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No, un refugio climático no es un centro comercial: tres oasis de barrio creados por y para los vecinos

  • En Madrid, voluntarios de todas las edades trabajan para reverdecer los olvidados espacios entre bloques de viviendas
  • Barrios por el clima busca hacer de Córdoba una ciudad más arbolada y amable ante veranos cada vez más extremos
Reverdeciendo jardines: refugios climáticos de barrio creado por y para los vecinos

Es un tórrido miércoles de julio —otro más— en la ciudad de Madrid. Los termómetros marcan 37 grados en el exterior a las 18:00 h, cuando se alcanzan las máximas del día por el efecto 'isla de calor'. Un grupo de unos diez vecinos del barrio de Puerta del Ángel, en la periferia de la capital, se atreven sin embargo a desafiar el sol de justicia y salen, armados con azadas, guantes y bidones, a regar, plantar y arreglar las maltrechas zonas verdes de sus parques.

Pertenecen a la asociación Reverdeciendo Jardines y llevan desde 2017 trabajando para hacer "más habitable y más saludable la ciudad", tal y como cuenta a RTVE Noticias Lucía Dalmau, una de las promotoras de la iniciativa. Buscan "limpiar un poco el barrio y crear pequeños refugios climáticos haciendo comunidad entre todas las vecinas y vecinos", explica precisamente desde uno de esos pequeños oasis que han florecido gracias a su acción, una zona verde entre bloques de vivienda donde la temperatura puede bajar hasta ocho grados.

Los voluntarios, con edades que van desde los 30 hasta los 70, y a los que se suma el activo border collie de uno de ellos, animando las labores de jardinería, retiran malas hierbas y basura. Lo hacen ante la curiosa mirada de los habitantes de los pisos que se encuentran justo encima de este humilde vergel creado por y para los residentes del barrio. 

Reverdeciendo Jardines trabaja especialmente en los espacios interbloque, de titularidad poco clara

Reverdeciendo Jardines trabaja especialmente en los espacios interbloque, de titularidad poco clara Á. CABALLERO

Trabajan especialmente en los llamados espacios interbloque, creados en la expansión urbanística de la ciudad entre los años 50 y 80, y de confusa titularidad, lo cual ha llevado a su abandono durante décadas. "Regeneramos esos espacios que apenas tenían usos y creamos nuevos espacios verdes, porque ahora naturalizar y reverdecer ya no es una opción, sino una necesidad", reivindica Lucía. 

Solo en el pasado mes de junio se registraron en España más de mil muertes atribuibles al calor, en el junio más letal desde que comenzaron los registros en 2015, según datos del Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo) del Ministerio de Sanidad. Y con el cambio climático, coinciden los expertos, las olas de calor serán más intensas y largas. Ante ello, las ciudades pueden convertirse en cobijo ante las altas temperaturas o en un horno del que huir en verano —si uno se lo puede permitir—.

Los refugios climáticos están de moda, pero su progreso se ha estancado

Para adaptarse a veranos cada vez más tórridos, muchos municipios han puesto en marcha en los últimos años refugios climáticos, espacios climatizados donde refrescarse en las horas de más calor. Barcelona fue pionera, y ya cuenta con más de 500 refugios, entre bibliotecas, centros cívicos o parques.

Sin embargo, según Greenpeace, el progreso se ha "estancado" entre el año pasado y este: solo una de cada tres capitales de provincia —19 en total— dispone de una red de estos refugios. "Y donde están implementadas sigue habiendo muchas carencias", detalla Elvira Jiménez, responsable de la campaña de adaptación al cambio climático de la organización.

Para que un refugio climático se considere como tal, debe proporcionar "confort térmico, zonas de descanso e hidratación", pero también, para no acrecentar desigualdades, "tiene que ser gratuito, accesible, estar bien identificado y comunicado a la ciudadanía". Muchos no cumplen esta denominación por horarios, ya que cierran en agosto, en fines de semana o por las tardes, cuando más se necesitan.

Otras ciudades, como Bilbao, incluyen espacios debajo de puentes o centros comerciales en su red de refugios, y en Málaga aparece un parking en su listado. "Se están limitando a añadir a una lista los espacios que ya existen sin realmente haber comprobado su efectividad", explica. Greenpeace reclama una red estatal que unifique criterios para establecer refugios climáticos. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció en diciembre esta red para este verano, pero no se ha materializado.

En la misma línea se expresa Lucía Dalmau: "Es importante que un refugio climático ofrezca calidad de vida para todas las personas, no solo como los centros comerciales, donde la gente va a consumir". Estos espacios deben acoger a todo el mundo, "independientemente de su clase social". El año pasado, una investigación en Barcelona destacaba que los refugios climáticos de la ciudad no estaban diseñados, por ejemplo, para acoger a la población migrante.

Además de zonas verdes más agradables para pasear o compartir espacios, los vecinos de Puerta del Ángel también han impulsado un refugio interior en la sede de la Asociación Vecinal Juan Tornero, donde han creado a base de donaciones una biblioteca autogestionada —la única del barrio, recuerdan— y organizan, al fresco del aire acondicionado, actividades como ajedrez o teatro y fiestas como las de San Juan o San Isidro.

