Enlaces accesibilidad
arriba Ir arriba

Hasta que nombren a un sucesor del fallecido Alí Jameneí, hay tres hombres que llevarán las riendas de Irán. Son el presidente, el jefe del Poder Judicial y el representante de los clérigos: el ayatolá Arafi, de 67 años, forma parte del organismo que desempeñará las funciones del líder supremo.

"Es un tipo alineado con la línea dura del régimen, un miembro del círculo de confianza del líder supremo, una persona que le ha representado en diversas instituciones educativas y luego, sobre todo, había ocupado hasta este momento cargos tanto en el Consejo de Guardianes como en la Asamblea de Expertos", explica Ángeles Espinosal, excorresponsal de El País en Irán.

Está compuesta por 88 clérigos que designan al líder supremo. Son elegidos en las urnas, la última vez en 2024, aunque —como siempre en Irán— con filtro previo: solo permiten presentarse a los leales al régimen. Es un proceso opaco, solo hay un precedente, en el 89, entonces nombraron a Jameneí aunque no cumplía los requisitos religiosos que marcaba la constitución.

"Lo que ocurrió cuando murió Jomeini y se puso encima de la mesa al candidato Jameneí buscaba la estabilidad y la continuidad de la República Islámica. Ahora bien, ahora estamos en un escenario de supervivencia y en la supervivencia los Pasdarán van a reclamar su poder", señala el analista Daniel Bashandeh.

Los pasdarán, la Guardia Revolucionaria, han ido ganando influencia en las últimas décadas hasta controlar el poder militar, económico y político de Irán. Por eso el escenario es muy diferente ahora. También porque el régimen está más cuestionado que nunca por su propia población. La teocracia intenta sobrevivir mientras Estados Unidos e Israel se muestran implacables.

Foto: EFE/EPA/ABEDIN TAHERKENAREH

Celebraciones y derribo de estatuas del régimen frente a escenas de duelo y clamor de venganza. Así de divididos han reaccionado los iraníes ante la muerte del hombre que ha dirigido su país durante casi 40 años.

Entre lágrimas confirmaban su muerte en la televisión oficial. Medios estadounidenses revelan más detalles del ataque: la CIA localizó una reunión de Jameneí el sábado por la mañana e Israel apretó el gatillo. En el bombardeo mataron también a la hija, la nieta y el yerno del líder supremo.

El Ejército israelí dice haber eliminado a 40 altos cargos iraníes, incluidos el jefe del Estado Mayor, el ministro de Defensa, el comandante de la Guardia Revolucionaria o el responsable de inteligencia.

El régimen iraní anuncia 40 días de luto y promete represalias. Si lo hacen, Donald Trump amenaza con una respuesta militar sin precedentes.

Aunque la mayoría son interceptados, misiles y drones de Irán siguen golpeando la región. Esta es la destrucción que dejan en un barrio de Tel Aviv. Además de Israel, ha habido explosiones en ciudades como Riad, Doha y Dubái. Emiratos confirma varios muertos y decenas de heridos. Según el régimen iraní, han golpeado 27 bases americanas en la región. Los daños, insiste el Pentágono, son mínimos.

El secretario general de la ONU pide el cese inmediato de las hostilidades. Anoche, ante el Consejo de Seguridad, Irán denunció agresión y crímenes de guerra por parte de Israel y Estados Unidos, que defienden su actuación. China y Rusia condenan el golpe, pero no parecen dispuestos a una implicación directa.

Foto: EFE/EPA/ABIR SULTAN

Los expertos esperan una subida del precio del petróleo inmediata. Sería un efecto puntual y volvería donde está de forma muy rápida. Pero para que esto sea así deben pasar varias cosas: que el conflicto no escale más, que no se vean afectadas las instalaciones petroleras y que no impacte en el Estrecho de Ormuz, controlado en parte por Irán.

Pero esa subida del petróleo tendría un efecto dominó. Afectaría a los costes de producción de otros bienes, al transporte, el turismo. No hay que olvidar que por el Estrecho de Ormuz pasan muchas exportaciones de gas natural licuado.

