Miles de manifestantes se han concentrado frente a la embajada de Estados Unidos en La Habana para protestar por la imputación del expresidente cubano Raúl Castro. El exmandatario, de 94 años, no ha asistido a la manifestación, pero sí toda la cúpula del régimen, incluido el presidente, Miguel Díaz Canel.
Marco Rubio, secretario de Estado de EE.UU., es hijo de inmigrantes cubanos en Florida, y se le considera el arquitecto de la política de la Administración Trump hacia la isla. Se forjó en el lobby cubano de Miami y es partidario de la línea dura hacia el régimen de La Habana.
Cuba ha respondido a la imputación del expresidente Raúl Castro tachando la maniobra de "acto despreciable e infame de provocación política". El Gobierno cubano teme que se repita un escenario como el que se vivió en Venezuela en enero, y acusa a la prensa internacional y estadounidense de fabricar "la idea de una supuesta inevitabilidad de una agresión de Estados Unidos contra Cuba". La causa contra Raúl Castro la promovió la ONG Hermanos al Rescate, formada por exiliados cubanos y con sede en Miami, que ayudaba a balseros a escapar de la isla. Acusan a Castro de derribar de dos avionetas en 1996, matando a tres tripulantes estadounidenses.
Raisiel Damián Rodríguez González, politólogo especializado en sistema político cubano y profesor de la UFV, sostiene que Cuba no tiene margen de maniobra para eludir acuerdos con EE.UU. El politólogo defiende que la isla debería abrirse a un pacto a la democracia para desbloquear la situación.
En cuanto a la imputación del exlíder cubano, Raúl Castro, Rodríguez González considera que no cree que llegue a ser juzgado en EE.UU., ni llevado hasta el país norteamericano. Cree que esta decisión de Washington se hace para "presionar a la isla y a la cúpula del poder", además de aclarar la muerte de los cuatro pilotos estadounidenses en el derribo de dos aviones en 1996. Por otro lado, el politólogo avanza que Rusia y China ya han declarado su apoyo a Castro.
El investigador del Real Instituto El Cano Carlos Malamud sostiene en el Canal 24 Horas que el despliegue de Donald Trump de un portaviones en el Caribe "constituye una amenaza" para Cuba, pese a que el presidente estadounidense lo niegue, aunque "el gran interrogante" es hasta dónde va a llegar Washington con esa advertencia. Por ahora, el analista descarta que se produzca una intervención militar que "ya se habría producido" y sostiene que "EE.UU. confiaba en que después de Venezuela y, sobre todo, después del embargo petrolero, el régimen colapsara de inmediato" y no se ha producido. "En el ADN del régimen cubano está la resistencia", argumenta Malamud.
Una muestra en Nueva York exhibe cajas con copias de los archivos del caso Epstein. La muestra incluye a Donald Trump en su título y dedica uno de sus espacios a repasar su relación con el pedófilo Jeffrey Epstein: fotografías, vídeos y una cronología de dos décadas de contactos entre ambos.
Trump siempre ha negado cualquier implicación en los crímenes de Epstein, pero los organizadores dicen que quieren mostrar el entorno de poder en el que Epstein se movió durante años.
La sala también incluye un homenaje a las víctimas y supervivientes: 1.400 velas, una por cada una de las víctimas de Epstein y de su entorno.
E invitan a los visitantes a llamar al Departamento de Justicia para pedir que se publiquen todos los archivos del caso.
Las acusaciones de EE.UU. a Raúl Castro han hecho saltar las alarmas en Cuba. Muchos temen que Washington aplique el mismo manual que en Venezuela y que la imputación de Raúl Castro -por el derribo de dos avionetas hace 30 años- pueda ser la antesala de una intervención militar.
A Castro se le acusa del derribo de dos aparatos y la muerte de sus cuatro tripulantes, tres de ellos estadounidenses, que ayudaban a balseros que escapaban de la isla. Trabajaban para la ONG "Hermanos al rescate", con sede en Miami. Pero para el gobierno castrista eran terroristas. Según La Habana, violaron su espacio aéreo pero la organización aérea internacional dictaminó que fue en aguas internacionales.
El régimen cubano rechaza la orden de detención a Castro, y asegura que se resistirá a cualquier invasión. En un comunicado leído en la televisión oficialista, el Gobierno cubano califica la acusación contra Raúl Castro de acto despreciable e infame de provocación política". Rusia y China han mostrado su apoyo a La Habana. Pekín ha pedido a Washington que no use más el garrote judicial contra la isla y Moscú, que deje de estrangularla.