Barrios por el clima en Córdoba: reverdecer la sartén de España

En Córdoba saben muy bien cómo enfrentarse a las temperaturas extremas. Ya en tiempos del califato, las casas se construían en calles estrechas y sombreadas, con mucha agua. Pero el calor de ahora, exacerbado por la crisis climática, "no es el de siempre", explica Rodrigo Blanca Quesada, de la asociación Barrios por el Clima. 

Esta entidad trabaja yendo "a lo local de lo local". Los vecinos de los barrios, ya sea a través de asociaciones vecinales, de familiares de alumnos o de comerciantes, "analizan y hacen propuestas para su entorno cotidiano, lo que permite hacer diagnósticos muy ajustados al territorio". Esto consigue implicar a la comunidad y "canalizar la preocupación que tenemos por el cambio climático" en medidas que transformen su entorno más cercano. Pasar de la "ecoansiedad" y la "impotencia" a la acción.

Trabajan, más que por crear refugios climáticos, para que toda la ciudad sea un poco más refugio. Esta ciudad andaluza tiene una red pública de estos centros para pasar el calor, pero desde Barrios por el Clima luchan por crear "itinerarios peatonales" para poder llegar de un punto a otro sin achicharrarse: con menos tráfico, arbolado o bancos para sentarse.

Insisten especialmente en el arbolado. "Aquí en Córdoba hay parques enormes que tienen muy poca masa arbórea", cita Cristina Contreras, de la misma asociación. Han presionado para transformar el parque de Miraflores, junto al río Guadalquivir, en un bosque urbano donde poder disfrutar de una sombra ahora prácticamente inexistente, obligando al Ayuntamiento a ponerse en marcha; han logrado reverdecer antiguos cines de verano y también renaturalizar unas 30 fuentes en toda la ciudad, convirtiéndolas en oasis de biodiversidad.

Rodrigo Blanca coincide con Greenpeace en que para crear un refugio climático no vale con poner una etiqueta a un edificio o un parque ya existente. Aunque no hay un criterio unánime, para Barrios por el clima un parque debe cumplir los siguientes requisitos: tener mínimo una hectárea de superficie, de la cual al menos el 80% sea permeable; un 80% de cobertura vegetal, con predominio claro de árboles de porte, capaces de generar brisa arbórea (mínimo diez metros de diámetro de copa); agua, bancos y zonas donde descansar; y que estén insertos en la trama urbana y en los itinerarios normales de paso.

Un reciente estudio de Amigas de la Tierra y la Universidad Politécnica de Madrid analizó la naturaleza urbana en varias ciudades españolas a partir de la regla 3-30-300 de la Organización Mundial de la Salud: poder ver 3 árboles desde la ventana, un 30 % de cobertura vegetal en el barrio y un parque de al menos una hectárea a no más de 300 metros. En las ciudades analizadas según estos criterios -Madrid, Valencia, Zaragoza, Sevilla, Palma de Mallorca, Valladolid, Badajoz, Ourense, Santiago de Compostela e Ibiza- el 60 % de la población no tiene acceso suficiente a áreas verdes.

Acceso a zonas verdes en Badajoz, la ciudad con peor cobertura vegetal según el informe de Amigas de la Tierra

Acceso a zonas verdes en Badajoz, la ciudad con peor cobertura vegetal según el informe de Amigas de la Tierra AMIGAS DE LA TIERRA

Un árbol por cada habitante de Zaragoza

Y el tercer proyecto para reverdecer las ciudades es el "Bosque de los zaragozanos", una iniciativa lanzada por la ONG Ecodes y el Ayuntamiento zaragozano para plantar un árbol por cada uno de los 700.000 habitantes de la capital aragonesa para 2030. "Zaragoza es una de las ciudades más expuestas a las olas de calor y al efecto 'isla de calor', y una forma de hacer frente son propuestas encaminadas a la renaturalización", apunta Pablo Pevidal, director del Área Acción Climática y Bioeconomía de ECODES.

"No estamos hablando de una simple plantación de árboles, sino de la respuesta colectiva de una ciudad que ha decidido recuperar su entorno para proteger la salud y el bienestar de sus vecinos frente a una realidad climática cada vez más extrema", puntualiza.

Plantación del

Plantación del "Bosque de los zaragozanos" ECODES

El proyecto busca mejorar parques como el de Bruil con especies autóctonas, conectar unos espacios verdes con otros —como las riberas del río Huerva— o ampliar la biodiversidad en jardines ya existentes, como el de la Taifa de Saraqusta.

Europa es el continente que más rápido se está calentando, al doble de la media mundial, y las ciudades españolas son uno de los puntos calientes. Según un estudio reciente de Axa, Madrid podría tener la temperatura de Marrakech para 2050, por lo que además de reducir las emisiones, los expertos y asociaciones como las de Puerta del Ángel, Córdoba y Zaragoza llaman a adaptar ya las ciudades.