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Cómo disfrutar de nuestros antojos sin que los 'gastos hormiga' nos coman los ahorros

  • El nuevo episodio de Economía de bolsillo aborda cómo detectar estos gastos y cómo disfrutar de los caprichos con control
  • Elizabeth Ruiz-Dotras, experta en bienestar financiero: "Tenemos que tener conciencia financiera y conciencia de nuestra situación"
Hablar de 'gastos hormiga', 'vampiro' o 'fantasma' despierta curiosidad y ayuda a identificar hábitos cotidianos.
Hablar de 'gastos hormiga', 'vampiro' o 'fantasma' despierta curiosidad y ayuda a identificar hábitos cotidianos.
RTVE.es

Un café con leche en un bar, una compra online, una suscripción que se renueva automáticamente aunque no la utilicemos... Son gastos que, por sí solos, parecen pequeños, pero que, si se agrupan, pueden quitar una parte importante del dinero disponible cada mes.

En el nuevo episodio de Economía de bolsillo, de RNE, Lourdes Castro nos explica más sobre el concepto 'gastos hormiga' de la mano de la doctora en Finanzas, Elizabeth Ruiz-Dotras.

La experta define este concepto como "aquellos gastos pequeñitos, recurrentes que vamos teniendo en nuestra cuenta financiera y que van reduciendo nuestro presupuesto".

Un concepto atractivo

El concepto 'gastos hormiga' ha ganado relevancia en los últimos años. Lo que antes parecía un desembolso insignificante, ya no lo es tanto. La vida es más cara que hace unos años. Según Ruiz-Dotras, ponerle nombre hace que más personas analicen su comportamiento. Hablar de 'gastos hormiga', 'vampiro' o 'fantasma' despierta curiosidad y ayuda a identificar hábitos cotidianos.

  • Gastos hormiga: Pequeños desembolsos de dinero del día a día que, parecen insignificantes, pero que se acumulan y pueden afectar a la economía personal. Por ejemplo, una cajetilla de cigarros.
  • Gastos vampiro: Pequeños pagos que drenan tu dinero sin que te des cuenta. Por ejemplo, un grifo que gotea o dejar el cargador del móvil en el enchufe sin el teléfono.
  • Gastos fantasma: Un pago fijo y periódico que se cobra de forma automática, a veces por servicios que o no se usan o no se aprovechan. Por ejemplo, la cuota del gimnasio al que ya no vas.

Las compras online

Este problema se agrava en el entorno digital. Las plataformas conocen las preferencias de los usuarios y muestran anuncios personalizados, haciendo mucho más fácil el proceso de compra. "El sistema ha evolucionado de tal forma que nos lleva a ser una sociedad consumista muy enfocada a la deuda en lugar del ahorro", sostiene.

La facilidad de pagar con el móvil, guardar una tarjeta en una aplicación o financiar en varios plazos puede hacer que se pierda la percepción del gasto real. "El marketing y la neurociencia cada vez lo tienen más estudiado", apunta.

Escasa educación financiera

Ruiz-Dotras da charlas a los ciudadanos para aprender a ordenar sus finanzas. Según cuenta, lo que más le sorprende es que no hayan tenido educación financiera. "Vienen muy perdidos", afirma.

Pese a que la experta deja claro que es muy importante disfrutar de la vida y que "no hay que vivir amargado", también cree que "hay que tomar conciencia". "Si me puedo gastar solo mil euros y me estoy gastando dos mil, voy a tener un problema", indica al hablar de los viajes.

La clave: la planificación

Ruiz-Dotras recomienda ir más allá de comprobar si queda dinero cuando se acaba el mes. Debemos elaborar una planificación de 12 meses.

"Hay meses que podemos tener el seguro del coche, el del hogar; y hay otros meses que los gastos son menores. Como los gastos no son constantes, tenemos que coger doce meses de ingresos y de gastos. No es necesario que sea de enero a diciembre. Enero siempre es un buen mes para empezar, pero da igual", indica.

Además, cree que lo que necesitamos es tener un presupuesto, no solo mirar la cuenta y ver que llegamos a fin de mes. La experta considera que "tenemos que pensar en el medio, largo plazo porque nosotros no vamos a vivir solo este mes o esta semana. Vamos a vivir más años". Y recuerda que también debemos pensar en la jubilación.

  • Alrededor del 50% de nuestros ingresos deberían ir a gastos básicos, por ejemplo alimentación, luz, gas, agua... Son aquellos gastos que vamos a tener sí o sí.
  • Un 30% debería ser para gastos personales y ocio; en este punto es en el que la experta ve que nos pasamos más.
  • El 20% restante, para el ahorro.

La idea es sencilla: el 'gasto hormiga' no es malo en sí mismo, pero se convierte en un problema cuando no hay una planificación y se terminan desplazando los gastos necesarios o planes importantes.