquitos, sea de la especie que sea, es ahora.

Los ayuntamientos hacen campaña

En esta línea, el Ayuntamiento de La Línea de la Concepción (Cádiz) ha reconocido la necesidad de intensificar las labores de prevención y de educación sanitaria este mes de febrero, después de los "episodios prolongados de lluvia" y "antes de que se produzca un incremento de las temperaturas". El plan municipal contempla la revisión sistemática de arroyos, zonas de drenaje y otros espacios sensibles, pero apela además a la concienciación de la ciudadanía para revisar patios, macetas, cubos, desagües y piscinas en desuso, entre otros lugares.

Campaña del Ayuntamiento de Roquetas de Mar

Campaña del Ayuntamiento de Roquetas de Mar tras las lluvias Ayuntamiento de Roquetas de Mar

También el Ayuntamiento de Roquetas de Mar (Almería) quiere anticiparse al repunte de los mosquitos intensificando los tratamientos de larvicida y fumigación en toda la localidad, y en aras de la "colaboración vecinal", ha lanzado una campaña informativa que llama a evitar las zonas húmedas, al tiempo que proclama: "¡Ni una gota estancada!".

Bastan concentraciones pequeñas de agua, como pueda ser una maceta, para que el mosquito tigre haga trinchera, recuerda Inés Martín, al introducir a la ecuación una especie que sobrevive en invierno en fase de huevo. El aumento del nivel del agua y las temperaturas es "la señal para que los huevos eclosionen" y comience de nuevo un ciclo que suele arrancar en abril o mayo y prolongarse hasta noviembre o diciembre.

Al mosquito tigre no se le asocia al virus del Nilo, pero sí a otras enfermedades importadas y que hasta hace apenas unos años parecían ajenas, como el zika, el chikungunya e incluso el dengue. Una batería de virus tropicales que han colonizado España sirviéndose de la mayor movilidad de personas y mercancías y del cambio climático, sospechoso habitual para explicar esta y otras anomalías.

Larvas y adultos mosquito tigre en laboratorio

Larvas y adultos mosquito tigre en laboratorio Instituto de Salud Carlos III

La portavoz de la SEIMC ha llamado a la calma, porque no se puede hablar de una situación "apocalíptica" a corto plazo, aunque ve necesario asumir de una vez por todas que el clima ha cambiado y, fruto de esta modificación, los fenómenos meteorológicos extremos se harán más frecuentes y entrarán nuevas especies de mosquitos.

Las inundaciones, las aguas estancadas o la contaminación también pueden favorecer brotes de enfermedades infecciosas, una preocupación que ya se tuvo en cuenta después de la dana de Valencia en octubre de 2024 y que ahora vuelve a estar presente en las zonas más afectadas por las borrascas. La gastroenteritis, la hepatitis A o la leptospirosis figuran entre los riesgos, según María Tomás, que recomienda no caminar descalzo por zonas inundadas, desinfectar cualquier herida y, sobre todo, "beber agua segura", en ningún caso de pozos o fuentes situados en zonas de riesgo. "Si dudamos de que el agua haya podido ser contaminada, lo mejor es no beber", resume.