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Análisis

Rusia celebra sus primeras elecciones legislativas en guerra y sin la oposición: "No son competitivas, nunca lo han sido"

  • Las elecciones se celebran durante tres días en Rusia y en los territorios ocupados en Ucrania
  • La oposición real a Putin ha sido excluida y será difícil que los rusos puedan expresar sus críticas
Rusia celebra sus primeras elecciones legislativas en guerra y sin la oposición:
Una mujer pasa junto a un cartel anunciando las elecciones legislativas en Moscú, Rusia, el 7 de septiembre. EFE/EPA/MAXIM SHIPENKOV

Rusia inicia este viernes unas elecciones legislativas que se prolongarán hasta el domingo día 20. Son las primeras elecciones a la Duma o Parlamento desde el comienzo de la guerra en Ucrania, y serán las primeras que Moscú ha convocado en las regiones ucranianas ocupadas total o parcialmente por sus tropas, y que ha declarado anexionadas: Donetsk, Lugansk, Zaporiyia y Jersón, además de Crimea, anexionada en 2014. Ucrania las califica de "farsa" y asegura que la votación en los territorios ocupados será "nula".

Nadie duda de que el partido del presidente Vladímir Putin, Rusia Unida, volverá a ganar. Los expertos consultados por RTVE Noticias coinciden en que las elecciones no serán "competitivas", porque la oposición real no tiene ninguna opción de presentarse, y que será difícil detectar cualquier atisbo de protesta, pese al malestar creciente de los rusos con la guerra.

Qué se vota

En estas elecciones se elige a los 450 diputados de la Duma Estatal, que es una de las dos cámaras que componen el Parlamento ruso (la otra es el Comité de la Federación, equivalente a un Senado). La mitad se elige por sistema proporcional de listas a nivel federal, para lo que es necesario alcanzar un mínimo del 5 % de votos, y la otra mitad por sistema mayoritario en circunscripciones locales.

A la Duma corresponde, en teoría, la aprobación de leyes constitucionales y federales, la supervisión de las actividades del Gobierno de la Federación Rusa, el nombramiento del primer ministro a propuesta del Presidente, así como los nombramientos de otras altas autoridades.

En la legislatura que termina, Rusia Unida tenía 310 diputados y ha ejercido un dominio absoluto. Los otros cuatro partidos con representación no representan ninguna oposición real, porque sus votos coinciden en los asuntos clave, como la guerra: el Partido Comunista (56 diputados); Una Rusia Justa (27); el Partido Liberal Democrático (22 diputados) y Gente Nueva (15). También había 4 diputados independientes y 16 vacantes.

"Estas elecciones no son competitivas, no lo han sido nunca", explica a RTVE Noticias María José Pérez, profesora de Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense (UCM) y especializada en Rusia. "Las dos cámaras del Parlamento son organismos domesticados, la oposición no se sienta ni en la Duma ni en el Consejo. Es una asamblea parlamentaria hecha a imagen y semejanza de Putin, y especialmente de su partido, Rusia Unida. Por lo tanto, no hay diversidad ideológica, nunca hay competición ni nada por el estilo. El ganador siempre es previsible", añade.

No es extraño, por tanto, que el propio Putin haya protagonizado la campaña de su partido.

"Estas elecciones no son competitivas en un sentido democrático, pero sí que son unas elecciones que nos pueden trasladar información sobre el propio régimen político ruso en su evolución dentro del contexto de la guerra", explica por su parte Rubén Ruiz, profesor de Ciencias Políticas de la UNED y experto en el espacio postsoviético.

Ruiz explica cómo el régimen ruso se ha asegurado el control del poder legislativo. "Ha habido un filtrado de las propias candidaturas, excluyendo a candidatos y a Yábloko, que es el principal partido de oposición real. Ha habido también un cierre del espacio opositor a lo largo de los años, al margen de las listas electorales, con una represión muy fuerte, con un buen número de personas encarceladas y otras que han marchado al exilio. Y también una ventaja mediática para Rusia Unida y para Putin, sobre todo en los medios de comunicación estatales, acompañada del cierre de otros medios". Por último, añade Ruiz, se ha debilitado el control de las elecciones, con ausencia de observadores internacionales y nacionales.

En este contexto, según el profesor de la UNED, lo más interesante de los comicios será observar cómo "circulan" las élites dentro del propio putinismo, con el ascenso o descenso de algún político de Rusia Unida dentro de las listas.

Oposición ilegalizada

Por si había dudas de que no se iba a tolerar una oposición real, la Justicia rusa prohibió presentarse en las listas generales al partido Yábloko, el único que ha criticado la guerra, y decretó cárcel para uno de sus líderes, Lev Shlosberg.

