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Los llamativos yacimientos arqueológicos canarios permiten conocer cómo eran las gentes que habitaban el territorio canario antes de la llegada de los europeos continentales. Hoy os proponemos volver a uno de ellos, que ahora celebra dos décadas de apertura al público como Parque Arqueológico. Seguidnos hasta Gran Canaria y os contamos más.

Los trabajos de excavación realizados este verano en las Cuevas de Fuentes de León han permitido localizar una nueva sala que conecta la Cueva de los Postes con la denominada Cueva Nueva, descubierta en 2025. El hallazgo ha permitido explorar cerca de 100 metros de nuevas galerías y confirma que ambas forman parte de un mismo sistema kárstico.

El hallazgo se produce, además, cuando se cumplen 25 años del Proyecto Orígenes, la iniciativa científica que desde 2001 investiga el complejo subterráneo de Fuentes de León y trata de reconstruir la relación entre los seres humanos y estas cavidades a lo largo de la historia.

Los restos de Paloma, el esqueleto de mujer neandertal encontrados en Torre Pacheco, han desmontado la teoría clásica del parto en la prehistoria. Hasta ahora, todo apuntaba que la pelvis de la mujer había evolucionado para que fuera viable caminar erguido y dar a luz. En cambio, tras encontrar restos de un bebé neandertal en Siria, los investigadores apuntan a que la evolución se debe a la necesidad de compatibilizar el nacimiento con la estabilidad del suelo pélvico.

Nunha das ladeiras do monte Penedo, a 785 metros de altura, ábrese entre a rocha caliza a Cova Eirós. Hai dez anos que o investigador da USC Hugo Bal sobe ata aquí para participar nas campañas de escavacións estivais. Veu como voluntario por primeira vez en 2016 e agora está especializado na análise dos restos animais que van saíndo, máis de dez mil ata o momento. Conversa con el, dende alí, Noemí Alonso. E faino coa asistencia técnica de Rodrigo Maestro.

Mérida acaba de poner en valor nuevos hallazgos de su yacimiento romano. En la Ciudad de la Infancia han adaptado para la visita el tramo de una calzada y parte de una gran vivienda, pero lo más destacable es un mosaico bicolor, en blanco y negro, con especies marinas que perteneció a unas termas. Los romanos relacionaban el mundo marino con el ocio y la relajación.

Las campañas de excavación en Atapuerca atraen cada año a cientos de investigadores de diferentes partes del mundo con la ilusión de realizar nuevos descumbrimientos que ayuden a entender un poco mejor a nuestros antepasados. Este verano han sido más de 300 profesionales de 30 disciplinas diferentes los que han compartido su tiempo, su experiencia y su conocimiento en los yacimientos de la sierra burgalesa. Esa diversidad es, precisamente, una de las claves para el desarrollo de Atapuerca.

Herculano, la ciudad próxima a Pompeya que también quedó sepultada por la erupción del Vesubio, protagoniza la exposición El arte de vivir que se puede visitar en el Castillo de Sant'Angelo, en Roma.

Los restos arqueológicos encontrados en las últimas excavaciones han permitido averiguar qué, dónde y cómo comían. Estos hallazgos han sido claves para saber que fueron los pioneros de la dieta mediterránea, al alimentarse de frutas frescas, verduras, cereales, aceites o pescado.

Y parte de esa dieta quedó sepultada el día de la erupción, que dejó para posteridad restos de aceitunas, cerezas, higos, nueces y huevos, además del pan, cuya prueba es una hogaza carbonizada que ha resistido 20 siglos.

La exposición, que permite viajar al pasado con diversos objetos arqueológicos, puede visitarse en Roma y no cierra la puerta a llegar hasta la capital española.

Foto: EFE / Parque Arqueológico de Herculano

Dicen que las ciudades esconden secretos históricos bajo sus calles. Astorga es una de las pocas que permite visitarlos.

La antigua Astúrica Augusta permanece bajo la ciudad actual como una inmensa cápsula del tiempo. Y nosotros vamos a recorrerla atravesando una puerta tras otra, descendiendo por escaleras que conducen a los orígenes de la capital de la maragatería.

En el casco antiguo de Astorga hay que mirar con atención porque cualquier puerta puede teletransportarte 2.000 años atrás.

La primera que traspasamos es la del Museo Romano. Una puerta que nada hace prever que entramos en la Ergástula romana. Un túnel abovedado de unos 50 metros construido en hormigón.

Pudo haber sido un pasadizo o una cárcel. Este gigantesco criptopórtico es tan resistente que nadie ha conseguido derribarlo durante siglos.

En el museo se guardan lápidas, epígrafes, valiosos hallazgos arqueológicos y pequeños elementos que se han ido recuperando en las sucesivas excavaciones y que demuestran la importancia económica que tuvo esta ciudad en aquella época.

Astorga fue uno de los centros económicos más importantes del imperio romano en la península Ibérica. Estratégicamente situada y nombrada "Urbs magnifica" por Plinio el Viejo, sirvió como el núcleo administrativo que controlaba la extracción de oro de las cercanas minas de Las Médulas.

