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Árboles o bicis: las ciudades españolas no se adaptan al cambio climático lo suficientemente rápido

  • Un estudio publicado en The Lancet analiza los impactos climáticos y las soluciones en 850 urbes europeas
  • Pamplona destaca en movilidad sostenible y Cuenca, en superficie arbolada
Imagen de archivo de una "Superilla" en Barcelona
Imagen de archivo de una "Superilla" en Barcelona

El verano se acerca a su fin dejando un reguero de récords de calor y números nunca vistos de muertes por temperaturas extremas a lo largo y ancho de Europa. 2026 no ha sido una excepción, sino el último episodio de una tendencia que no deja de agravarse, según las conclusiones del primer informe Lancet Countdown sobre salud y cambio climático en las urbes del continente, donde viven tres de cada cuatro europeos.

El estudio, publicado este miércoles en la revista The Lancet Public Health, se pregunta si las ciudades se están adaptando lo suficientemente rápido a este nuevo paradigma climático. De las 850 urbes analizadas, el 88% ha aplicado "medidas para disminuir el calor, como plantar árboles o disminuir las superficies absorbentes de calor", un dato "sorprendente" para los propios autores, tal y como cuenta a RTVE Noticias el investigador del ISGlobal de Barcelona y primer autor del estudio, José Chen.

Sin embargo, la otra gran conclusión de este estudio es que estas medidas "no son suficientes": Europa debe avanzar más rápido y llevar a cabo acciones más contundentes para aplacar los impactos climáticos, especialmente graves en nuestro continente, que se calienta al doble de velocidad que la media global.

Un aumento del 553% de la mortalidad en Castellón de la Plana

Dentro del continente, el sur de Europa es especialmente vulnerable a los impactos climáticos. La mortalidad relacionada con el calor ha aumentado un 161% en la última década respecto al periodo de referencia 1991-2000, más que en el resto de regiones del continente.

Es especialmente alarmante el dato de Castellón de la Plana, que ha registrado un aumento de la mortalidad del 553%, pasando de 25,7 muertes por millón en el periodo de referencia a 168,1 en la década 2015-2024.

El calor no solo afecta a la salud, sino también a la economía. Otras dos urbes españolas, Sevilla y Córdoba, encabezan el listado de las mayores caídas en horas trabajadas por empleado al año debido a las anomalías de temperatura.

De Cuenca a Cádiz: las ciudades con mayor y menor superficie arbolada

A la hora de adaptarse a estos impactos, las ciudades del sur de Europa están muy lejos de las del norte en cuanto a la implementación del transporte público, de zonas caminables y de superficies sombreadas por árboles.

En 2020, solo un 12% de las urbes meridionales alcanzaba la recomendación de Naciones Unidas de tener un 30% de la superficie arbolada. Y no solo no hemos avanzado, sino que esta superficie se ha reducido un 0,9%, mientras que ha crecido en otras regiones europeas, como Europa oriental y septentrional.

Cuenca destaca como la ciudad española con mayor porcentaje de su extensión cubierta por árboles (48.500 hectáreas, más del 50% de la superficie municipal) y en el extremo contrario se sitúa Cádiz, con el 0%. Cabe apuntar que la ciudad castellanomanchega tiene uno de los términos municipales más extensos de España y, por el contrario, el de Cádiz es muy reducido.

En cuanto a los avances en los últimos años, el municipio madrileño de Torrejón de Ardoz es el que más superficie arbolada ha ganado en lo que llevamos de siglo, pasando de 4,9 hectáreas a 17,4, un aumento del 257%, si bien partía de un número muy bajo.

Aunque en este apartado los datos solo llegan al 2020, Chen apunta que en los años siguientes, "Barcelona y otras ciudades, con medidas como las súper illes, han progresado positivamente".

Granada, una perenne isla de calor

La creación de zonas verdes es una medida clave para luchar contra el efecto isla de calor urbana, que se produce cuando el asfalto y el cemento retienen el calor durante el día, en lugar de reflejarlo.

En las ciudades de la Europa meridional se registra un aumento desproporcionado de los días en los que las urbes alcanzan temperaturas superiores a 1,5 grados respecto a su entorno no urbanizado.

Granada se lleva la palma. Entre 2003 y 2020, la ciudad andaluza registró más de 300 días en los que las temperaturas urbanas superaron a las de las zonas rurales circundantes en más de 1,5 °C.

Pamplona, la mejor ciudad en cuanto a movilidad sostenible

Pero hay otras acciones posibles que van más allá de adaptarse al calor, y son las que se centran en la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y de contaminantes. Europa ha avanzado considerablemente en el recorte de contaminantes derivados de la generación de energía, de la industria y del transporte, lo que ha permitido que las muertes prematuras atribuibles a la exposición a partículas en suspensión (PM2.5) caigan un 40% desde el año 2002. En movilidad, el descenso en la mortalidad ha sido drástico, de un 63%, gracias a la electrificación y a controles más estrictos de los motores.

Eso no quita que queden muchos deberes pendientes en este apartado. Europa meridional registra los peores índices en cuanto a infraestructura peatonal, ciclista y al despliegue del transporte público. En España, por ejemplo, los carriles bici solo cubren el 11% de las vías, aunque la situación cambia según la ciudad. Chen cita Girona o Lugo como buenos ejemplos de movilidad a dos ruedas, aunque Cádiz ofrece los mejores datos de movilidad para ciclistas (el 19% de todas las vías cuenta con carriles bici), y Alcalá de Guadaira, en Sevilla, cierra la lista (con solo un 1%).

Salamanca se sitúa como la ciudad más transitable a pie (el 68% de todas las vías son aptas para peatones), mientras que Lorca, en Murcia, es la menos caminable (20,3 %). En cuanto a transporte público, Santa Coloma de Gramenet, en Barcelona, lidera la clasificación, con el 82% de su superficie a menos de 250 metros de una parada de transporte público; Sanlúcar de Barrameda, en Cádiz, solo alcanza el 0,3%.

Si se analizan todos estos indicadores juntos, Pamplona obtuvo la mejor calificación en movilidad sostenible en 2022.

Torrelavega, la ciudad con más muertes por combustibles contaminantes

La capital navarra también es la ciudad española que registró una mayor reducción en el número de muertes prematuras atribuibles a las partículas en suspensión, con un descenso del 78% (156,2 muertes menos por cada 100 000 habitantes).

Mientras, Vitoria-Gasteiz, que ha implementado un ambicioso plan de movilidad sostenible, ha registrado la mayor reducción en las emisiones por persona entre 2000 y 2024, un 87%.

En el lado contrario se sitúa Torrelavega, en Cantabria. En 2023, registró la tasa de mortalidad prematura más alta de España atribuible a las partículas en suspensión procedentes de combustibles contaminantes, con 144,4 fallecimientos por cada 100.000 habitantes, siendo el transporte el principal culpable.

Reducir esta mortalidad está en nuestra mano, y de hecho ya está ocurriendo. "Hay mucho por hacer, las medidas ya las conocemos, pero necesitamos las herramientas técnicas y financieras", recalca José Chen.