Biomímesis: la naturaleza como ingeniera
- La biomímesis es la ciencia que imita la naturaleza para solucionar retos tecnológicos
- El catálogo de soluciones que nos brinda es infinito
Desde la Antigüedad, los seres humanos nos hemos inspirado en la naturaleza, conscientes de la belleza o la armonía alcanzada por plantas y animales a lo largo de millones de años de evolución. Ese tiempo nos ha permitido resolver problemas de todo tipo para adaptarnos a diferentes retos ¿Por qué no fijarnos en ese catálogo de soluciones desarrolladas en la naturaleza para vivir más en armonía con ella?
Es la meta de la biomímesis: diseñar e innovar siguiendo las estrategias de la naturaleza. Literalmente significa “imitar la naturaleza” y es una gran caja de herramientas para diseñar e innovar siguiendo sus estrategias. También es una ciencia muy desconocida, un campo emergente que conecta muchas áreas del conocimiento.
Hay biomímesis en todos los ámbitos de nuestro día a día: la ingeniería, el transporte, materiales y envases, arquitectura y diseño, ahorro energético y medioambiente, salud o exploración espacial. La naturaleza nos regala unos diseños espectacularmente creativos. Desde los primeros aparatos de vuelo imitando las alas de las aves hasta las locomotoras de los trenes de alta velocidad.
Picos de aves y pieles de tiburones
El ‘tren bala’ de Tokio fue el tren más rápido del mundo en su momento. Pero hacía demasiado ruido en determinados tramos. Eiji Nakatsu, uno de los ingenieros del equipo ferroviario era ornitólogo aficionado. Se acordó de cómo pesca el Martín Pescador, sin ruido, y apenas salpican cuando se zambullen ¿Qué hizo? Diseñó el ‘morro’ de los trenes según esas observaciones y el problema se solucionó. El tren fue más rápido y ahorraba más energía por su diseño aerodinámico.
“La manera biomimética es un medio alternativo de resolver problemas“
En España, algunas locomotoras tienen “morro de pato” y según el ingeniero investigador de la Fundación de los Ferrocarriles Españoles, Iván Rivera: “la ingeniería de nuestros trenes permite reducir mucho su peso y consumir menos energía. Está muy bien que la ingeniería resuelva sus problemas de una forma tecnológica, pero la manera biomimética es un medio alternativo de resolverlos”.
Los tiburones son uno de los modelos por excelencia para la biomímesis por su tipo de piel. Son superficies antiadherentes que han inspirado el diseño de materiales antibacterianos en hospitales y antiincrustantes en los cascos de barcos y submarinos, sin tener que utilizar compuestos químicos. Marga Ardao, bióloga de L’Oceanogràfic de Valencia afirma: “esto da mucha eficiencia en el agua a los tiburones, pueden nadar muy rápido porque minimizan la resistencia al agua y se puede llevar a cualquier tipo de locomoción en el mar o en el aire”.
Alas de libélulas y sedas de araña
Los insectos y los artrópododos, como las arañas, nos brindan mucha biomímesis. La seda de araña es hidrófuga y elástica. Un material más resistente que el acero que la NASA investiga para la exploración espacial. Ciertas mariposas nocturnas como los esfíngidos, alcanzan los 70 km/h con un diseño que ha inspirado los aviones a reacción. Y las alas de las libélulas y los caballitos del diablo se mueven en todas direcciones, por eso se crearon los helicópteros.
“En la naturaleza lo tenemos todo, nos provee de todas las necesidades“
La diseñadora de moda María Lafuente, referente internacional de la moda sostenible utiliza cera de abeja para algunos de sus diseños: “en la naturaleza lo tenemos todo, nos provee de todas las necesidades. Y todas las industrias tienen que introducir esos materiales que nos inspiran y así conseguir un menor impacto ambiental”.
El fundador de InsectBiopark, con una tela de araña.
Presente y futuro de la biomímesis
El término biomímesis fue acuñado en 1969 por el ingeniero Otto Herbert Schmitt, conocido por sus contribuciones a la biofísica. Pero fue la norteamericana Janine Benyus quien en 1977 publicó el libro “Biomímesis”, y es referente mundial en el tema desde su Instituto de Biomimética. Hoy día, EE.UU lidera las propuestas industriales en biomímesis, seguido de Asia. En Europa, Francia ya tiene un centro de biomimetismo.
En el capítulo “El arte de observar” de El Escarabajo Verde también hemos charlado con Marlén López, arquitecta y fundadora de la Escuela de Biodiseño. Vive y trabaja en la Reserva de la Biosfera de Redes: “En mi trabajo de tesis doctoral hice un diccionario de traducción, desde la biología a la arquitectura, para ver cómo podemos inspirarnos para crear sistemas para fachadas y cubiertas en los edificios que respondan a diferentes condiciones climáticas de una manera autosuficiente y sostenible, gracias a la biomímesis”, concluye López.
El escarabajo verde