"Yábloko era el único elemento que no se controlaba —explica María José Pérez—. En las elecciones regionales y en las alcaldías alcanzó buenos resultados, y en las legislativas podía llegar al umbral del 5% e incluso superarlo".

El partido esperaba poder alcanzar aún algunos escaños en las circunscripciones locales, donde se impone el candidato individual que más votos recibe, pero varios de sus candidatos han recibido amenazas de muerte, y una veintena han tenido que abandonar la carrera electoral en las últimas semanas tras ser acusados de "extremismo", "desprestigio de las Fuerzas Armadas" o imputaciones similares, informa Efe.

Aún así, Yábloko mantiene su lema, 'Por la paz y libertad', y ha instado a los partidarios de la paz a que voten por sus candidatos y que, donde no los haya, dañen la papeleta de votación, lo que equivaldría a voto nulo.

En julio fue detenido otro conocido opositor, Boris Nadezhdin, que se presentó a las presidenciales en 2024 y preparaba su campaña para estas legislativas. Tras quedar en libertad, huyó del país.

En este contexto, lo que pueden hacer los rusos para mostrar su malestar o su desacuerdo con las políticas del Kremlin es muy poco. Rubén Ruiz explica que la oposición extraparlamentaria, representada por ejemplo por Yulia Navalnaya, la mujer de Alexei Navalny, ha llamado a votar a cualquier opción que no sea Rusia Unida, para reflejar al menos un descenso del apoyo al oficialismo.

Otra acción de resistencia son los "Mediodías contra Putin", consistentes en acudir masivamente a los centros de votación a la misma hora con el fin de mostrar su repulsa al presidente, como ocurrió en las presidenciales de 2024. Entonces, este gesto ya provocó detenciones.

El nivel de participación puede ser otro termómetro, aunque las cifras de voto y abstención suelen ocultarse o maquillarse, sobre todo fuera de los grandes núcleos urbanos.

"En caso de que los rusos manifiesten algún tipo de disenso en el voto, probablemente no lo vamos a conocer, porque de ninguna manera se va a recoger una elevada abstención, en caso de que la haya", subraya María José Pérez.

Elecciones bajo la guerra

A pesar de todo, la guerra marcará estos comicios. Los rusos han empezado a sufrir las consecuencias de un conflicto que, al inicio de la invasión, parecía lejano. Ahora los drones ucranianos impactan no sólo en Moscú, sino a miles de kilómetros de distancia en el interior de Rusia, y no sólo contra objetivos militares, sino contra centros comerciales. El número de víctimas civiles ha aumentado, y los daños en infraestructuras han provocado además escasez de combustible e inflación.

Según una encuesta del centro de análisis demográfico Levada Center (considerado un "agente extranjero" por el Kremlin), el 61% de los rusos declara que la "operación especial" (como califica Moscú la invasión de Ucrania) impacta en sus vidas, ya sea porque les causa problemas "materiales y económicos", o por los ataques con drones y la muerte de conocidos y familiares. El mismo sondeo muestra que el porcentaje de quienes apoyan unas negociaciones de paz ha disminuido y se sitúa en el 59%, mientras ha aumentado el de quienes apoyan la continuación de la guerra (31%).

La popularidad de Putin ha caído en los últimos meses, pero sigue siendo muy alta: un 76 %, mucho más que el porcentaje de aprobación del primer ministro, Mijail Mishutin, (64 %), el Gobierno (62 %) o la Duma (52 % de aprobación).

Incluso los institutos demoscópicos estatales, como la Fundación para la Opinión Pública (FOM), muestran que la "ansiedad" ha aumentado entre los rusos por la guerra.

La preocupación se percibe en otros detalles. Muchos hombres en edad militar han optado por marcharse temporalmente del país ante la posibilidad de que les movilicen y les envíen al frente; la demanda de material para protegerse de los drones ha aumentado, así como el coste de los seguros ante este tipo de ataques, según recoge la agencia Reuters.

Pase lo que pase, Putin usará una victoria de Rusia Unida en estas legislativas como una muestra del apoyo de sus ciudadanos a la guerra. No en balde el lema del partido del Kremlin es "Todo por la victoria".

Así lo dejó claro el pasado miércoles en un discurso a la nación. "Vuestra elección y vuestra voluntad una vez más demostrará que millones de personas respaldan a nuestros soldados, que somos un pueblo unido por valores comunes, memoria histórica y amor a nuestra patria, y que nadie conseguirá dividirnos o intimidarnos", les dijo Putin a los rusos.