En la calle Gabriel Franco encontramos un discreto portal que parece una puerta cualquiera, de esas que pasan desapercibidas entre comercios y edificios de viviendas. La segunda puerta que abrimos es la del nacimiento de la ciudad. Al cruzarla, el poco ruido del tráfico desaparece y, de repente en el sótano del edificio retrocedemos veinte siglos... al origen de la ciudad. Entramos en el Aedes Augusti.

La presencia de los fosos muestra que el campamento militar fue permanente porque era una zona muy conflictiva.

Esta beligerancia entre astures y romanos se recuerda cada último fin de semana de julio en una fiesta que a lo largo de tres días transforma totalmente la ciudad y convierte al visitante en un habitante más de aquella ciudad fronteriza entre el mundo romano y los pueblos del otro lado de los Picos de Europa.

Se inició coincidiendo con el bimilenario de la fundación de Astorga en 1986 y a partir de 2018 se aprobó una completa guía de rigor histórico que regula desde la vestimenta de los 2.000 participantes, y el armamento, hasta la construcción de las pallozas y las domus del campamento, garantizando una recreación fiel al periodo comprendido entre la época prerromana y la plena romanización de la ciudad.

Cuando Roma pacificó definitivamente el territorio, los fosos que tenemos ante nosotros en el sótano de Aedes Augusti dejaron de tener utilidad militar. En el siglo I se rellenaron y sobre ellos se levantó la primera muralla de la ciudad, más simbólica que defensiva.

Era la forma de anunciar al mundo que Roma había llegado para quedarse.

Junto a la calle se empezaron a levantar viviendas como la Domus de los Denarios porque fue allí donde se encontraron las monedas que descubrimos en el Museo.

Siguiendo la muralla por la que se puede pasear, en el Paseo Blanco de Cela, atravesamos la tercera puerta.

Las Termas Menores de Astorga son una parada imprescindible debido al excelente estado de conservación de su sistema de calefacción. Más que un simple balneario, las termas funcionaban como el club social por excelencia de la época, donde los ciudadanos acudían a conversar, hacer negocios y enterarse de las noticias.

El recorrido permite entender a la perfección el circuito de baño romano.

La siguiente puerta se encuentra en un parque. Pasaría totalmente desapercibida entre los árboles.

Ahí empieza la verdadera aventura subterránea... consiste en descender 7 metros por una escalera de caracol para recorrer un tramo de 75 metros de la Cloaca Romana. Descubiertas por casualidad en el siglo XIX, estas galerías están construidas en mampostería con suelo de pizarra (un material ideal para soportar la humedad).

Lo más sorprendente es que, tras su hallazgo, se comprobó que estaban en tan perfecto estado que gran parte del alcantarillado actual de Astorga sigue utilizando la red de cloacas construida por los romanos hace dos milenios.

La última puerta que abrimos es la de una casa señorial, un domus. Está al aire libre, con una cubierta para evitar que se deteriore.

La Domus del Oso y el Pájaro: Una de las residencias más lujosas, ubicada junto al foro, que contaba con sus propias termas privadas. Su rica iconografía muestra representaciones de la vendimia, pájaros picoteando uvas y la figura de un oso, que los investigadores asocian al mito de Orfeo amansando a las fieras con su lira.

Nuestra visita por la Astorga romana finaliza en el foro, está en un descampado entre dos casas.

Cuesta imaginar sus dimensiones hasta que alguien explica que ocupaba más de 30.000 metros cuadrados. Tres campos de fútbol llenos de columnas, templos, edificios públicos y comerciantes. Era el auténtico corazón de Astúrica Augusta.

En uno de sus extremos se encontraba la Curia, donde gobernaban los magistrados de la ciudad. Allí todavía puede contemplarse un elegante pavimento de mármoles de colores, un opus sectile que habla de lujo y poder.

Pero también encontramos una curiosa conversación entre épocas. Siglos después, los habitantes medievales excavaron silos para guardar cereal. Tuvieron que cambiar de dirección cuando chocaron con los muros romanos. Eran demasiado sólidos incluso para las herramientas medievales.

Dos mil años después, Roma sigue imponiendo su ley en Astorga en una visita auténticamente inmersiva.

Puedes ampliar la información en este link https://4dinfo.net/los-portales-del-tiempo-de-astorga-se-abren-en-la-fiesta-de-astures-y-romanos/

Investigadores y aficionados a la paleontología del Grupo Garras han localizado en el yacimiento de Las Cerradas, en Igea, La Rioja, restos de un dinosaurio sin nombre. En el verano de 2025, comenzaron a buscar huesos en este territorio, que cuenta con un riquísimo patrimonio paleontológico, especialmente de huellas. Ellos apostaron por buscar restos óseos y los encontraron, lo que les llevó a regresar a este yacimiento en julio de 2026. A base de pico y brocha, llegaron a elementos de la cintura pélvica, una escápula y varios huesos de la mano de un ornitópodo que habitó La Rioja hace 120 millones de años, en el Cretácico Inferior.

Las últimas excavaciones en los famosos yacimientos burgaleses de Atapuerca han revelado 24 nuevos fósiles de Homo Antecessor con unos 850.000 años de antigüedad. Se trata de huesos de adultos, algo hasta ahora no muy habitual en la zona y de nuevo con evidencias de canibalismo. Foto: EFE/ Santi Otero