10.000 lugares para viajar con Ángela Gonzalo Los portales del tiempo en Astorga26/07/2026
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Dicen que las ciudades esconden secretos históricos bajo sus calles. Astorga es una de las pocas que permite visitarlos.

La antigua Astúrica Augusta permanece bajo la ciudad actual como una inmensa cápsula del tiempo. Y nosotros vamos a recorrerla atravesando una puerta tras otra, descendiendo por escaleras que conducen a los orígenes de la capital de la maragatería.

En el casco antiguo de Astorga hay que mirar con atención porque cualquier puerta puede teletransportarte 2.000 años atrás.

La primera que traspasamos es la del Museo Romano. Una puerta que nada hace prever que entramos en la Ergástula romana. Un túnel abovedado de unos 50 metros construido en hormigón.

Pudo haber sido un pasadizo o una cárcel. Este gigantesco criptopórtico es tan resistente que nadie ha conseguido derribarlo durante siglos.

En el museo se guardan lápidas, epígrafes, valiosos hallazgos arqueológicos y pequeños elementos que se han ido recuperando en las sucesivas excavaciones y que demuestran la importancia económica que tuvo esta ciudad en aquella época.

Astorga fue uno de los centros económicos más importantes del imperio romano en la península Ibérica. Estratégicamente situada y nombrada "Urbs magnifica" por Plinio el Viejo, sirvió como el núcleo administrativo que controlaba la extracción de oro de las cercanas minas de Las Médulas.

En la calle Gabriel Franco encontramos un discreto portal que parece una puerta cualquiera, de esas que pasan desapercibidas entre comercios y edificios de viviendas. La segunda puerta que abrimos es la del nacimiento de la ciudad. Al cruzarla, el poco ruido del tráfico desaparece y, de repente en el sótano del edificio retrocedemos veinte siglos... al origen de la ciudad. Entramos en el Aedes Augusti.

La presencia de los fosos muestra que el campamento militar fue permanente porque era una zona muy conflictiva.

Esta beligerancia entre astures y romanos se recuerda cada último fin de semana de julio en una fiesta que a lo largo de tres días transforma totalmente la ciudad y convierte al visitante en un habitante más de aquella ciudad fronteriza entre el mundo romano y los pueblos del otro lado de los Picos de Europa.

Se inició coincidiendo con el bimilenario de la fundación de Astorga en 1986 y a partir de 2018 se aprobó una completa guía de rigor histórico que regula desde la vestimenta de los 2.000 participantes, y el armamento, hasta la construcción de las pallozas y las domus del campamento, garantizando una recreación fiel al periodo comprendido entre la época prerromana y la plena romanización de la ciudad.

Cuando Roma pacificó definitivamente el territorio, los fosos que tenemos ante nosotros en el sótano de Aedes Augusti dejaron de tener utilidad militar. En el siglo I se rellenaron y sobre ellos se levantó la primera muralla de la ciudad, más simbólica que defensiva.

Era la forma de anunciar al mundo que Roma había llegado para quedarse.

Junto a la calle se empezaron a levantar viviendas como la Domus de los Denarios porque fue allí donde se encontraron las monedas que descubrimos en el Museo.

Siguiendo la muralla por la que se puede pasear, en el Paseo Blanco de Cela, atravesamos la tercera puerta.

Las Termas Menores de Astorga son una parada imprescindible debido al excelente estado de conservación de su sistema de calefacción. Más que un simple balneario, las termas funcionaban como el club social por excelencia de la época, donde los ciudadanos acudían a conversar, hacer negocios y enterarse de las noticias.

El recorrido permite entender a la perfección el circuito de baño romano.

La siguiente puerta se encuentra en un parque. Pasaría totalmente desapercibida entre los árboles.

Ahí empieza la verdadera aventura subterránea... consiste en descender 7 metros por una escalera de caracol para recorrer un tramo de 75 metros de la Cloaca Romana. Descubiertas por casualidad en el siglo XIX, estas galerías están construidas en mampostería con suelo de pizarra (un material ideal para soportar la humedad).

Lo más sorprendente es que, tras su hallazgo, se comprobó que estaban en tan perfecto estado que gran parte del alcantarillado actual de Astorga sigue utilizando la red de cloacas construida por los romanos hace dos milenios.

La última puerta que abrimos es la de una casa señorial, un domus. Está al aire libre, con una cubierta para evitar que se deteriore.

La Domus del Oso y el Pájaro: Una de las residencias más lujosas, ubicada junto al foro, que contaba con sus propias termas privadas. Su rica iconografía muestra representaciones de la vendimia, pájaros picoteando uvas y la figura de un oso, que los investigadores asocian al mito de Orfeo amansando a las fieras con su lira.

Nuestra visita por la Astorga romana finaliza en el foro, está en un descampado entre dos casas.

Cuesta imaginar sus dimensiones hasta que alguien explica que ocupaba más de 30.000 metros cuadrados. Tres campos de fútbol llenos de columnas, templos, edificios públicos y comerciantes. Era el auténtico corazón de Astúrica Augusta.

En uno de sus extremos se encontraba la Curia, donde gobernaban los magistrados de la ciudad. Allí todavía puede contemplarse un elegante pavimento de mármoles de colores, un opus sectile que habla de lujo y poder.

Pero también encontramos una curiosa conversación entre épocas. Siglos después, los habitantes medievales excavaron silos para guardar cereal. Tuvieron que cambiar de dirección cuando chocaron con los muros romanos. Eran demasiado sólidos incluso para las herramientas medievales.

Dos mil años después, Roma sigue imponiendo su ley en Astorga en una visita auténticamente inmersiva.

Puedes ampliar la información en este link https://4dinfo.net/los-portales-del-tiempo-de-astorga-se-abren-en-la-fiesta-de-astures-y-romanos/

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