De la aceituna al pistacho, la alternativa al aceite en el olivar de Jaén
- El cultivo de este fruto ha aumentado en los últimos años en Andalucía
- La asociación Appistaco prevé trabajar con 260 toneladas esta campaña, 50 más que la pasada
En la tierra por excelencia del aceite, el pistacho quiere hacerse un hueco. El cultivo de este fruto está creciendo en los últimos años en Andalucía, también en la provincia de Jaén. Las cosechas son cada vez más abundantes y los agricultores comienzan a verlo como una alternativa al olivar. La estabilidad de sus precios y el aumento de su uso gastronómico lo convierten en una opción atractiva.
Appistaco es una de las asociaciones que decidió apostar por el pistacho. Nació en 2014 y tiene su sede y planta de procesado principal en la localidad jiennense de Navas de San Juan. Doce años después de su fundación, Appistaco valora el crecimiento de este cultivo. Su secretario general, José Luis del Roig, prevé una campaña en torno a las 250-260 toneladas, unas cincuenta más que el curso pasado.
Una alternativa al cultivo del olivar
En una época en la que los márgenes en la producción y venta de aceite son cada vez más estrechos, el pistacho se abre camino. "Es una alternativa al cultivo del olivar, del que nuestra provincia es la campeona en el mundo, y creo que hay que hacer cosas nuevas, no tener todos los ingresos puestos en el mismo cultivo. Hay que diversificar un poco. En caso de que tengas una campaña mala en el olivar, siempre tienes el pistacho, que te puede ayudar en la economía familiar", argumenta José Luis del Roig.
Esto se explica porque el precio del pistacho es más constante que el del aceite. "Cuando no hay, el aceite vale mucho, y cuando hay mucho, baja mucho de precio. El pistacho se mantiene en precio, no tiene grandes oscilaciones como otros productos", cuenta el secretario de Appistaco.
Otro factor a favor es que su campaña de recolección no coincide con la del olivar, algo que beneficia a la posible compaginación de ambos empleos. "El cultivo del pistacho es complementario. En Jaén hay impases entre un trabajo y otro. Aquí ya estamos con la recolección y el olivar hasta finales de octubre no comienza", explica.
José Luis del Roig justifica el buen momento del pistacho en Andalucía también por el clima: "De Madrid hacia el sur es la zona más aconsejable por la climatología. El frío en invierno y el calor en verano favorecen la maduración del fruto". El trabajo de Appistaco no se limita solo a la comunidad y es que la asociación cuenta con varios socios en la Península. "Es un proyecto que interesa a los agricultores y que tiene un gran potencial en la comercialización del pistacho", asegura.
Pese a que el producto está creciendo en España, la mayoría de sus compradores se encuentran en el extranjero. "Nuestro fuerte son las ventas de granel y prácticamente están yendo a países de la Unión Europea como Italia, Francia o Alemania", afirma.
Los agricultores se suman a la causa
Dolores Martín, o Loli, como quiere que la llamen, es una de las agricultoras que se lanzó a la piscina del pistacho sin saber si había agua. "Teníamos la tierra y nosotros ya no podíamos sembrar cebollas, ni hortalizas. Y entonces digo: ¿Por qué no ponemos pistachos? Y así surgió", cuenta. La edad y la ausencia de mano de obra le hicieron optar por un cultivo cuyo trabajo es más 'amable'.
Ahora recoge los frutos en su finca de Campillo del Río, aunque los inicios no fueron fáciles. "Empecé en 2016 y empezaron a echar (fruto) a los cinco años. Ha ido subiendo poco a poco. La primera vez que llevé los pistachos fue en un remolque de coche y ahora llevo un remolque mucho más grande", comenta entre risas.
Esta campaña ha conseguido doblar la producción, algo que puede incentivar a otros agricultores a seguir sus pasos. "La gente se lo piensa mucho porque siembras y tienen que pasar muchos años para que empiece a producir y se costée. Una planta vale 15 euros con IVA y un almendro con 3-4 euros lo tienes. La gente se lo piensa, pero yo creo que sí, que la gente nos ve y se está animando", asegura.