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Fútbol | Mundial 2014

Brasil 2014: el desencanto social tuerce la sonrisa en el país del fútbol

  • El país está dividido entre detractores y partidarios de la gestión del Mundial
  • El respaldo a la organización del Mundial cae hasta el 52%
  • Romario encabeza las críticas por los altos costes de organización

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Las protestas han sido habituales en Brasil durante los últimos meses.
Las protestas han sido habituales en Brasil durante los últimos meses.

Brasil, el país del fútbol, acoge su segundo Mundial y aunque lo esperado sería encontrarse con una avalancha de felicidad entre los ciudadanos por albergar la mayor fiesta de su deporte rey, lo que el pueblo brasileño exporta al mundo es un sentimiento de desencanto generalizado con la gestión del campeonato.

Según las encuestas, el apoyo de la población a la celebración del evento cayó al 52%, un dato que respaldan las diversas manifestaciones que se han celebrado en el país desde la celebración de la Copa Confederaciones en 2013 y que resalta con el 79% de apoyo registrado en 2008, un año después de la elección de Brasil como sede mundialista.

Las desigualdades económicas que vive el país y el enorme gasto que supone la organización de un evento de esta magnitud han multiplicado las críticas hacia el desembolso realizado por el Gobierno de Dilma Rouself, que lucha por conseguir una mejoría en las encuestas apelando al corazón futbolístico que palpita en cada brasileño.

Sin embargo, lo que pasa por la cabeza del 80% de los brasileños es lo que se podía haber hecho con los cerca de 21.000 millones de dólares invertidos en el Mundial. Las carencias en servicios públicos, especialmente en salud y educación, contrastan con los costes disparados de la construcción de los estadios para el torneo, que sufrieron notables retrasos y cuyas obras costaron la vida a ocho personas.

Romario, cabeza visible del movimiento 'antiMundial'

Es ahí, en el aumento del coste estimado, donde se centran las críticas de los principales detractores de la celebración del Mundial en suelo brasileño. Según Romario da Souza, los gastos estimados se han disparado hasta un 10%.

Estas palabras del exinternacional brasileño y actual diputado federal son solo una pincelada de su incansable batalla en contra del Mundial en su país, en la que ha dedicado más de un dardo a la FIFA. El que fuera mejor jugador del Mundial de 1994 ha asegurado que el máximo organismo del fútbol mundial es "el verdadero presidente de Brasil".

Estos tipos se quedarán millonarios con el Mundial

La FIFA tiene dos ladrones conocidos por los brasileños. Son Joseph Blatter y Jerome Valcke. Estos tipos se quedarán millonarios con el Mundial, y está todo bien. Y nuestro gobierno, nuestra presidenta Dilma Rousseff, nuestros secretarios, también se están enriqueciendo”, dijo Romario en una entrevista al canal ESPN Brasil, antes de pedir el apoyo de la afición a la selección para conseguir su sexta Copa del Mundo.

Las críticas de Romario le han llevado, incluso, a enfrentarse a otro mito del fútbol brasileño, Ronaldo Nazario, que forma parte del Comité Organizador del Mundial, al que ha criticado con dureza: “Si para ti es normal gastar 434 millones de dólares en la reforma del Maracaná, cuando alrededor del estadio hay hospitales chatarra, escuelas precarias y transporte público de mala calidad, entonces no te debe importar lo que digo”.

Ronaldo, de defensor del Mundial a brasileño "avergonzado"

Ronaldo, por su parte, tras defender su trabajo en la organización "de forma voluntaria y sin sueldo, porque la Copa es del pueblo, y no de la FIFA ni la Confederación Brasileña de Fútbol", ha cambiado su discurso en las semanas previas al comienzo del torneo y ha cargado contra la presidenta del país.

No deberíamos difundir esta imagen al exterior

El exjugador ha reconocido sentirse "avergonzado" por la imagen de Brasil y su "incapacidad" para acabar con las obras necesarias para el correcto funcionamiento del Mundial. "En 2007, cuando se decidió que Brasil acogería el Mundial, el presidente Lula firmó el acuerdo y estuvo de acuerdo en todo. Luego llega la FIFA y se topa con la burocracia, la confusión y el regreso". "Es una vergüenza. Estoy avergonzado. Este es mi país y lo quiero mucho, no deberíamos difundir este imagen al exterior", añadió en una entrevista a Reuters.

El Mundial ya está aquí y, después de años de desencuentro, dos de los grandes genios del fútbol brasileño han encontrado un punto en común en sus hasta hace poco miradas opuestas a la gestión de un campeonato que ha provocado una profunda división entre partidarios y detractores del torneo en el país del fútbol.