Según lo que vaya pasando, las consecuencias económicas como inflación o estancamiento pueden ser muy graves.

Foto: Dado Ruvic/Illustration/REUTERS

El Ejército israelí ha proseguido este domingo con la Operación 'Rugido del León' y ha atacado el corazón de Teherán, con edificios oficiales como objetivo. Una zona donde se ubican sedes de instituciones y ministerios iraníes ha sido especialmente dañada, mientras que las sedes de la televisión iraní y de la Media Luna Roja también han sido alcanzadas.

El régimen iraní sigue contestando con el lanzamiento de misiles a distintas zonas de Israel, donde las defensas están mitigando el daño.

El ayatolá Alí Jamenei, el líder supremo de Irán, ha muerto tras un fuerte bombardeo sobre el edificio donde se encontraba. Tenía 86 años y ha dirigido los destinos del país durante casi cuatro décadas. Era el sucesor de Jomeini. El Gobierno iraní ha decretado 40 días de luto y el presentador de la televisión iraní ha anunciado su fallecimiento entre lágrimas.

Era la máxima autoridad política y religiosa del régimen iraní, y su cara más visible desde hacía décadas. Alí Hoseiní Jameneí nació en Mashad en una familia de clérigos chiíes y él mismo siguió esa estela desde joven.

Se formó en las ciudades santas chiíes de Najaf en Irak y Qom en Irán, donde fue discípulo de Jomeini. De la mano del Gran Ayatolá inició su activismo político contra el sah y estuvo encarcelado en varias ocasiones. Pero con el triunfo de la revolución se convirtió en una figura relevante: primero diputado, luego presidente durante dos legislaturas y, aunque su nombre no estaba entre los favoritos, fue elegido sucesor de Jomeini, para sorpresa de muchos.

Fue ascendido al rango religioso de ayatolá y desde entonces comenzó a fortalecer su posición. Amplió su control sobre las instituciones y sobre la Guardia Revolucionaria y limitó la influencia de las corrientes reformistas.

Bajo su mandato, Irán apostó por la influencia regional. Primero, desarrollando dos programas clave: el de misiles balísticos y el nuclear, pero también, impulsando al llamado Eje de la resistencia, una red de alianzas con regímenes como el de la Siria de los Asad y con grupos como Hizbulá, los hutíes o Hamás.

Jameneí ejerció su poder con mano de hierro reprimiendo a los movimientos opositores. Entre los últimos ejemplos, la represión de las protestas de 2022 tras la muerte de la joven Mahsa Amini, lo que solo aumentó la desafección con el régimen.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha atendido a TVE en la alfombra roja y se ha referido al ataque sobre Irán, un "atropello" a la "legalidad internacional", ha dicho. Considera que se trata de un "ataque unilateral" del que "no ha sido informado el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas". "La violencia va a traer más violencia. Ni el Gobierno ni la sociedad española apoyamos al gobierno de Irán, pero la violencia no se puede responder con más violencia, va a suponer más dolor y más represión a los ciudadanos de Irán. Respeto al derecho internacional, llamamiento a la desescalada y encontrar una solución diplomática a esa crisis", ha dicho.

Foto: EFE/ Quique Garcia

Irán responde al ataque de Estados Unidos e Israel con lanzamiento de misiles en Israel y bases estadounidenses de al menos siete países de la región, entre ellos Catar, Emiratos Árabes o Arabia Saudí, tal y como había advertido, escalando el conflicto a toda la región. El portavoz de la Guardia Revolucionaria iraní asegura que han matado a cientos de soldados estadounidenses, aunque Washington no lo ha confirmado.

Esta ha sido la primera respuesta coordinada al ataque de Israel y Estados Unidos. Irán puede ahora recurrir al apoyo de sus aliados aunque muchos se han debilitado o desaparecido en los últimos años. Los aliados más sólidos ahora son los hutíes que podrían lanzar cohetes contra Tel Aviv y obstaculizar el paso de barcos por el Golfo de Adén, pero el combate sería muy desigual. La principal baza de Irán ahora es el Estrecho de Ormuz, lugar por el que circula el 20% del petróleo mundial. Cerrarlo sería un gran revés para la economía global.