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Aparece en Mérida una lápida cristiana del siglo VI dedicada a una niña de diez años

  • El hallazgo ha sido posible gracias a la intervención que se desarrolla en un área funeraria de la época visigoda
  • También han desenterrado siete sepulturas que corresponden a cristianos adultos
Encuentran un espacio funerario del siglo VI en Mérida
Antonio Manuel Hidalgo / Rubén Caballero - RTVE Extremadura

Arqueólogos del Consorcio de la Ciudad Monumental de Mérida han descubierto una lápida funeraria del siglo VI que corresponde a una niña cristiana que falleció el 18 de mayo del año 519. La información que se incluye en la inscripción sobre esta pieza en mármol ha permitido saber el nombre de la menor, Pascentia, la edad a la que muere, con diez años, y su afiliación cristiana.

El arqueólogo Gilberto Sánchez explica que en la cubierta se ve una corona de laurel, dos palomas frente a frente, y un posible crismón. Además, se identifican expresiones cristianas como “famula Dei”, sierva de Dios, y “requiescat in pace”, descanse en paz.

Fragmento de lápida funeraria visigoda con inscripción en latín, decorada con guirnaldas y datada en la Era Hispánica (siglo VII d.C.).

Lápida funeraria de Pascentia

Mérida, foco del primer cristianismo en la península ibérica

La lauda sepulcral ha salido a la luz gracias a la excavación que el Consorcio de Mérida realiza en un solar a 200 metros de la Basílica de Santa Eulalia. Según el poema de Las Coronas, escrito por Aurelio Prudencio en el siglo IV, Eulalia fue una niña cristiana que murió en el año 304 en la antigua Augusta Emerita tras sufrir martirio por su oposición al edicto del emperador Diocleciano que prohibía el culto a Jesucristo.

En su honor se levantó este templo y posteriormente se arraigó, entre las primeras comunidades cristianas, la tradición de los enterramientos cerca del lugar donde Santa Eulalia padeció el suplicio. Esta costumbre contextualiza la aparición de la lápida en la actual excavación ya que el área funeraria en torno a este santuario fue una de las más extensas durante la España visigoda.

Arqueólogo con guante beige usa herramienta fina sobre esqueleto visigodo en excavación en Mérida, Extremadura. Huesos terrosos en fosa de tierra, cráneo y extremidades visibles.

Esqueleto de un adulto cristiano de época visigoda en Mérida Foto: Rubén Morales

Otros siete enterramientos sitúan la importancia del santuario

Los trabajos han hecho posible también el hallazgo de siete sepulturas que corresponden a cristianos adultos.

Los arqueólogos persiguen su reto porque no se ha descubierto todavía el enterramiento que podría ser el de Pascentia.

Mucha importancia histórica porque no se conservan demasiadas inscripciones de la etapa visigoda

La excavación continúa y los especialistas no pierden la esperanza en llegar a descubrir la tumba. Su lápida, recuerda Gilberto Sánchez, “cobra gran relieve histórico porque no se conservan demasiadas inscripciones de la etapa visigoda con un compendio de datos tan completo”.

El significado del nombre de Pascentia

Las sepulturas ahora desenterradas se ubicaron sobre una calzada de época altoimperial, que al quedar en desuso dio lugar a la construcción del cementerio. “Pascentia, el nombre de la niña del siglo VI”, señala el arqueólogo, “tiene diferentes acepciones, viene de placer, pero también puede ser Pascua, resurrección. Y al aparecer en el mármol el nombre dividido en dos renglones consecutivos, la idea a expresar por sus padres o el artesano que labró la lauda era la de fijar que la pequeña había alcanzado su paz”.

Área funeraria visigoda junto a la Basílica de Santa Eulalia, en Mérida

La necrópolis que ahora se investiga se abandonó durante el siglo VII y sobre ella se levantaron edificaciones extramuros de la antigua capital de la Hispania romana, ya en la etapa árabe de la ciudad.