Braulio reconoce al hijo de Luisa en 'Valle Salvaje': “Es innegable que es un Gálvez de Aguirre”
- Luisa recibe la mejor de las noticias sin ser consciente de la nueva amenaza
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La llegada de Braulio a Valle Salvaje promete volver a mover unas aguas que por fin parecían estar empezando a calmarse: Luisa ha recibido la noticia de que el juez, persuadido por don José Luis, no va a castigarla con azotes en la plaza pública tal y como rezaba la ominosa carta que le mandó hace unos capítulos. Sin embargo, Braulio se ha presentado en las vidas del todo trayendo consigo fantasmas del pasado. Sobre todo para Alejo y Luisa.
Porque Braulio, primo de los Gálvez de Aguirre, no es otro que el hijo de Domingo: el hombre que abusó de Luisa engendrando a su hijo Evaristo, y el hombre que Alejo asesinó para proteger el honor de su enamorada y, sin saberlo, salvar de la quiebra a los Gálvez de Aguirre.
Evaristín, la clave del misterio
El pequeño Evaristo, hijo de Luisa e hijo adoptivo de Alejo, que lo quiere como un padre desde antes incluso de verlo nacer, es la clave del misterio que persigue Braulio. Él aún no lo sabe, pero parece que cada vez se encuentra más cerca de descubrirlo. Porque Evaristo es, en realidad, hermano de Braulio: comparten el mismo padre y, según parece, un aire familiar.
"Es innegable que es un Gálvez de Aguirre" son las palabras que ha pronunciado Braulio al conocer al hijo de Luisa. Y sólo hay dos opciones: que piense que es hijo de Alejo (con todo lo que conlleva en términos de reputación dejar embarazada a una criada, en caso de irse de la lengua) o, aún peor, que reconozca en Evaristo al hijo de su padre Domingo.
La cara de terror de Alejo al escuchar las palabras de su primo, que le está sacando de quicio durante su estancia en el valle, lo dice todo: ¿se cansará Braulio y cesará sus pesquisas, o acabará trayendo la ruina para el joven de los Gálvez de Aguirre?
Luisa, mientras tanto, está de celebración
Ajena de momento a estas cuestiones (aunque ya tuvo el cuestionable placer de conocer a Braulio el otro día en sus aposentos), Luisa se encuentra de celebración por la buena nueva que le ha traído Mercedes: no habrá castigo para ella, es decir, no la azotarán en la plaza pública como el juez había prometido. El magistrado ha cambiado de opinión y así se lo ha hecho saber en una misiva que ha llenado a Luisa, Mercedes y Pedrito de alegría. ¡Por fin una buena noticia!
Lo que en ese momento no sabían Mercedes y Luisa es que el responsable de este cambio de opinión no es otro que el duque don José Luis Gálvez de Aguirre, que parece tener un corazón después de todo: finalmente se ha plegado a los ruegos de su hijo Alejo y, tras comprobar que la relación romántica entre él y la criada ha llegado a su fin, ha cesado sus manipulaciones y ha intercedido con la criada por el juez. El mayor acto de amor de Alejo ha sido renunciar a Luisa para librarla del peso de la ley: lo que no está claro es si ella lo entenderá tan fácilmente o si no será capaz de superar el dolor que el alejamiento de su amado le produce.
Los fans, por su lado, lo tienen claro: quieren que esta distancia entre Alejo y Luisa se acabe cuanto antes, porque son una de nuestras parejas favoritas. ¡Esperemos que encuentren la forma de salir adelante!