Arropado por su ministro de la Guerra, su secretario de Estado y por el máximo responsable de la operación, el presidente Trump ha comparecido durante casi una hora. Tenía claro qué quería decir. Lo primero, que no hay un ejército en el mundo capaz de hacer lo que hicieron ayer sus hombres y que supervisó en tiempo real.
Desde esa posición de máximo poder, ha lanzado varias advertencias. La primera, que han ido a Venezuela para quedarse. "Queremos hacer una transición segura, no queremos que nadie más entre ahí, vamos a dirigir el país", ha avisado.
El segundo mensaje es que el petróleo importa y mucho. "El negocio del petróleo en Venezuela ha sido un desastre mucho tiempo, prácticamente no extraen nada", les ha reprochado y ha avanzado que las petrolíferas estadounidenses serán quienes inviertan millones de dólares para explotar con eficacia estos recursos. El embargo del petróleo sancionado permanecerá en vigor y mantendrá el despliegue militar en la zona por si fuera necesaria una segunda oleada de ataques.
Es la última advertencia que han lanzado él y sus hombres, que los países latinoamericanos tomen nota, con expresa mención a Cuba y al colombiano Petro.
Foto: US President Donald Trump's TRUTH Social account/AFP