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Paco Rabal: luces y sombras de un actor de categoría

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Lazos de sangre - Paco Rabal y su brillante carrera en la interpretación

Esta semana en Lazos de sangre hemos recordado al gran Francisco Rabal, un actor de raza, con un talento innato, tan grande que faltan adjetivos. Todos sus compañeros han alabado su trabajo y es un referente para los actores y actrices de generaciones posteriores. Su calidad interpretativa es difícil de igualar, como nos cuentan sus familiares y amigos en el documental.

Unos inicios muy discretos

Su primer papel fue en El crimen de Pepe Conde (José López Rubio, 1946). Interpretaba al ayudante de un mago en un espectáculo y en aquel momento no podía llegar a imaginar en lo que se convertiría años más tarde. Comenzó a encadenar trabajos, entre ellos el de electricista en los Estudios Sevilla Films, lo que le permitó 'salir' en algunas películas.

Iba de trabajo en trabajo cuando en 1947, por fin, le contrataron para su primer papel importante en El coronel Bridau. Fue allí donde conoció a la que sería su esposa, Asunción Balaguer, que tenía uno de los papeles protagonistas. Un año después la pareja ya se había casado aunque no pasaban todo el tiempo que querían juntos por el trabajo, Asunción se iba de gira por América y Paco se quedaba en España buscando más papeles cinematográficos.

Pero poco duraría esta distancia, Asunción renunció a su carrera por deseo de Paco. "Mi padre admiraba mucho a mi madre pero cuando mi padre arranca su proyección internacional necesita a mi madre a su lado. Mi madre no dejó su carrera para cuidar de sus hijos, lo dejó para cuidar de él", ha dicho Teresa Rabal en el programa. "Mi padre hizo lo que quiso".

Asunción Balaguer, una mujer con talento anulada por su esposo, Paco Rabal

Un diamante en bruto

Ella se entregó a la familia y Paco a la interpretación. Se convirtió en el gran actor que todos conocemos y son memorables sus trabajos en películas como La guerra de Dios (1953) o Viridiana (1961), de Luis Buñuel, con quien mantuvo una amistad muy íntima. Como curiosidad, recordar que en Veridiana trabajó por primera vez con su hija, Teresa Rabal.

Su carrera no dejó de crecer incluso en el extranjero, especialmente en Italia y Francia, donde trabajó con directores europeos como Claude Chabril o Valerio Zurlini.

Los santos inocentes (Mario Camus, 1984)

Si hubo una película que destaca en su trayectoria es Los santos inocentes, adaptación de Mario Camus de la obra literaria de Miguel Delibes. Interpretar a Azarías le reportó un reconocimiento unánime y por el que obtuvo el premio de interpretación del Festival de Cannes en 1984, galardón que compartía con su compañero de largometraje, Alfredo Landa. Algo que no le haría especial ilusión y menos después de la polémica que hubo con los créditos en el cartel.

Benito Rabal, su hijo, nos cuenta como aquel enfado produjo malestar incluso en su casa: “Mi madre le llegó a decir que o hacía la película o se separaban”, y es que el ego del actor pesaba mucho y no quería permitir que el nombre de Alfredo Landa fuera antes que el suyo. No sabemos si fue gracias a la amenaza de Asunción o porque Rabal entró en razón, pero finalmente grabó la película. Algo que seguro agradecería más tarde al ver lo que supuso su interpretración en esa película para otros actores: “¿Qué actor no se cortaría la mano por estar a la altura de Paco Rabal en Los santos inocentes? La mano, la pierda y el pie”, dice Javier Gutiérrez.

Un gran compañero admirado y querido por todos

Más éxitos llegarían con su papel en ¡Átame! de Pedro Almodóvar, por el que fue nominado al Goya de mejor actor de reparto. Una película que se encuentra entre las favoritas de Teresa Rabal, su hija, que confiesa que “estaba muy guapo al principio, pero desde la mitad hasta el final de su carrera para mí es la mejor época”.

Hablamos de un actor de una gran calidad personal, lo dice Dafne Fernández. La actriz recuerda cómo fue su primer trabajo juntos en la película Pajarico (1997), rodada cuando ella era tan solo una niña. Además, nos revela alguna de las anécdotas más graciosas de aquel rodaje y tiene unas palabras de cariño para Rabal: “Es el actor más generoso que he conocido en toda mi carrera”.

Las sombras de Paco Rabal

Era un actor brillante y un gran compañero pero la relación con Asunción Balaguer está envuelta en polémica. Ella pocas veces se quejó, pero él no siempre estuvo a la altura. Paco le pidió renunciar a su trabajo como actriz para dedicarse a él y a sus hijos, y Asunción se acostumbró a ver a su marido escaparse de casa para ir de fiesta y no regresar hasta la mañana siguiente. Con quien pasaba la noche y donde era un misterio para ella, pero siempre dijo que “Paco le dejaba miguitas para que entendiera”. Aunque ella misma a veces no quería entender. La libertad de Paco ensombreció a Asunción. Ella no podía salir por las noches ni conocer a otros “hombres guapos” como hacía Rabal.

Esas eran las sombras del actor, que de puertas para dentro no siempre fue tan perfecto como parecía. Teresa Rabal afirma que “nunca se lo llegaron a recriminar” y que Asunción llegó a reconocer que tuvo que aguantarse algún que otro enfado por esta cuestión. Su fama de ligón no era algo que ocultase, ya que llamó a su empresa de producciones Picaflor S.L., un nombre que reflejaba perfectamente los deseos de Paco Rabal.

Paco Rabal, un conquistador entre las mujeres